Acuña y su deseo de dedicarse a ser abuelo

Acuña en la entrevista de julio de 2010
Por Rody Rodriguez ||

Corría el año 2010 y se definían las candidaturas para las elecciones de 2011. Todavía Néstor Kirchner estaba con vida y la sociedad había vibrado con los festejos del Bicentenario. Luis Acuña ya llevaba casi una década como intendente, había enfrentado y perdido con el kirchnerismo en las elecciones de 2005, pero como muchos otros intendentes apañados por el duhaldismo, aceptaron el convite del Frente para la Victoria de volver, sin necesidad de mostrar frentes marchitas.

Con la comodidad que le ofrecía el oficialismo, Acuña decidió presentarse a una nueva reelección. “Tengo la decisión tomada de presentarme nuevamente como candidato a intendente en 2011 y será mi último período como intendente hasta el 2015” dijo Acuña en un reportaje concedido a este cronista hace poco menos de un lustro.

Se le preguntó “¿no será como Mirtha Legrand, que dice, este es mi último año haciendo los almuerzos…y nunca se quiere ir?

Y Acuña interrumpió de manera categórica: “¡No!… va a ser mi último período”.

Luego se le preguntó cómo imaginaba el 2015 sin ser intendente, y Luis Acuña respondió: “Ser abuelo, ser el mejor abuelo posible…”.

Acuña se presentó y ganó las elecciones del 2011, subido a la ola de la candidatura triunfante de Cristina Kirchner. Iniciaba lo que sería, según sus palabras, su último mandato. El tiempo pasó, y su relación con el kirchnerismo se fue desgastando. Fue uno de los que forzaron –sin suerte- que Daniel Scioli rompa con el gobierno nacional y luego encontró en Sergio Massa a la figura que encabece una cruzada anti K.

A esa tarea estaba abocado cuando Juan Zabaleta irrumpió en la política local. Menospreció las posibilidades del ahora concejal, y lo enfrentó en las elecciones del 2013 con una lista encabezada por uno de sus hijos. Ganó, pero con un resultado que presagiaba momentos difíciles para su gestión.

Para colmo, no pudo cumplir casi nada de lo que había prometido para su nuevo mandato.

En ese reportaje realizado en julio de 2010, se le había preguntado cuáles eran las 3 o 4 cosas que debían hacerse “sí o sí” en lo que restaba de su gestión. Y el intendente no dudó en enumerar cuatro temas finalmente incumplidos: “Terminar con el 100% del distrito con cloacas. Con el 100 % de las calles asfaltadas, (que espero lograrlo para fin de año y si no se puede por razones climáticas, no más allá del semestre del año que viene. Tener el 100% de agua corriente y un hospital de mediana complejidad”. Nada de eso se hizo.

En poco menos de un año, con apoyos del gobierno provincial y nacional, Zabaleta cosechó logros para Hurlingham que lo pusieron en lo más alto de las preferencias en el electorado. Eso perturbó notablemente a Acuña que encontró que la mejor respuesta, era olvidarse de ese proyecto de ser “el mejor abuelo posible”, para postularse una vez más como intendente, haciendo caso omiso a la prédica de su supuesto jefe político, Sergio Massa, que renegaba de las reelecciones.

“Me parece discriminatorio hoy que está tan de moda la palabra discriminatorio. A mí me parece discriminatorio hablar de la nueva política, ¿por qué la nueva política?, no es una cuestión biológica aunque algunos lo quieren hacer aparecer como tal”. Decía Acuña hace 5 años, y seguramente sigue pensando lo mismo.

Hoy ya no solo se preocupa por Juan Zabaleta, también lo desvela el joven candidato del PRO, Lucas Delfino, que las encuestas ubican, también por encima de Acuña. Su ingenua estrategia de fomentar dentro del PRO la candidatura de Ramón Fernández para que compita y debilite a Delfino, tuvo una trascendencia inexistente.

Supuso que el crecimiento de Massa, que tras las elecciones del 2013, surgía como una figura imbatible, lo iba a favorecer. El ocaso del tigrense lo dejó acorralado, y a la hora de buscar salidas, todas las puertas se le cerraron.

Tampoco sus amigos Jesús Cariglino, Joaquín de la Torre o Alejandro Granados, pueden ayudarlo. “No hay lugar para Acuña” repiten al unísono los principales operadores del macrismo y del kirchnerismo, tal vez en la única coincidencia que tengan estos dos espacios políticos.

Entre las razones para este rechazo, hay uno muy contundente: “Está muy comprometido con la Justicia en la causa por lavado de dinero”, argumentan.

Puertas adentro del municipio, los escasos leales al intendente, siguen haciendo correr absurdos rumores como para mantener alguna expectativa entre los funcionarios y empleados, ahora dicen que “ya está arreglado en la Rosada que Zabaleta vaya como diputado y Luis sea el candidato a intendente”. La mayoría, hacen que creen en esa alquimia ridícula, mientras se preocupan en saber cómo hacer para irse del acuñismo, como ya hicieron muchos.

Faltan 10 días para el cierre de listas. Puede que haya alguna que otra novedad, pero, en Hurlingham se vislumbra que Acuña está muy cerca de concretar su deseo de hace 5 años, poder dedicarse a “Ser abuelo, ser el mejor abuelo posible…”.

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