Argentina es un pañuelo

 

Por Rody Rodríguez.

Que el mundo no es tan inmenso como se cree, y que unos y otros podemos llegar a encontrarnos en los lugares más insospechados, hizo popular la expresión española “el mundo es un pañuelo”.

En la Argentina la palabra pañuelo parece tener una connotación diferente, ya no es sólo sinónimo de algo pequeño y sencillo. Todo lo contrario, en la Argentina es símbolo de algo inconmensurable.

Cuando la Democracia aún no había renacido, los pañuelos blancos representaron la lucha por la verdad y la justicia. Eran los pañuelos que cubrían las cabezas de un grupo de mujeres con el solo objeto de identificarse, conocerse en la desgracia común de tener un hijo o un nieto desaparecido y darse valor mutuo para enfrentar a los jerarcas de la dictadura. El tiempo pasó y con el correr de los años esos pañuelos blancos tomaron una dimensión inusitada.

Y cuando la justicia, la verdad y la memoria corrieron riesgo de ser burladas con la aplicación del beneficio del 2×1, para las penas de prisión por delitos de lesa humanidad, cientos de miles de personas se convocaron a la Plaza de Mayo y con un puñados de mujeres -muy mayores- a la cabeza,lograron frenar ese basureo a los derechos humanos.

Las mujeres fueron las protagonistas de esa jornada en la que medio millón de personas coincidieron en el grito “Madres de la Plaza, el pueblo las abraza”.

Un año después, otra vez las mujeres y otra vez los pañuelos. Esta vez verdes. Un millón de personas, la mayoría chicas muy jóvenes, se adueñaron de las calles. El desencadenante fue el tratamiento de la despenalización del aborto, pero en verdad, la magnitud de la movilización, la rebeldía militante de millones de pibas, dejó al aborto como un tema menor. Porque en definitiva lo que salió a la superficie es algo más profundo, es el subsuelo del feminismo sublevado, parafraseando a Scalabrini Ortiz.

Es un cambio cultural que se agita con pañuelos verdes, es el avance irrefrenable de la igualdad de género, que va más allá de convertir a la “x” en una vocal o darle a la “e” el rol de letra inclusiva.

Es una nueva gesta, un nuevo desafío de las mujeres contra los poderes establecidos por el hombre, con pañuelos como emblema, pero no el pañuelo que representa a un mundo pequeño, si no al pañuelo que en la Argentina ya simboliza a las grandes luchas.

 

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