Arnedo es uno de esos personajes a los que se los va a extrañar siempre

Por Rody Rodríguez.

Fernando Mario Arnedo falleció el viernes 1 de setiembre. Tenía 71 años. Fue presidente del Concejo Deliberante e intendente interino de Hurlingham. El arte y la política atravesaron y enriquecieron su vida. En su despedida, sus amigos hablaban de él y reflexionaban: «demasiado buen tipo para dedicarse a la política».

Charlista empedernido, amante y estudioso de la política, sensible, divertido, culto… su presencia transformaba cualquier encuentro en verdaderas tertulias en las que en medio de un sinfín de historias del universo conurbanero aparecían Santos Discépolo, Arturo Jauretche, Carlos Carella, y por supuesto, el General Perón.
En esas charlas llenas de anécdotas y risas, -en las que Fernando Arnedo era siempre el centro- surgían profundos análisis políticos que abordaban desde el Mayo Francés hasta las internas entre la LIFE y la LIPEBO de los 90 y casi sin pausa se escuchaban ponderaciones y críticas a Kirchner, Duhalde, Juanjo Alvarez, Vladimir Putín, Juanchi Zabaleta, Acuña, Solá, Chávez, Zurita, Obama, Curto… todo junto, todos juntos, porque el común denominador de la charla era la política con todos sus componentes, con todos sus detalles. Fernando era un estudioso del pasado, de la historia y estaba siempre muy informado. Aquellos que tenían la oportunidad de compartir con él esos momentos, aprendían y se divertían mucho… y disfrutaban.

Arnedo, León Arslanián y Juan José Alvarez.

De su padre, Mario Arnedo Gallo, figura imprescindible del folclore argentino, (autor de zambas como «Salavina», «La amanecida», entre otras joyas), Fernando heredó su pasión por la música. Buen guitarrero, hábil con el bombo legüero (como todo hombre con sangre santiagueña), escribió algunas poesías y algunas coplas y hasta se dio el gusto de tocar el bombo junto a su hermano Diego (uno de los líderes de Divididos) en un recital que la aplanadora del rock dio en el Luna Park, en octubre de 2010. Y como no podía ser de otra manera hicieron «La Flor Azul» la chacarera de papá Mario.

La popularidad de SUMO y Divididos le dio al apellido Arnedo una trascendencia enorme, que obligó a Fernando a opinar en reiteradas oportunidades sobre las míticas bandas de rock. Alguna vez le preguntaron en Página/12 si le gustaba la música que hacía su hermano y él respondió: «Algunas cosas sí, no todas. La versión de El Arriero me parece magistral. El 38 me parece un quilombo. Camarón Bombay, extraordinario» y sobre Luca Prodan (al que también conoció bastante) opinó: «Tenía un aspecto áspero, mataperros, pero en la relación personal era educadísimo. Parecía un noble europeo. Entendió y se apasionó por esta cosa que se llama Argentina».
De su abuelo, Rodolfo Arnedo, doctor en jurisprudencia, diputado nacional por la UCR a principios del siglo pasado, ministro de Hacienda y Obras Públicas en Santiago del Estero en tiempos del yrigoyenismo, heredó la pasión por la política, aunque Don Rodolfo también era un amante de la historia y la literatura, como todos los arnedos.
Fernando nació el 22 de febrero de 1946, dos días después, Juan Domingo Perón ganaba su primera elección presidencial. El paralelismo no es casual. Fernando nació con el peronismo y se abrazó de por vida a ese Movimiento.
Sus raíces están en Santiago del Estero, pero su vida fue Hurlingham. De adolescente estudió Derecho (cursó hasta tercer año), trabajó en la FIAT, en Caseros, ahí incursionó en la actividad gremial pero también fue administrador rural en Capilla del Señor y Lobos y propietario de una inmobiliaria.
El triunfo de Antonio Cafiero en 1987 fue para él la puerta de entrada a la administración pública. Fue parte del gabinete municipal de Morón, con Juan Carlos Rousselot de intendente, estuvo en la Dirección de Migraciones con Gustavo Beliz como Ministro del Interior y, en 1995 encabezó la lista de concejales del peronismo, cuando Hurlingham se independizó de Morón y logró su tan ansiada autonomía. Así, acompañando a Juan José Alvarez, -que ganó la intendencia- se convirtió en el primer presidente del Concejo Deliberante. En 1998 asumió la intendencia de Hurlingham en forma interina, reemplazando a Juanjo Alvarez, que había sido nombrado Secretario de Seguridad de la Provincia de Buenos Aires. Fue reelecto concejal en 1999 y en 2001. Con el regreso de Juanjo a la intendencia Arnedo fue Secretario de Gobierno de la Municipalidad de Hurlingham hasta el 2001, que fue el año en el que asumió la intendencia Luis Acuña.

Adhirió siempre al kirchnerismo, desde su origen, incluso compitió en internas contra el acuñismo, defendiendo al gobierno del entonces presidente Néstor Kirchner.
Fue asesor de Mario Oporto en el Ministerio de Educación de la Provincia de Buenos Aires, y antes había formado parte de la intervención a Santiago del Estero, también en el área de educación.
Los últimos años los pasó en Villa del Dique, en Córdoba, provincia que adoptó como propia, a tal punto que hasta se hizo hincha de Talleres. Allí estuvo junto a su esposa y compañera de toda la vida, Vicky de Vega, con la que tuvo tres hijos, Nacho, Popa y María Eugenia.
Fernando Arnedo queda en la memoria de Hurlingham, en la historia de su pago chico, como un protagonista destacado. Algunos lo recordarán en su LADA rojo, ese auto soviético de los 80 con los que recorría el distrito para hacer política; otros tendrán presente ese tono bonachón casi campechano en el trato, la sonrisa pícara, la mirada que transmitía indisimulable bondad; la mayoría, o en rigor, todos los que lo conocieron hablarán de él como una persona de bien, un gran compañero, mejor amigo, de esos tipos a los se los va extrañar siempre.

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3 Responses

  1. Ricardo dice:

    Acabo de enterarme!!!!!!! Un gran tipo, una gran familia!!!!!! Abrazo a los Arnedo!!!!!!

  2. Federico dice:

    Ya nos reencontraremos en la cueva del oso de la villa del mas allá a compartir otro brindis. Buen viaje querido!

  3. José María González dice:

    Mi dolor por dicha perdida; esposo ejemplar y vecino comprometido; hemos compartido un camino en la unidad básica Arturo Jauretche con la asunción de Antonio Cafiero,con la lista 147; existía camaradería e ideales y compartimos esos momentos con Norberto Cavicchiolli,Francisco Scalzo,Sánchez Tiranzo,Graciela Blanco,José Mora y quien escribe.un saludo sincero a su familia! Guardo un lindo recuerdo.
    José María González
    Barcelona

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