El Concejo Deliberante tiene página web pero se quedó a mitad de camino

Web HCD Hurlingham

Por AUGUSTO ERBÍN | Consultor del Grupo DIRCOM

Con inexplicable demora apareció en la web: hcd.hurlingham.gob.ar, el sitio del Concejo Deliberante. Un paso importante pero insuficiente ya que deja bastante que desear en materia de acceso a la información. Algunas propuestas.

Estamos ante el comienzo de un nuevo periplo electoral en nuestro país, y como sabemos esto trae acoplado una serie de movimientos relacionados a cómo deben afrontar los intendentes las contiendas que se les presentan en sus distritos.

A nivel municipal cada Concejo Deliberante es el foco donde están centrados los intereses de cada disputa electoral de medio término. Lo que se debería analizar en cada caso es qué cosas se mejoraron en materia legislativa desde las últimas elecciones ejecutivas en donde buena parte de los Concejos se renovaron.

Hurlingham es un caso singular, con una importante renovación gracias a las excelentes elecciones que hizo Juan Zabaleta, a contramano de los resultados a nivel provincial y nacional. Lógicamente, con los números logrados, se modificaron las autoridades del cuerpo legislativo comunal que pasó a ser encabezado por el nuevo oficialismo.

Algunas acciones se vieron inmediatamente, tras un tenebroso pasado del cuerpo legislativo comunal del larguísimo mandato acuñista. Se abrió el Concejo a la comunidad, los vecinos comenzaron a participar activamente de las sesiones, se abrieron canales de comunicación, sesiones especiales en colegios del distrito, audiencias públicas, aplicación de presupuesto participativo, etc. Un avance enorme ante el oscurantismo que aplicó el acuñismo en Hurlingham.

Sin embargo, el debe está aún en rojo si hablamos de todos los mecanismos que debieran aplicar los Concejos Deliberantes modernos. No hay que conformarse por las cosas que se hicieron bien, y dejar de señalar lo mucho que falta. Parte del Debe es vital en los próximos años.

Hace poco se estrenó el sitio web del Concejo (hcd.hurlingham.gob.ar) lo que también presenta una visibilidad del órgano. Era insólito que aún no lo tuviera, y se hizo largo el tiempo de demora para poner en funcionamiento su página web. Tal es así que un Concejal de un monobloque les ganó de mano, y ante la siesta del oficialismo, lanzó un sitio del cuerpo legislativo -no oficial- (www.concejoabierto.com.ar) para hacer llegar a la comunidad la importancia del Concejo, e informar y visibilizar al cuerpo ante la sociedad. Un esfuerzo aislado de autogestión le ganó de mano a un lento cuerpo oficialista con mayores recursos.

La realidad es que la página -oficial- deja bastante que desear en materia de acceso a la información. En parte emula algunas de las pautas que primerió la página «no oficial»: da a conocer al Concejo, sus integrantes, su funcionamiento, sus comisiones. Lo elemental está ahí.

Sin embargo un órgano oficial se queda a mitad de camino cuando lanza un sitio que no genera acceso a la información que sirve realmente al ciudadano: detalle de cada sesión con su orden del día que permita su desglose en detalle, digesto informativo sobre cada sesión con detalle de participación de concejales y su declaraciones, área de noticias, gacetillas de prensa y fotos de cada sesión, integración de una agenda dinámica de fechas para búsqueda de información y actividades legislativas semanales, y todas las herramientas de transparencia de gestión legislativa.  El vecino ni siquiera puede contactarse con un Concejal, ni ver sus proyectos de resoluciones y ordenanzas municipales.

Al hablar de transparencia, se la suele apiñar erróneamente (o a veces intencionalmente) al mismo lugar de la participación ciudadana. Pero hablar de transparencia significa: publicar todo el movimiento administrativo del órgano, exponer las partidas presupuestarias, indicar los viáticos o gastos extras en caso de que los hubiera, hacer público declaraciones juradas al igual que la dieta y gastos de representación, mostrar abiertamente todas las resoluciones administrativas que infieren gastos del dinero público, y generar accesos a apertura de formulario de proveedores.

Otro de los pasos elementales para hablar de un órgano público realmente abierto a la sociedad es la sencilla transmisión en vivo de las sesiones. Hoy en día con el bajo costo del streaming y el acceso a herramientas de uso popular, se podría involucrar a los vecinos desde el ámbito digital mediante un sencillo canal de YouTube complementándolo con un espacio de participación ciudadana online dentro del sitio web del Concejo.

Con el incesante crecimiento del acceso desde móviles, que la participación en la Banca Abierta se deba hacer a través de una descarga de formularios que luego deben presentarse impresos en el cuerpo legislativo comunal, en lugar de un registro online con una inscripción en un formulario en la página web, parece un chiste.

Sin estos pasos nos quedamos a mitad de camino. Del hacer y el parecer. Por supuesto, lejos de la paupérrima época del acuñismo con el recurso de las aprobaciones por vías de excepción. Pero sin mostrar la transparencia que exige una sociedad que evoluciona y genera nuevas demandas ciudadanas. Y del atraso, tanto antes como ahora, no se vuelve.

El acceso a los datos públicos es una deuda pendiente. Hace falta trabajar en tener órganos locales cada vez más digitalizados (gobierno electrónico) como paso ineludible hacia elaborar verdaderas políticas de gobierno abierto. La posibilidad de lograr una mayor recopilación de datos e información se debe evaluar como un gran beneficio tanto para la gestión de gobierno como para los vecinos.

 

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