Cristian Scorzo: «Nosotros competimos por la gloria»

NOTA 11

Por Raúl Coria ||

Cristian Damián Scorzo, tiene 39 años y es driver; herencia de su padre, Emilio Scorzo, también driver. Vive y comparte la pasión por el trote junto a su mujer y sus cinco hijos y sus hermanos.

-¿A qué edad fue tu primer carrera?

-Empecé a los 16 años y no paré nunca.

-¿Se puede considerar a la actividad del driver como un deporte de riesgo?

-Sí, absolutamente. Es riesgosa. Ha habido rodadas graves, pero bueno, es lo que a uno le gusta. Tené en cuenta que un caballo de los más ligeros puede alcanzar los 70 kilómetros por hora, y la única protección que tenés es solo tu cuerpo.

-¿Y cómo te sentís más cómodo?, ¿cómo jockey o como entrenador?

-Y, de afuera es fácil opinar, y a veces uno se pone muy exigente. A mi hijo Lucas por ejemplo, nunca le reconozco las cosas buenas que hace, trato siempre de marcarles los errores, porque la verdad es que uno pretende que los hijos sean mejor que uno.

-¿Qué cualidades hay que tener para estar sentado en el sulky y poder estar a la altura de una competencia en el trote?

-Lo principal es la tranquilidad, porque como en cualquier deporte los nervios no ayudan en nada, te lleva sólo a cometer errores. El trote es un deporte donde no sólo corrés mucho riesgo vos sino también el que tenés al lado, y a veces si no te subís con la plena conciencia de lo que vas a hacer, podés hacer una macana muy grande. También es importante conocer tanto al caballo que vas a correr como los caballos con los que vas a competir.

-El domingo es el día de la carrera, pero ¿cómo son los días previos?

-Se trabaja toda la semana, todos los días, para poder competir esos dos minutos que dura una carrera el domingo. Hoy por hoy los caballos están corriendo más o menos en un minuto cincuenta y cinco segundos, son muy ligeros, y para ese momento se trabaja toda la semana. Es un sacrificio, yo todos los días me levanto seis menos diez para varear mis dos caballos, después recién arranco mi actividad en el negocio, después venimos a comer y después a la tarde se vuelven a sacar, se vuelven a limpiar, se les limpia las camas y así todos los días. Es un laburo de muchas horas, todos los días. Preparar un potrillo para correr puede llevarte un año y medio o dos años, y en algunos casos no llegan nunca a competir, porque el caballo no los ayuda o se les rompe en el camino. Como te digo, no es fácil, es un sacrificio.

-Y además debe ser muy costoso…

-Si. Tené en cuenta que la mejor medicación es importada. Lógicamente que un caballo bien tratado y con todas las vitaminas que tiene que tener, rinde mucho más, como un deportista que está siempre bien preparado. Cuando más encima podes estar sobre el animal más satisfacciones te va a dar. Pero va un poco en suerte también, como todo en la vida, yo por ejemplo tengo un caballo que no es mal caballo, pero estuve todo un año para ganar una sola carrera, cuando otros que son menos que el mío han ganado tres o cuatro carreras, por eso te digo, también tenés que tener mucha surte. También está el azar por su puesto.

-El animal debe tener sus días también…

-El caballo te habla con los gestos, porque vos tenés que aprender a conocerlo y a entender esos gestos. El caballo te da indicios, si se siente bien, si se siente mal, y eso lo vas percibiendo. El paseo previo que hacemos antes de la carrera, que damos una vuelta y que sirve además para mostrar al público como está el caballo, y te sirve a vos como parámetro de cómo está el caballo ese día y para saber si podés pedirle más o menos durante la carrera. Este deporte no es tan fácil como parece, como todo tiene muchos secretos, muchas cosas que la vas resolviendo mientras vas compitiendo, y la competencia te lleva también a mejorarte a vos mismo

-¿En la actividad del trote qué influencia tiene la familia?

-Y, es fundamental. Mi señora sufre, no tanto conmigo porque ya está acostumbrada, pero ahora con el hijo sufre mucho más, a veces ni puede verlo. Ojo no todas las mujeres son iguales, a algunas les encanta, y si bien sabe que es lo que elegimos y lo que nos gusta, no por eso dejan de sufrir. Ella, las hermanas, las abuelas, las tías, están a full, están viendo las carreras y algunas de ellas rezan mientras dura la carrera, y eso que han visto miles de accidentes que hemos tenido todos, mi viejo, mis hermanos, yo mismo, y saben lo que uno arriesga pero también saben que es lo que nos gusta, y contra eso no se puede. La verdad es que si no tuviéramos el apoyo de la familia no lo podríamos hacer, imaginate que le robamos mucho tiempo a la familia, de hecho los domingos me reclaman que no salimos a pasear porque ese día se corre, entonces tenemos que cambiar el día de la salida.

-El Hipódromo de Hurlingham tuvo su tiempo de apogeo, hoy no es lo mismo, no es tanta la gente que participa… como vivís este tiempo?

-La verdad que es feo. Es muy lindo ver al hipódromo lleno. Mirá, la verdad es que plata no se gana, es la satisfacción y la gloria lo que nos mueve, no hay otra, nosotros competimos por la gloria. Lo más lindo es el reconocimiento de la gente, cuando se corre una carrera grande normalmente se llena, y la motivación es otra, cuando vos sabés que te toca esas competencias te preparás de otra manera, pero no es por el dinero, porque la plata va y viene, inclusive, normalmente cuando uno tiene una competencia grande gasta más de lo que te podes llevar con el pozo del premio, o sea, aun ganando no llegás a recuperar lo que gastaste. Pero el reconocimiento de la gente, que te aplaude, que te reconoce el esfuerzo que vos hacés es lo más gratificante.

-¿A la hora de correr me imagino que debe haber muchas cábalas?

Si, muchísimas, muchísimas. En mi caso es la forma de hacer el paseo previo a la carrera, lo hago siempre de la misma manera, ni siquiera pensando en ganar, solamente que pueda terminar bien la carrera, que no tenga ningún accidente, sólo eso.

-¿Y qué se siente a la hora de llegar vencedor al disco?

-Es lo máximo, me ha pasado llegar primero al disco en una carrera que vos anhelabas ganar y se me cayeron las lágrimas y ni te cuento cuando es el caso de tu hijo, cuando lo vez que llega primero. Ganar es lo máximo, te sentís realizado.

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