Cristina pidió que nadie se olvide del escándalo por las cloacas

Rousselot y Macri firmando el contrato por las cloacas
Por Rody Rodríguez
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En un acto en La Matanza, Cristina revivió el escándalo de las cloacas en Morón y comparó esa situación con las obras que actualmente hace el gobierno nacional.

La presidenta Cristina Kirchner recordó en un discurso en La Matanza, un momento clave de la historia del viejo Morón (que incluía a Hurlingham). El famoso escándalo de las cloacas de Rousselot, y la intención de hacer una obra con la familia Macri con graves perjuicios para los vecinos.

El recuerdo vino a cuento por los avances que en materia de obras de cloacas y aguas corrientes se hicieron en el conurbano. Cristina destacó la decisión de Néstor Kirchner, “de recuperar la vieja y antigua Obras Sanitarias de la Nación privatizada y convertirla en AySA”.

Luego la presidente pasó lista a los porcentajes de habitantes incorporados al servicio de agua potable entre 2006 y 2014. Tras repasar los números de varios municipios llegó el turno de Hurlingham e Ituzaingó, e hizo un paréntesis para recordar que “en la década de los 90, había un solo municipio, Morón, adentro de Morón estaban Hurlingham e Ituzaingó. ¿No sé si se acuerdan de algún intendente que finalmente creo que terminó procesado, preso por estafa con las cloacas?” y agregó: “También quisiera recordarles quiénes eran la empresa y el empresario que tenían que hacer las cloacas en Ituzaingó y en Hurlingham y en todo Morón para que nadie se olvide”. Y remató informando que en Hurlingham solamente tenían cloacas 4.000 personas. Hoy tienen 104.000 personas desagües cloacales”.


Los negocios de Macri y Rousselot
Pero ¿cómo fue esa historia nefasta que unió al finado Rousselot con Mauricio Macri, a la que se refirió la Presidenta?

El intento de Juan Carlos Rousselot de gestionar un plan cloacal para Morón conforma una larga historia con capítulos que incluyen negociados, traiciones, intrigas de poder, amenazas y hasta un crimen.

Rousselot comenzó su trayectoria política en Morón en 1985, en pleno apogeo alfonsinista. Su popular y carismática figura fue clave en su éxito. Su propuesta para llegar a ser intendente tenía una promesa cautivante: las cloacas para Morón.

Locutor de gran fama, cada movimiento suyo tenía gran repercusión mediática. El ayudaba promoviendo medidas siempre polémicas, desde el nombramiento de familiares y personajes de la farándula como funcionarios municipales, hasta los frustrados intentos de crear una fuerza parapolicial, denominada Vigías de la Comunidad y una autopista que atravesaba el distrito. Todos eran proyectos faraónicos. Mientras tanto crecía su influencia política. Muy cerca estuvo de convertirse en presidente del PJ bonaerense y ser candidato a vicepresidente de Carlos Menem. Pero las cloacas fue el destino final de esos proyectos.

En 1988, Juan Carlos Rousselot anunció el acuerdo con la empresa SIDECO Americana para la construcción de obras de cloacas y aguas corrientes. La empresa, representada por Mauricio Macri invertiría unos 20 millones de dólares y al cabo de 22 años de concesión, la empresa recuperaría 138 millones de dólares, merced al aporte de los frentistas. La tarifa que tenía que pagar el vecino la fijaba SIDECO.

Ese proyecto encontró total resistencia en los concejales opositores, (de la UCR, la Democracia Cristiana y del Peronismo Renovador), que tras crear una comisión investigadora pidieron la suspensión del jefe comunal y fueron tras su destitución.

El olor a escándalo llamó la atención de los medios nacionales. Y a diario se hablaba de la posibilidad de que el municipio sea intervenido por parte del gobernador Antonio Cafiero.

A medida que avanzaba la posible destitución del intendente, crecía la tensión. Nunca antes concejales del conurbano tuvieron tanta prensa en los diarios y en la televisión. Alberto Descalzo, concejal del peronismo renovador, y Margarita Stolbizer, concejal de la UCR, hablaban más que cualquier otro dirigente nacional. Hasta el obispo Justo Laguna hablaba por televisión de las cloacas.

Los días previos a la destitución fueron de un nerviosismo tremendo. El enfrentamiento entre peronistas renovadores y los seguidores de Rousselot fue de tal magnitud, que por ejemplo Página/12 asemejaba aquellos días en Morón con lo que había descriptivo Osvaldo Soriano en su obra «no habrá más penas ni olvido».

Algunos diarios apelaban a títulos catástrofe para describir ese panorama. La Razón afirmaba que «funcionarios de la SIDE habían decidido seguir de cerca los acontecimientos, bajo la sospecha de que ciertos grupos extremistas pudieran utilizar en su provecho la convulsionada situación de Morón», agregando que «estarían dadas las condiciones para una especie de ‘moronazo». Crónica fue más escueto y más contundente: «Clima de guerra en Morón», tituló.

Todos los días los concejales del Bloque Peronista Renovador, Descalzo, Roberto Maldonado, Felipe Insaurralde, Juan Orlandini y Marta Loperena, denunciaban amenazas ante la justicia y ante los medios.
El asesinato de Elveo Nereo Cegarroa, escribano actuante en la firma del contrato con SIDECO, fue un trágico ingrediente que enturbió aún más los tensos episodios del momento.

El 19 de abril de 1989, tras seis horas de sesión, los concejales echaron a Rousselot. Medio millar de policías custodiaron las adyacencias del Concejo Deliberante y casi un centenar de periodistas cubrieron esa sesión.
Mientras se realizaba la sesión Rousselot se defendía, obviamente a través de los medios. En conferencia de prensa descalificaba a sus denunciantes y vinculaba a Margarita Stolbizer con el MTP (Movimiento Todos por la Patria) que en enero había querido tomar el Regimiento de La Tablada.

Era la primera vez en la historia de Morón que se destituía a un intendente. No alcanzó el apoyo del presidente Menem.
Ese primer plan cloacal se cayó. Macri se quedó sin negocio y Rousselot quedó esperando revancha. La tuvo. En 1992 y en 1995, siempre con planes para hacer cloacas plagados de irregularidades y de situaciones escandalosas.

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