El gobierno de la Provincia trata de evitar la clausura de la fábrica Rousselot

Por José Luis Soria.

El expediente pidiendo autorización para volcar efluentes hacia el arroyo Morón estuvo parado 14 años en el Ministerio de Infraestructura provincial. La falta de ese permiso es una de las razones por la que la Justicia de Faltas municipal clausuró la fábrica, pero una vez clausurada el gobierno provincial se apuró en desempolvar el trámite y en 30 días hizo lo no pudo en 14 años.

La fábrica Rousselot SA obtuvo un permiso clave en su deseo de seguir produciendo gelatinas y obligar a la Municipalidad de Hurlingham a levantar la clausura que se prolonga desde hace varias semanas.

La Autoridad del Agua -ADA, el organismo que depende del Ministerio de Infraestructura y Servicios Públicos de la Provincia de Buenos Aires otorgó a la firma Rousselot el permiso de vuelco de efluentes, tanto los pluviales como industriales y cloacales hacia el arroyo Morón.

Lo llamativo es que este permiso que fue tramitado en agosto del 2004, y que paseó por todas las oficinas del ADA durante 14 años, tuvo una aceleración inusitada y contó con el visto bueno de la provincia justo cuando la Municipalidad de Hurlingham puso a la empresa multinacional contra las cuerdas, determinando su clausura, que ya fue apelada sin suerte por la fábrica.

En la resolución firmada el pasado 2 de mayo por Pablo Rodríguez y Felipe Llorente, presidente y vicepresidente del ADA, dejan constancia que «no existen objeciones para auto-rizar el vertido de efluentes mix-tos previamente tratados (industriales y cloacales) y pluviales (…) que tendrán como cuerpo receptor final el arroyo Morón».

El ADA hizo en 30 días lo que no pudo hacer en 14 años, ese vértigo administrativo puede atribuirse a una eficiencia administrativa poco común en el burocrático entramado estatal, tampoco es menor el mérito de la empresa en que con indudable capacidad de lobby pudo obtener una documentación clave para su continuidad.

No es una buena noticia para los vecinos esta decisión del gobierno de María Eugenia Vidal de ayudar a la fábrica Rousselot. Los vecinos de Tesei desean que la clausura se mantenga firme, ya que solo de esa manera podrán respiran aire puro, algo que no pudieron hacer durante décadas y si este «visto bueno» del gobierno provincial prospera y se levanta la clausura, otra vez volverá la tortura de los olores nauseabundos.

En cambio los trabajadores de la fábrica Rousselot viven una situación de gran incertidumbre. Son 140 los empleados de la multinacional que por el momento están suspendidos pero cobran el 90% de su salario, y no saben qué será de su futuro si es que la clausura se mantiene firme.

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