Guillermo Beltrami, el socialista que siempre soñó con la liberación nacional

 

Por Rody Rodríguez.

El pasado 6 de diciembre falleció a los 71 años, Guillermo Claudio Beltrami,militante y dirigente político.

También se lo podría presentar en otras facetas de su vida pública. Comentar por ejemplo que su última actividad laboral – de un extensísimo currículum- fue en la sede Hurlingham del Sanatorio Modelo de Caseros. También se debe destacar que Guillermo Beltrami fue esposo de Alicia Maturano, con la que tuvo cuatro hijos y que fue un feliz abuelo de dos nietos.

Se lo puede caracterizar también como un apasionado por los autos antiguos, como un sufrido y dichoso hincha de Racing, pero por sobre todas las cosas, como un muy brillante cuadro político, tal vez uno de los más lúcidos de esta ciudad.

Beltrami nació el 12 de agosto de 1947. Abrazó la política desde muy joven. Y lo hizo con protagonismo y compromiso. Militó en el socialismo, compañero y amigo de Simón Lázara, admirador de Alicia Moreau de Justo. En 1967 participó de la creación de la Unión Nacional Reformista Franja Morada, que era una federación de agrupaciones con militantes  anarquistas, socialistas independientes, liberales y radicales. En 1973, como referente de la Juventud del Movimiento Socialista para la Liberación Nacional, Guillermo integró el FREJULI, y apoyó con entusiasmo la primavera “camporista”. Continuó con su militancia durante la Dictadura militar y perdió a muchos de sus compañeros, desaparecidos durante esa trágica etapa argentina.

En 1983, tras la alianza del socialismo con la Unión Cívica Radical, se suma al alfonsinismo y se reencuentra con viejos compañeros de luchas universitarias como Federico Storani, Leopoldo Moreau o los hermanos Stubrin. Ya radicado en Hurlingham se transforma en destacado referente de la Junta Coordinadora Nacional, que esos tiempos iniciales de la Democracia recuperada tenían como dirigentes destacados en Morón a Marcos Di Caprio y Margarita Stolbizer.

Para Beltrami, el progresismo no fue una moda. Sus posiciones ideológicas siempre se caracterizaron por la coherencia. A modo de despedida, su yerno, Juan Facundo Ramos, escribió que “más allá de nombres y partidos, siguió siempre sus ideas de libertad y justicia poniendo el cuerpo por ellas” por eso, luego de los aciagos tiempos de la Argentina de principios del siglo XXI, comprendió que Néstor Kirchner era la figura que continuaba el camino que él había comenzado a transitar cuando era veinteañero.

Esa coherencia, ese compromiso lo llevaban a enojar y mucho, con aquellos que habían sido sus correligionarios y que ahora habían claudicado de manera vergonzosa.

En los últimos años padeció muchos problemas de salud. Hizo un esfuerzo sobrehumano para sobrellevar ese sufrimiento. Pero esos pesares parecían atenuarse a la hora de “prenderse” en una discusión política, en la que se destacaba por sus conocimientos, por su claridad, por sus convicciones en favor de la libertad, en favor de los desposeídos, en contra de los totalitarismos, de las mal llamadas ideas liberales…

Por eso a la hora de describir a Beltrami, merece ser distinguido como un incansable militante político, esa es la más justa y merecida de las definiciones.

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