Hay un Arteche para estas elecciones

Arteche en Plata quemada

Por Rody Rodríguez ||

Cuando la dictadura moría, a mediados de 1982, se estrenó una película emblemática que reflejó los tiempos sufridos en esa época, fue “Plata dulce” dirigida por Fernando Ayala y Juan José Jusid y protagonizada por Federico Luppi, Julio de Grazia y Gianni Lunadei.

El recordado Lunadei, representaba un personaje inolvidable, Arteche, un empresario exitoso, que hacía de la falsedad un arte, hombre de promesa fácil, pero de poco cumplir.

Víctima de esa peligrosa seducción fue Carlos Bonifatti, el personaje que protagonizaba Federico Luppi.

Arteche le prometió el mejor de los mundos a Bonifatti. Y Bonifatti le creyó. Dejó su pequeña fábrica de muebles, y por consejo de Arteche, liquidó todo para hacer trabajar el “cash”. Arteche lo puso al frente de un Banco creado de un día para el otro. Fue una época horrible de la Argentina, donde la especulación reemplazó a la producción. Fue el auge de la “Patria Financiera”.

Bonifatti vivió un mundo de fantasías hasta que comprobó que pagó caro el precio de haberle creído a Arteche. Sobre el final de la película, hay una escena inolvidable.

A Bonifatti le avisan que ese Banco que manejaba era “una cáscara vacía”, que todos los contactos que tenía Arteche se habían cortado. Bonifatti se da cuenta de la burla, del engaño y de que haber confiado en Arteche fue la peor de las decisiones.

Angustiado, repleto de bronca, al borde del llanto, Bonifatti pregunta: “¿Era todo grupo?, ¿Arteche se está rajando?” No hizo falta que nadie le responda. Lleno de ira e impotencia, lanza una de las frases más memorables del cine nacional: “¡Arteche y la puta madre que te parió!”.

Muchas veces los personajes de ficción sirven para definir perfiles de figuras reales. Se los usa como ejemplo para caracterizarlos mejor.

El inefable Arteche, es usado hoy en día, para compararlo con uno de los candidatos que quiere ser presidente. Se dice de él que la falsedad le brota por los poros, que tiene una seducción peligrosa y que es de promesa fácil pero de poco cumplir.

Algunos dirigentes que lo acompañaban o pensaban acompañarlo, advertidos de esto, decidieron tomar otro rumbo.

Otros, que aun lo siguen, con la esperanza de ser gobernador o intendentes, pueden terminar como Bonifatti, burlados, engañados y solos. Puteando al Arteche de estos tiempos… que sonriente desde una foto, mira al más allá.

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