Hurlingham y los inicios del fútbol

Por Rody Rodríguez.

Hurlingham fue protagonista del nacimiento del fútbol argentino. A través del Hurlingham Club y de su presidente John Ravenscroft formó parte de la primera liga, pero no participó de ese torneo fundacional por diferencias internas con sus otros organizadores. Así nació la AFA, con disputas de poder, que marcaron su característica por más de un siglo.

En pocas semanas más comienza un nuevo campeonato mundial de futbol, esta vez con Rusia como sede.

El fútbol es sin dudas, la mayor pasión popular de los argentinos, pero Hurlingham no tiene una gran identificación con ese deporte como sí ocurre con casi todas las ciudades del conurbano, como Lanús, Banfield, Avellaneda, Quilmes, Temperley, Tigre, hasta el propio Morón. Sin embargo Hurlingham fue protagonista de nacimiento del fútbol en la Argentina.

A mediados del siglo XIX comenzaron a llegar inmigrantes desde todos los rincones de Europa. Cada una de las colonias que se afincaban en nuestras tierras, trajo sus costumbres, sus tradiciones y también sus pasatiempos. Los ingleses, por ejemplo, tenían el hobby de patear una vejiga de vaca, tratando de embocarla entre un par de piedras colocadas para demarcar los arcos.

Ese entretenimiento practicado en los ratos libres, se fue perfeccionando con el tiempo.

Ya en la década del 80 del siglo XIX, más de medio millón de inmigrantes llegaron a nuestras tierras, varios de ellos, ingleses, irlandeses y escoceses, atraídos por ofertas laborales de comercios y empresas británicas en la Argentina, como constructoras, frigoríficos y fundamentalmente la construcción y control de los ferrocarriles en Argentina que estaba a cargo de los ingleses.

A medida que llegaban los inmigrantes británicos, se formaron colonias y fundaron colegios para la educación de sus hijos. Justamente para trabajar en uno de esos colegios llegó en 1882 Alejandro Watson Hutton, un escocés nacido en Glasgow, que implantó en el colegio St. Andrew’sScotsSchool, la educación física y como parte de ella, la práctica deportiva, y entre los deportes a practicar, impuso el football.

El «nuevo» deporte empezó a jugarse no solo en los colegios, sino también en terrenos linderos a las vías del ferrocarril y en fábricas en las que trabajaban los inmigrantes de la corona británica.

Ya en 1863, Inglaterra había formado su liga de football (la más antigua del mundo), y los británicos en la Argentina querían hacer lo mismo.

En 1891, algunos de estos equipos de football decidieron jugar un torneo, y además organizarse como una asociación.

Así nació la Argentine Association Football League (AAFL). El 7 de marzo de ese año se reunieron en la calle Buen Orden (hoy Bernardo de Irigoyen) Nº 1595, casi esquina Brasil de Capital Federal, los representantes de esos equipos fundaron la entidad, y organizaron un torneo de fútbol que fue el primero del continente.

Hurlingham era uno de esos equipos, y su presidente John Ravenscrof, fue uno de los que firmó el acta fundacional de la entidad, junto a Mc. Ewen, Mc. Intoch, F. L. Wooley (que fue elegido presidente) y AlecLamont. Este último, un escocés empleado ferroviario que jugaba en Saint Andrew’s fue el principal organizador de la liga y del torneo que comenzó el 12 de abril.

Los equipos anotados para disputar ese primer certamen además del Saint Andrew’s (compuesto por mayoría de ferroviarios británicos), fueron Old Caledonian (formado por trabajadores de la empresa que colocaba las instalaciones sanitarias en Buenos Aires); Buenos Aires & Rosario Railway(también ferroviarios que trabajaban en Campana); Buenos Aires Football Club (el primer equipo de futbol de Sudamérica), el Belgrano Football Club y el Hurlingham Club.

Pero las luchas internas no son cosas exclusivas de la AFA del siglo XXI. En esa flamante liga no participó Alejandro Watson Hutton, que había renunciado en no muy buenos términos del St. Andrew’s y fundando en 1884 el Buenos Aires English High School. Su coterráneo Lamont no lo convocó para formar parte de esa liga, tampoco lo hizo con el Quilmes RoversAtletic Club, que congregaba a una importante porción de la colectividad inglesa y devotos de la iglesia anglicana. Esas diferencias hicieron que Ravenscroft retirara al Hurlingham Club de la competición, que quedó reducida a 5 equipos. El torneo se jugó entre el 12 de abril y el 6 de septiembre de 1891, en dos rondas de todos contra todos. Old Caledonians y Saint Andrew’s finalizaron en el primer puesto, y ambos fueron declarados campeones, pero debieron jugar un partido de desempate para ver quién se quedaba con las medallas conmemorativas, de las cuales había un solo juego. Ese partido de desempate lo ganó Saint Andrew’s, por 3 a 1 en un partido jugado en Caballito, en un terreno detrás de los galpones del Ferrocarril Oeste.

Hurlingham, a través de John Ravenscroft, que estuvo en toda la previa de la organización de ese campeonato histórico, decidió quedarse afuera haciendo causa común con Hutton.

De todos modos la presión de Hutton fue tan fuerte que esa liga nació y murió ese año. Al año siguiente, Alejandro Hutton comenzó a trabajar para armar una nueva liga, la que finalmente formó y fundó el 21 de febrero de 1893, con la misma denominación que la anterior, pero con otros equipos. Obviamente participó el colegio de Hutton, el English High School(base del mítico Alumni); el anteriormente relegado Quilmes Athletic Club, el Flores Athletic, el Buenos Aires Railway y el Lomas Athletic Club, que fue el campeón y lo siguió siendo por otras cuatro temporadas.

Y Hurlingham volvió a quedar afuera de la conformación de esa asociación que es considerada el nacimiento de la AFA.  La mayoría de los jóvenes del Hurlingham Club prefirieron dedicarse a otros deportes, como el criquet, el polo, y hasta la caza de zorros.

 

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