Jefes policiales fueron imputados por el crimen de Candela

Los ex jefes de la fuerza, Juan Carlos Paggi y Hugo Matzkin, y el ex director de Investigaciones, Roberto Castronuovo, fueron imputados por fiscal Ferrario por encubrimiento del secuestro y crimen de la niña de 11 años en 2011 en Hurglingham.

El fiscal de Morón Mario Ferrario citó a indagatoria a los ex jefes de la Policía Bonaerense, Juan Carlos Paggi y Hugo Matzkin, y al ex director de Investigaciones de la fuerza, Roberto Castronuovo, como imputados por el presunto encubrimiento agravado del secuestro y el crimen de Candela Rodríguez, de once años, asesinada en 2011 en Hurlingham por un ajuste de cuentas contra su padre. De comprobarse, el delito sería agravado por la condición de funcionarios públicos de los ex uniformados.

En ese entonces, Paggi era el jefe de la fuerza provincial y Marzkin lo secundaba. Más tarde el segundo relevaría al primero, mientras que Castonuovo de se desempeñaba, al momento del crimen, como director de Investigaciones. Los tres estuvieron al frente de la pesquisa policial sobre el hecho.

En septiembre de 2017, el Tribunal Oral en lo Criminal N° 3 de Morón condenó a tres autores materiales del crimen y sostuvo que el móvil del asesinato fue un “ajuste de cuentas contra el padre”, Alfredo Rodríguez, quien en ese momento cumplía una condena por piratería del asfalto. Rodríguez declaró en el juicio que un tal Topo Moreyra, imputado en la causa y hombre del narco de San Martín, Miguel “Mameluco” Villalba, trabajaba como “buchón” de la policía.

En el  juicio oral fueron condenados  Hugo Bermúdez (60) y Leonardo Jara (40) a prisión perpetua como “coautores” del crimen, mientras que Fabián Gómez (46) recibió una pena de 4 años de cárcel como “partícipe secundario”.

La hipótesis del fiscal es que Moreyra secuestró a la niña de once años por orden de Villalba en un auto que era propiedad de la pareja de Sergio Fabián Chazarreta, teniente primero de la Policía Bonaerense. Moreyra y Chazarreta irán a juicio oral junto al carpintero Néstor Altamirano, quien habría aportado la casa para llevar a Candela. El trío habría sido contratado, según los avances en el expediente, por “Mameluco Villalba”.

A su vez, los otros acusados que irán a juicio próximamente son el narcotraficante Miguel Ángel “Mameluco” Villalba (56), el ex teniente primero de la policía bonaerense Sergio Chazarreta (52), el sindicado informante Héctor “El Topo” Moreyra (50) y el carpintero Néstor Altamirano (59). A estos se les atribuye distintos grados de participación en la “privación ilegal de la libertad coactiva seguida de muerte” de Candela, también en base a las pruebas que surgieron durante el juicio oral que se realizó en 2017.

De hecho, “Mameluco” Villalba fue testigo en el debate, mientras que Topo Moreyra y Altamirano estuvieron presos en un comienzo de la investigación, entre 2011 y 2012, y luego recuperaron la libertad por falta de pruebas. Sin embargo, el fiscal Ferrario reunió nuevos elementos y este año los imputó y los indagó, junto a Chazarreta.

Según la imputación del fiscal Ferrario, Villalba está acusado de liderar la organización criminal que cometió el secuestro y crimen de Candela y que integraron Moreyra, Chazarreta y Altamirano.

En el fallo del tribunal, de septiembre de 2017, compuesto por los jueces Diego Bonnano, Mariela Moralejo y Raquel Lafourcade, sentenciaron que en el crimen de Candela hubo un enjambre de “intrigas, política y delitos de toda calaña”.

Ahora serán indagados en la causa los tres ex jerarcas de la Policía Bonaerense durante la gestión de Daniel Scioli, sospechados de encubrir a los culpables del secuestro y el crimen de Candela mientras tuvieron la investigación policial en sus manos.

Respecto del móvil del crimen, para la fiscalía se combinaron dos cuestiones: una, que Villalba se quiso vengar del padre de la niña, Alfredo Rodríguez, porque creyó que éste había “dateado” a la Policía Federal (PFA) para que lo detuvieran 13 días antes de la desaparición de la niña.

Y la otra fue que la organización criminal buscaba ajustar cuentas con el padre de la víctima –en aquel momento detenido por piratería del asfalto– por una deuda económica.

Una de las pruebas en las que se basa el fiscal Ferrario es el análisis de las imágenes de una cámara municipal que permitió identificar la EcoSport negra en la que se cree que secuestraron a la niña.

Una fuente judicial detalló que en esas imágenes se pudo observar a tres hombres a bordo de la camioneta pero no alcanzaron para identificarlos.

La misma fuente añadió que el vehículo pertenece a la concubina de Chazarreta que, a su vez, es sobrina de Moreyra.

En tanto, el ex superintendente Paggi declaró como testigo que el padre de Candela “brindó nombres de personas que tenían mala relación con él, entre ellos el Topo Moreyra”, de acuerdo al fallo de primera instancia del Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) 3 de Morón, integrado por los jueces Diego Bonanno, Raquel Lafourcade y Mariela Moralejo.

Al parecer, esta “enemistad” se debía a que Moreyra lo había acusado a Rodríguez “de marcar ‘ranchos’ para la (Policía) Federal a bordo de un helicóptero”, aunque otro preso declaró que aquellos dos habían compartido alguna actividad delictiva y que el segundo se habría quedado con una “parte que no le correspondía”.

Así fue que luego de que el padre de Candela mencionó al “Topo”, Castronuovo aportó el celular de Moreyra para que sea intervenido y le dijo a la fiscalía que podía “contactarlo” y que había “trabajado” con otro comisario “para la detención de Mameluco Villalba” en San Martín.

Mientras que Matzkin coincidió con Paggi en que el padre de Candela mencionó a Moreyra entre sus posibles enemigos en sus dos declaraciones. Tanto Matzkin como Paggi y Castronuovo coincidieron, además, en que el padre de Candela señaló al por entonces policía Chazarreta, quien aparentemente “daba protección a los narcos”.

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