La Corte Suprema a punto de confirmar la condena al cura Julio César Grassi

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Por José Luis Soria.

Parece una historia interminable. En octubre de 2002 se desató el escándalo al conocerse la denuncia contra Julio César Grassi de tres integrantes de la Fundación Felices los Niños, de que habían sido abusados sexualmente cuando eran menores de edad. A partir de esa denuncia -ocurrida tras una investigación periodística-, comenzó un complejo proceso judicial, que dejó en libertad al cura durante 11 años, aun cuando estaba probada su culpabilidad.

La justicia actuó con mayor rigurosidad el 10 de junio de 2009, fue cuando el Tribunal Oral en lo Criminal 1 de Morón condenó a 15 años de prisión al cura al considerado culpable de haber abusado en dos oportunidades del menor identificado como «Gabriel», quien estaba a su cuidado en la Fundación, y por un tercer hecho de corrupción de otro menor, ocurrido en 1996. Pero recién su detención se hizo efectiva en abril del 2013, ya que hasta entonces gozaba de una «libertad morigerada» que el sacerdote violentó.

En abril del 2014 la Suprema Corte de Justicia de la provincia de Buenos Aires concedió al cura un recurso extraordinario para recurrir a la Corte Suprema de Justicia de la Nación, que será la que debe expedirse.

Pero la causa contra el que fuera presidente de la Fundación Felices Los Niños, contenía 17 hechos de abuso sexual y corrupción de menores de la Fundación Felices Los Niños. Por eso, el abogado Juan Pablo Gallego, que desde el primer momento impulsó la causa en representación de los menores afectados, reclama que la condena sea elevada a 37 años de prisión, por estar «rotundamente comprobado los hechos de las otras dos víctimas».

Es una situación delicadísima para la Iglesia Católica que hizo pesar su poder para dilatar la causa y todavía hay quienes aseguran que harán pesar su influencia para favorecer al cura de Hurlingham.

En un artículo publicado en Infobae, el periodista Federico Fahsbender afirma que «El papa Francisco cree -y dice en privado- que el padre Julio César Grassi es inocente, una víctima de un complot o vendetta realizado por uno de los mayores grupos de medios del país» y agrega que «durante los últimos 14 años no fueron pocos los que invocaron el nombre de Jorge Bergoglio frente a los jueces que debían decidir sobre la suerte del titular de la Fundación Felices Los Niños. En los últimos tiempos, los magistrados que integran la Corte Suprema no fueron la excepción».

Es cierto que no son pocos los integrantes del Episcopado Argentino que creen en la inocencia del cura preso por abusador. Para demostrarla encargaron al penalista Marcelo Sancinetti un examen crítico del proceso. Sancinetti (esposo de Patricia Ziffer, secretaria letrada de la Corte que preside Ricardo Lorenzetti) terminó haciendo un libro de tres tomos bautizado como «Estudios sobre el caso Grassi», calificado como una «edición privada para los comitentes de la Conferencia Episcopal Argentina».

Cada uno de los volúmenes está dedicado a refutar las acusaciones de los tres principales denunciantes: «Gabriel», «Luis» y «Ezequiel». Como conclusión, Sancinetti asegura que -a pesar de la condena confirmada por Casación y Suprema Corte provincial- Grassi es inocente.

Antes del fallo de la Corte Bonaerense, algunos los obispos tuvieron la intención de interceder a favor de Grassi con el presidente del alto tribunal provincial, argumentando deseos del propio papa Francisco. Otra sugerencia era que en caso de ser inevitable el castigo, la pena pudiera ser cumplida en el Vaticano.

Pero Gallego opina que sería «muy contradictorio porque tanto el papa Francisco, incluso su antecesor Benedicto, vienen siendo muy duros y muy concretos en lo que hace a castigar los abusos sexuales en la Iglesia».

En el 2013, el presidente de la Corte Suprema Bonaerense, Héctor Negri, se entrevistó con el Papa. Por supuesto el magistrado negó que hubiera hablado del caso Grassi con el sumo pontífice, aunque poco después el alto tribunal falló en concordancia con los tribunales de Morón y dejó firme la pena de 15 años de prisión que el cura Grassi está cumpliendo en el penal de Campana.

Ahora falta conocer la decisión de la Corte Suprema de Justicia de la Nación. Ahora la causa la está estudiando Carlos Rosenkrantz, luego de haber pasado por los despachos de Juan Carlos Maqueda, Elena Highton de Nolasco y Lorenzetti. Luego deberá ser analizado por el juez Horacio Rosatti.

Es la última instancia. Si la Corte coincide con lo que ya falló el Tribunal de Morón y la Corte bonaerense, el caso Grassi tendría su punto final, y pasará los próximos años en una celda sin más recursos legales para impedir que esto sea así. Todo esto si Dios y su representante en la tierra quieren.

 

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