La desesperación por ocultar una relación homosexual terminó con un crimen macabro

El mes pasado un cuerpo mutilado y sin ojos apareció en el Río Reconquista, en la zona de Moreno. Fue identificado como Iván Federico Díaz, trabajaba en el hipermecado Carrefour de Tesei. Por el crimen detuvieron el pasado 4 de octubre a Fernando Ambrosio, compañero de trabajo en la misma empresa y a un albañil, Jonathan Gaitán.

El viernes 20 de septiembre en un campo en las inmediaciones de la represa Roggero del Río Reconquista, en el partido de Moreno, apareció el cuerpo de un hombre con seis puñaladas y mutilado. Le faltaban los ojos y también un tramo de los intestinos. Se trataba de Iván Federico Díaz, de 25 años, que estaba desaparecido hacía un par de días.

Los investigadores descubrieron que se trataba de un crimen vinculado a cuestiones amorosas y no a un ajuste de cuentas mafioso como se presumió en un primen momento.

Allegados a la víctima rebelaron que Díaz mantenía una relación amorosa con Fernando Miguel Piny Ambrosio, de 30 años. Ambos trabajan en la sucursal de Villa Tesei de Carrefour, los dos vivían en Merlo.

La policía descubrió en el teléfono de Ambrosio un mensaje de la víctima: “Si me dejás, le cuento a tu vieja”. Como si faltaran pruebas, en el mismo teléfono había un mensaje de Piny Ambrosio a Jonathan Mosquito Gaitán, pidiéndole que lo ayudara a matar a Díaz.

Para el fiscal del caso, Federico Soñora, -de la Unidad Funcional N° 4 del departamento judicial de Moreno- esa amenaza, sería una prueba concluyente de que a Díaz lo mataron como represalia por ese intento de extorsión.

La policía detuvo en Merlo a Ambrosio y a Gaitán, ambos seriamente comprometidos por el asesinato.

La relación de la víctima y Ambrosio, iniciada en 2016, era clandestina. Ambrosio, está casado, tiene dos hijos de un matrimonio anterior y una criatura con su nueva esposa.

Cuando Piny quiso terminar el vínculo con Díaz, este lo amenazó con hacer pública la relación homosexual de ambos y contárselo todo a su familia.

De acuerdo a la reconstrucción que hicieron los investigadores, Piny quiso evitar que Díaz concretara su amenaza, y le pidió a Mosquito Gaitán, un albañil de 42 años que trabajaba en su casa, que lo ayudara a eliminar a Díaz. No está claro el vínculo entre Piny y Mosquito. No se sabe si el albañil se prestó a ser cómplice del asesinato a cambio de dinero o porque tenía una relación amorosa con Piny.

Al parecer Piny engañó a Díaz diciéndole que iban a continuar con la relación y le propuso charlar sobre el tema. Fueron a tomar unos mates a la represa Roggero. En eso estaban cuando por detrás apareció Mosquito Gaitán y le asestó a Díaz varios golpes en la cabeza con una pala hasta fracturarle el cráneo, luego lo apuñalaron en varias parte del cuerpo. Posteriormente lo arrastraron hasta un descampado a la vera de la represa Roggero del Río Reconquista, en el barrio “Don Florencio”, ubicado entre las calles San Nicolás, Río Negro y el Camino de la Ribera, en la zona sur de Moreno. El cuerpo estuvo en esos terrenos por más de 14 horas, según la autopsia, y fue en ese lapso que el occiso sufrió lesiones en los ojos, tal vez por la acción de roedores o pájaros.

La causa fue caratulada como “Homicidio agravado”. Los dos detenidos acusados de ser los responsables del asesinato de Díaz, se negaron a declarar y seguirán presos.

 

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