La fábrica Rousselot dejó de despedir malos olores y ahora despide a sus trabajadores

 

Por Raúl A. Coria.

 

El Ministerio de Trabajo dictó la Conciliación Obligatoria pero los trabajadores siguen afuera de la empresa, en condición de suspendidos.

 

Finalmente la empresa Rousselot Argentina SA tomó la decisión de despedir a los trabajadores de la planta como consecuencia de la clausura preventiva que todavía sigue vigente desde el 11 de abril por decisión de la Municipalidad de Hurlingham. Las permanentes denuncias realizadas por los vecinos por los malos olores que producía, hizo que el municipio advirtiera, multara y finalmente clausurara a la fábrica. La empresa de origen holandés, nunca pudo cumplir con ninguna de las obras que se comprometió a realizar para terminar con los olores nauseabundos que desde hace décadas invade a casi todo Villa Tesei. La clausura sigue vi-gente, la fábrica no produce, y ante el fracaso de algunas instancias judiciales como para sortear el castigo del municipio, los empresarios parecen haber decidido mudarse con los olores hacia otros horizontes y despedir a los 87 trabajadores de la planta. Solo mantuvo a su personal administrativo.

Según la empresa la desvinculación de los operarios se debe a que no tiene garantías de que al momento de volver a abrir las puertas de la fábrica la Municipalidad no los vuelva a clausurar. Para funcionar correctamente la empresa debía presentar ante el Juzgado de Faltas una serie de documentación y realizar algunas acciones que la empresa no hizo.  Parte de esa documentación, se refería al permiso de vuelco de efluentes. Luego de 14 años, la provincia le otorgó ese permiso de un día para el otro.

Según los trabajadores, reunidos en la puerta de empresa ubicada en Vergara 2532 en Villa Tesei «El Gerente General, Lucas Raimondi, aducía que tenían todo en regla y a partir de la clausura corta el diálogo con el municipio y deja en manos de los abogados, llevando todo a instancias legales. Después de dos intentos en la Justicia -donde les salió todo en contra- logran conseguir el permiso de vuelco, algo llamativo».

Para Alejandro Figueroa, dele-gado de los trabajadores «finalmente los vecinos lograron lo que buscaban, que es que se acaben los malos olores y la empresa hizo la más fácil que es llevarse la producción a Brasil donde también tiene la misma fábrica, mientras los trabajadores quedaron en la calle. De esta manera la empresa podría realizar la producción en Brasil, traer el material a la Argentina y aprovechar esta movida para despedir a todo el personal de planta y tomar sólo los trabajadores necesarios en forma absolutamente precaria y con sueldos a la baja».

«Hay trabajadores con 31 años en la empresa, gente con más de 50 años o 55 años que por supuesto no sabe a dónde va a conseguir trabajo. A nosotros, la gente de la Municipalidad nos dijo que por lo único que no les sacó la habilitación a la empresa es porqué los trabajadores fuimos al municipio a hablar con ellos».

En los telegramas de despidos que Rousselot envió habla de un «cese de actividades» no de un cierre definitivo de la fábrica, dejando una puerta abierta para que lleven adelante este posible cambio de trabajadores con antigüedad, por gente con otro convenio laboral y con sueldos más precarizados.

En el medio hubo intentos de la Municipalidad de interceder, de acercar a las partes, siempre con el objetivo de no seguir perjudicando a los vecinos y que los afectados no terminen siendo los trabajadores. No hubo intención de parte de la empresa de aportar a esos acuerdos. Es más, la empresa Rousselot les dijo a sus trabajadores que «no se sienten a hablar más con el municipio y que esperaran soluciones por la vía legal». Los integrantes de la comisión interna relatan que «les pedimos por favor a la empresa que se sienten a hablar por última vez con la Municipalidad y ellos se negaron y para nosotros, desde ahí nace la idea de que lo que buscan es cambiar el personal pero con otro régimen laboral».

Por último para Matías Centeno, de la comisión interna de la empresa destaca que «llama la atención de que la empresa no haya presentado un preventivo de crisis y haya decidido pagar las indemnizaciones al cien por ciento. También da que pensar que la empresa quiere seguir trabajando pero sin este personal».

 

CONCILIACIÓN OBLIGATORIA

Luego que la firma Rousselot Argentina despidiera a 87 empleados del área de producción, el Ministerio de Trabajo dictó la conciliación obligatoria.

Los despidos se habían efectivizado el 31 de mayo, a través de cartas documento que justificaban que por cese de actividades del establecimiento quedaban “todos desvinculados a partir de la fecha”.

En este contexto, y tras la presión del Sindicato de la Industrias Químicas y Petroquímicas, cuatro días después de recibir las cartas documento, el Ministerio de Trabajo bonaerense dictó la conciliación obligatoria que retrotrae todo al día anterior a la entrega de los telegramas, esto quiere decir que los trabajadores vuelven a estar suspendidos.

Los despidos se dieron todos en el área de producción y no en el sector administrativo. Esto se puede explicar a que una de las posibilidades es que toda la producción de gelatinas se haga en la planta que la empresa tiene en San Pablo-Brasil y que una parte de las instalaciones de Villa Tesei se utilice sólo como depósito y el resto del predio se ponga a la venta.

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