La peor noticia

Hurlingham con el peor índice de mortalidad infantil

Por Rody Rodríguez. ||

Que un nene muera es una tragedia horrible. Saber que el lugar donde uno vive es donde más chicos fallecen, si se lo compara con el resto de las ciudades, es tremendo.

El Ministerio de Salud bonaerense comunicó con orgullo las estadísticas que señalan que la provincia de Buenos Aires logró, por cuarto año consecutivo, una reducción récord de la mortalidad infantil, pero al difundir los cuadros estadísticos quedó en evidencia la peor noticia, que el Municipio de Hurlingham está a la cabeza de un ranking penoso, al ser el distrito de mayor índice de mortalidad infantil, con un crecimiento alarmante en relación al 2012.

La mortalidad infantil aumentó en Hurlingham un 74,2 % en el 2013, comparado con el año anterior. En ese mismo período la provincia le aumentó la coparticipación en salud un 79,6 %.

El Municipio niega que el índice de mortalidad sea del 14,8 por mil y asegura en cambio que es del 5,38 por mil, y que la diferencia es de chicos que viven en Hurlingham pero que mueren en otros distritos. Luis Acuña afirma que el 70 % de las muertes de chicos domiciliados en Hurlingham se ha dado “en su mayoría en hospitales provinciales”.

Lo curioso es que son los mismos hospitales provinciales que utilizan los vecinos de Ituzaingó y Morón, donde la tasa de mortalidad infantil es la mitad de la que tiene Hurlingham.

El recurso de atribuirse méritos cuando los índices son favorables y culpar a la Nación o a la Provincia cuando los datos son adversos, ya es poco efectivo. Sostener que se pueden distorsionar los números sobre mortalidad infantil por interés político, -como denunció el intendente- es poco creíble.

Cuesta también creer que la preocupación por la salud de los niños bonaerenses es sincera. El intendente acusa a Daniel Scioli y a sus funcionarios de estar “pergeñando un futuro de bonaerenses desnutridos”, mientras su gobierno no gastó un solo peso en comedores infantiles, cuando para el primer semestre de este año tenía presupuestado 700 mil pesos.

La oposición reclama explicaciones, pero cuesta imaginar una respuesta sensata y convincente que justifique una descripción tan dramática.

El índice de mortalidad infantil no es una estadística más, no es una encuesta coyuntural y pasajera, es la herramienta que mide las condiciones de vida de una población, la situación de la infancia y el funcionamiento del sistema de salud, de modo tal que lo que muestra este último informe es la decadencia de las políticas sanitarias en Hurlingham.

Sorprende y alarma que tras varios años de escuchar que la salud es prioritaria en la agenda de Luis Acuña, mostrando como ejemplos de gestión al Hospital Materno Infantil o el laboratorio de medicamentos genéricos, ahora se sepa que en Hurlingham los chicos recién nacidos tienen más riesgo de morir que en cualquier otro lugar de la provincia de Buenos Aires.

Hurlingham con el peor índice de mortalidad infantil

 

 

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