Lo prometido es deuda

Por Rody Rodríguez.

Se acercan los días de definiciones con vistas a las elecciones en las que habrá que elegir todo: Presidente, gobernador, legisladores nacionales y provinciales, intendente, concejales y consejeros escolares. En esa carrera el hasta ahora candidato a intendente por Cambiemos Lucas Santiago Delfino sentirá cierta tranquilidad porque está seguro que no deberá enfrentar rivales internos en las PASO, algo que le generó un dolor de cabeza en el 2017, cuando la lista encabezada por Ramón Isidro Fernández le arrancó con comodidad la minoría.

También el team Delfino debe estar aliviado al no tener que someterse a las timbreos, un clásico de las estrategias de campaña del PRO. Es que ya el gobierno de Mauricio Macri está en su etapa final y no cumplió prácticamente nada con lo prometido y en cada contacto con los vecinos, los dirigentes de Cambiemos temen tener que explicar porque cada vez se está peor, hasta cuándo se puede echar la culpa a los demás después de haber gobernado más de tres años, sin entrar en los detalles judiciales que trasformaron al PRO en lo que a legalidad y honestidad, de ser un espacio supuestamente impoluto a un chiquero.

En síntesis, que no haya rivales en las PASO y que estén suspendidos los timbreos son las únicas buenas noticias que tiene a mano Delfino. Luego, cada encuesta que se difunde es una causa de depresión para él y su gente. Es que la diferencia que lo separa de Juan Zabaleta lejos está de achicarse, a tal punto que desde el gobierno de María Eugenia Vidal ya no hacen trascender a la prensa amiga que Hurlingham es un municipio «ganable» para Cambiemos. El mismísimo Clarín publicó el sábado pasado que «en 2017, cerca de Vidal, se entusiasmaban con ganar 30 municipios y superar el centenar de intendencias. Con la crisis económica y la caída de la imagen del presidente, se conforman con retener las propias y sumar unas pocas más en el conurbano» y enumera cuatro municipios en el que ya no ponen a Hurlingham.

Delfino tiene además en contra lo que en su momento fue un activo. Es el más macrista de los candidatos de Cambiemos en el conurbano, y forma parte de esa pléyade de nuevos dirigentes que tenían como horizonte cambiar la Argentina y se quedaron haciendo promesas sobre el bidet, como escribió el gran Carlos García Moreno.

Delfino, al igual que su conductor Mauricio Macri, se dedicó en estos años a hacer diagnósticos optimistas de una Argentina mejor, que nadie descubre.

Muchos de aquellos que confiaron en el partido amarillo se siguen preguntando porque los trabajadores siguen pagando impuesto a las ganancias, dónde están los 3000 jardines de infantes que se iban a construir, o el millón de créditos hipotecarios que se iban a otorgar, en qué quedó la pobreza cero, o la prometida inflación de un dígito.

Ya pocos esperan la creación de 20 mil puestos de trabajo que Delfino dijo que llegarían a partir de la instalación del Aeropuerto de El Palomar, ni siquiera hay esperanza de que llegue un cajero automático para William Morris como prometió el concejal macrista hace ya varios años. Todo lo prometido ayer, hoy es deuda. Deuda con el FMI por ejemplo.

Mientras tanto el hasta ahora candidato se aferra a los métodos del macrismo más acérrimo, que tiene como creadores a Duran Barba y Marcos Peña culpando de todos los males al peronismo, borrando los errores propios con más promesas («Estamos preparando las cien propuestas para transformar el municipio» dijo Delfino), haciéndose los distraídos con los hechos de corrupción que los tienen como protagonistas (como la causa de los aportantes truchos) confiando en la influencia de medios fantasmas y en los troles en las redes sociales y fundamentalmente acrecentando la grieta y fomentando el odio como método para forzar una polarización con la que, calculan, Cambiemos pueda tener chances de triunfo.

 

Lucas Delfino escribió un libro: «La Revolución de los municipios». Con humildad lo califica como «un pequeño aporte para la discusión y el análisis de la transformación de las ciudades». Se lo regalo a Mauricio Macri al que califica como «gran impulsor de una Argentina bien federal». 

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1 respuesta

  1. pichi de morris dice:

    si compras una marca y la vendés como política… después comprobás que era un producto trucho… se cae la pyme… encima el jefe te pone una tasa del 70% porque esta haciendo sus propios negocios… chau delfino.

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