Los lectores suman recuerdos del Hurlingham del ayer

Hace unos días publicamos la nota «Hurlingham, nostalgias e identidad».

http://www.hurlinghamaldia.com/hurlingham-nostalgias-e-identidad/

En ese artículo se planteaba que «es en esa nostalgia donde aparecen sitios emblemáticos a los que rápidamente se les asigna la jerarquía de lugares identitarios de la ciudad. Las escuelas, los boliches, los pub, los clubes y hasta los potreros aparecen en un listado de recuerdos motivados por un posteo que hizo el periodista Horacio Magnacco en su página de Facebook». Las respuestas de los lectores no se hicieron esperar. Muchos se sintieron conmovidos por las remembranzas y la mayoría sumó nombres a esa lista nostalgiosa.

El lector Pablo Daniel Darawingas leyó la nota y reflexionó: «Recuperar la memoria colectiva para saber quiénes somos: Nos pasa a todos cuando cruzamos la barrera de los 50 años, nos relajamos y comenzamos a pensar en quienes somos, que hicimos de nuestras vidas, cuáles fue-ron nuestros afectos, virtudes y defectos. ¡Hurlingham es su gente!» y la gente de Hurlingham reaccionó con más recuerdos.

Por ejemplo Susana Dalvano expresó: «Te amo Hurlingham, todo eso lo viví. Siempre fui y soy vecina de la Truddi… con su Fort, cuando vino Canal 9 ayudar a juntar para el Hospitalito San Bernardino, ella puso su auto antiguo para pasear la gente, también las voluntarias -yo fui una de ellas- … amo Hurlingham. Gracias, gracias, gracias por tan hermosos recuerdos».

Juan Carlos Sesto recordó su paso «por la escuela 10 y el Echeverría, los partidos en Pereyra y las noches en Kobuki», mientras Rodolfo Pepe Martínez mencionó al Colegio Alemán (el Roca); la farmacia Pasteur y la Zeltmann en kilómetro 18; «y el hotel Jao, y el bar La Rueda en William Morris (donde mataron a Abal Medina) y la gente que venía de todos lados para ir al Trote y el tren que llegaba a Ejército de los Andes y ahí se tomaba el chinche para llegar hasta Campo de Mayo», pero Pepe Martínez tampoco se olvida que «Hurlingham fue castigado por la inundación del año 1968 que llegó el agua hasta kilómetro 18».

Miguel Ángel Borguese, destacó la cantidad de lugares históricos en Hurlingham, y agregó el restaurante El Pampero, la librería de Reina, el almacén de La Pochocha y el supermercado América en 5 Esquinas. Gladys Rodríguez sumó algunas empresas instaladas en la ciudad, como 3M; Las Tres Niñas; Swift… y destacó como lugares emblemáticos del pueblo a dos plazas: «la grande (en la Av. Roca) y la chica (la plaza de la comisaría)».

«¡Qué recuerdos!», dijo Eduardo Wagner y señaló que falta la Ferretería Caffarini sobre Roca frente a la plaza y que «sería muy lindo poder recordar que había antes donde ahora está Mc.Donald o el Paseo Florido».

Atilio Gutiérrez, vecino de Hurlingham desde que nació, hace 66 años, recordó «haber trabajado en Ketal, la disco de Richieri 1414, donde tome un café con Dyango antes de su show en el bar de Chispita… después pasaron Sabú, Silvestre y allí debutó Arturo Puig como cantante…» y exclamó «¡Que distinta sería la sociedad con directores como el Flaco Aragó!, con profes como Arriaza, Shinia, Ibáñez y otros tantos»  y también recordó a la Sra. Devoto «mi maestra de primaria».  Atilio sumó a la lista de la nostalgia los potreros de Unión, Huracán, Arroyito y Pampero.

Omar Lucca, dio unos pasos más atrás en el tiempo y dijo: «Cuantas cosas para recordar y comentar de Hurlingham. Faltan muchas y muy importantes que llevamos en el recuerdo los que ya tenemos más de 70. La Góndola, fue un lugar de encuentro de la juventud de los 65, que ‘competía’ con Canario Rojo, Wells End y otras. Da para mucho, Hurlingham da para muchos recuerdos».

Rosa Jordán, entrerriana de nacimiento, camina unos pasos hasta Villa Tesei, donde se crio y aparecieron viejas imágenes: «la Fermolac o Calsa,(fábrica de levadura), el almacén de ramos generales de los Rossotti, el bazar Mauri, el bazar Rex, la tienda Los Locos y muchos recuerdos más».

Julia recordó «la salita de primeros auxilios, al lado del Cine Cosmopolita, en esa calle (Güemes) había un centro comercial chiquito, la panadería, tienda del judío como la llamaban, el correo, muy cerca la escuela 10, a la vuelta la Iglesia Sagrado Corazón, ahí mis hermanas y yo tomamos la comunión y me casé también, mi barrio tantos recuerdos hermosos. Hurlingham mi lugar en este mundo».

Ricardo Godoy, un nacido y criado en Hurlingham hace casi 60 años, ex alumno de la 10 y del EDET N1 y que vive actualmente en la vieja casa de la familia Ghinassi, agradeció a todos por los recuerdos, y desafía a los lectores a sumar más lugares para ir a bailar que quedaron en el olvido.

Andrea Antonucci, se acordó de «los bailes en el Rancho, el Retiro, la plaza de Hurlingham, Desiree, Mateos, Hottys… Yucatán y su pantalla gigante donde veíamos videos de música y los mundiales, el pool, el bowling y más tarde Chocolate. Somos, la pizzería Aladino, Tacos… ¡Cuantos recuerdos inolvidables!»

Juanjo, de 75 años confesó que la nota casi lo hace llorar… «desde los 3 años hasta los 30 me crie en jarlingham, como decían en el Hurlingham Club. La Escuela 10, el campo de Pereyra, la piojera (lease Cosmopolita), el Retiro, los Dos Cuñados de 5 Esquinas, Los Bolos de Villa Alemania, y otros, otros y otros… los viví, disfrute y sufrí como humano pero esos recuerdos los llevo en mi corazón».

Sergio escribió: «46 años alcanzan para reconocer mí pueblo de Hurlingham y recordar más lugares emblemáticos como la escuela 10. Lugares conocidos Bar La Chapita, la vieja estación Pereyra, Supermercado América y el Supermercado Davi, la mueblería Rex en Villa Tesei, Hottys -que era nuestra casa de hamburguesas-; Villa Magdalena, la casa histórica en Av. Vergara (hoy día es Fiscalía, creo). El puesto de diarios de Km. 18 en Vergara y Roca, Casa Petete, lugares barrieros, la panadería 25 de Mayo. En los años ‘70 Canto Bar Venecia y mucho más. Los mejores recuerdos de Hurlingham y siempre se amara a Hurlingham… nuestro gran partido».

María del Carmen Silvan, que fue alumna del Mariano Moreno, se acordó «que por usar guardapolvo celeste nos llamaban las verduleras y a los del Sagrado Corazón le decían ‘rancheros’ por los vagones de tren que usaban de aulas».

Los nombres de personajes y lugares se van amontonando, salen de la memoria de vecinas y vecinos que rememoran los buenos viejos tiempos.

Verónica trajo el recuerdo de «la confitería Javier, el Torino del Loco Biagio, la señorita Nilda del Sanfer, el negocio de ropa deportiva Fallita, la librería Santa Teresita, la feria, el restaurante el Pampero, el club Poco a Poco» y Adrián Martínez sumó a «La Canchita de Cala en Los Árboles y Pizzurno, Casa Rimoldi en Villa Tesei, el primer Supermercado Davi en Vergara y la juguetería de Ansalone y el corralón Carreto y más, más…». Inés Sogo aclaró «Para los más viejos las fiestas con Papá Noel en el club de los ingleses y también los campeonatos de Polo».

Silvana Cossano se emocionó y exclamó: «Yo vi todo eso… ¡cuántos lindos recuerdos!». Carlos Goffredo escribió: «En estos momentos estoy viviendo en Merlo (San Luis) hace 29 años, pero sigo diciendo que soy de «Hurlingham» con mucho orgullo, (…) tengo muchísimos recuerdos muy gratos de mi juventud, desde la escuela 34 (frente a Biagio) el Moreno, Yucatán, Kobuki».

Walter dijo que tuvo «la suerte de vivir mi adolescencia en estos años, de ir a la 10 y después pasarme al Echeverrancho para terminar el bachiller contable, ir a bailar a Somos previo pasar por Yucatán donde pasaban la misma música, y tantos recuerdos más como el cine que también venían obras de teatro y a Titanes en el Ring en el Defe, después ir a bailar también al mismo club pero en la parte de atrás y así miles de recuerdos, los más lindos que nunca me voy a olvidar».

Zulema Agromartin aseguró: «¡Qué lindo era ir al cine Hurlingham! Pocos recuerdan la Chanchería de Tesei. La Whiskería Mateo, el almacén Devoto… y el perfume a pan de La Zurmendi cruzando la Roca angosta. El baldío de Rubén Darío donde los políticos al-quilaban para propaganda. La Pizzería San Cayetano… Uffff cuantas cosas vividas».

Laura Vázquez, emocionada por el relato, sumó a «la pizzería de Carlitos en la barrera de km18, bar Natali, la Galería Elisei, la disquería de Lila, la disquería Non Tue creo en Galería Rubén Darío, la Librería Ta Te Ti…»

José Luis Cerrudo se acuerda de Somos discotec que decía «porque somos como somos perduramos en el tiempo, somos un lugar de encuentro».

En el medio del listado nostalgioso Eduardo García, agradeció y lanzó un elogio sorprendente para la nota publicada en la edición anterior: «Magnifico el pantallazo que recorre estroboscopicamente la niñez, la adolescencia, la juventud y parte del tramo por el que estoy transitando. Nací en Hurlingham y ese es mi espacio. Muy bien explicado», y Marcela Manjon elogió y corrigió: «Rino es más vieja que Samoa. Lo demás impecable».

El chalet de Drysdale, sobre Jorge Newbery, cerca del colegio Echeverría es para nuestra lectora Adriana: «¡La casa embrujada! una casa abandonada a unas dos cuadras del rancho donde íbamos a merodear cuando nos rateábamos…»

Eli Orquera afirmó «¡Esto es Hurlingham señores! No me perdía los fin de semana ir a tomar algo a Desirée y después a El Galpón. En el cine cuando vi ‘Ico el caballito valiente’ y lo que siempre escucho nombrar es de «La Gata Desvelada» y por supuesto el ir al Echeverría. ¡Qué años! ¡Qué época… que bella adolescencia!». La que también añora su adolescencia es Ada Mlot pero confiesa que «le da mucha tristeza, Hurlingham ya no es la misma ciudad, ahora está todo muy cambiado, a veces quisiera tener la máquina del tiempo y volver a ese 1°4ta o 2°C, los mejores años de mi vida».

Será como dice José María Tito Gómez: «Necesitamos un museo de los últimos 40 años, para no olvidar lo que somos en tiempos de inmediatez y presente continuo».

En la edición anterior nombramos al Flaco Pini, y su hija nos escribió: «Gracias por tantos recuerdos… Soy María Noel Pini la hija de Marcelo ‘El Flaco Pini’ y no dejo de emocionarme cada vez que leo su nombre como un buen recuerdo de la gente que lo sigue teniendo en su corazón a pesar de que hace ya una década que se fue de este plano….infinitas gracias a todos los que mantienen vivo su recuerdo».

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1 respuesta

  1. Paisanos…me quedè sin «escriura». Busco un pañuelo…o una sàbana, mejor…y les dibujo lo que «es» haber nacido en Hurlingham…literalmente, en la «casita bafle» frente a la Plaza Mayor..

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