¿Por qué no pensar un Polo Tecnológico para Hurlingham?

Polo Tecnológico en Hurlingham

La imagen es ilustrativa.

Por Augusto Erbin ||

Las expectativas que se generan en los próximos años son altas por las posibilidades que se abren en Hurlingham. La reciente reunión del candidato del FpV, Juan Zabaleta, con la ministra Débora Giorgi en la que la realización de un parque industrial fue uno de los temas conversados, alimenta la ilusión de ver un municipio pujante a futuro. Si a esto se le suma la UNAHUR como una realidad en funcionamiento, hay razones de sobra para proyectar.

La reactivación económica de Hurlingham es una deuda pendiente que necesita de un impulso definitivamente político. Y para que sea posible se debe pensar en recomponer una cadena de valor totalmente desarticulada y con sus partes oxidadas.

La idea de pensar en la vida de un ciudadano como motor de la economía local presenta múltiples desafíos: por un lado que pueda educarse para obtener herramientas que le permitan desarrollarse social, cultural y económicamente. Pero además que pueda aplicar esas herramientas a la realidad que lo rodea, incidiendo sobre la vida de él y de sus pares. Allí es donde entran las cadenas de valor que integran el desarrollo económico de una ciudad. Y para que ese entrelazado funcione es fundamental articular el ámbito educativo local con el sector privado, el Estado, las organizaciones no gubernamentales (ONGs) y las cámaras o entidades profesionales, comerciales y productivas del distrito.

Pensar en reunir al sector productivo en un Parque Industrial local tiene sentido cuando además se prepara futura mano de obra a través de carreras técnicas en la UNAHUR. Por su parte resulta interesante pensar en futuros egresados universitarios dentro del área de salud que podrán tener su salida laboral en el Hospital San Bernardino (que tanto lo necesita) y en los centros de salud primaria o en la nueva UPA 24. También para aquellos estudiantes universitarios del sector educativo que podrán insertarse laboralmente en las diferentes escuelas del distrito.

Las carreras de perfil tecnológico tendrán una articulación con espacios como el INTA según se ha anunciado. Y acá es donde se pueden generar mayores engranajes. El país está necesitando cada vez más profesionales del mundo de la tecnología y potenciar carreras de base tecnológica.

La actividad de esta industria creció enormemente en los últimos años y según las cámaras especializadas se proyecta como el sector más importante en cantidad de fuentes de trabajo demandadas para las próximas décadas.

El Observatorio Permanente de la Industria del Software y Servicios Informáticos (OPSSI) indicó que en 2015 el sector continuó creciendo en ventas, pero también en empleo. El Observador que depende de la Cámara de Empresas de Software y Servicios informáticos (CESSI) ha indicado que el 59% de las empresas del sector declaró haber aumentado el empleo. Además el 73% de las empresas realizó tareas de I+D+i(investigación, desarrollo e innovación) con una inversión promedio del 5,7% de su facturación. Un dato no menor es que en este sector pujante casi 3 de cada 4 trabajadores poseen formación universitaria, y la mitad vinculada a sistemas.

Si a esto le sumamos que somos uno de los países que más exportamos software y desarrollos justamente por el valor importante de nuestros recursos humanos, siendo referentes en Latinoamérica, se da una tormenta perfecta para generar empleos a futuro. Los datos con respecto al sector del software en Argentina son realmente interesantes: emplea a 100 mil trabajadores y durante el 2014 creció un 10% con respecto al año anterior. Y podría haber crecido un 5% más pero no pudo hacerlo porque faltan profesionales.

Cuando uno analiza los informes del sector puede ver que de esos 10 mil nuevos empleos creados por la industria más de la mitad se formó o está en formación en centros tecnológicos de universidades públicas del conurbano bonaerense como las de Luján, La Matanza y Florencio Varela con articulación y apoyo del sector privado.

Entonces, ¿por qué no pensar en desarrollar un Polo Tecnológico en Hurlingham?

En los últimos años varias empresas de base tecnológica han buscado descentralizar sus operaciones desde los centros urbanos más grandes como la Ciudad de Buenos Aires, y Hurlingham puede satisfacer esas demandas crecientes de las compañías. Además la mitad de los nuevos empleados vienen de diferentes distritos del conurbano.

Por eso no parece menor el poder resolver demandas incipientes de diferentes pequeñas y medianas empresas, en una industria en la cual la oferta de recursos humanos crece cada vez más y demanda con desesperación nuevos profesionales.

Actualmente existe un régimen de promoción de la Industria del Software tanto a nivel nacional como provincial, además de diferentes programas como EmplearTec del Ministerio de Trabajo con la CESSI (becas para formar a trabajadores del software) o «La empresa vuelve a la universidad» (para generar centros de producción en universidades),por solo nombrar algunos de ellos.

Pero no todo está acotado al mundo del software; hay una gran cantidad de perfiles de empresas de base tecnológica que podrían promocionarse relacionadas con agrotecnología, biotecnología, nanotecnología, robótica, proveedores de empresas tecnológicas, incubadoras y aceleradoras de empresas, producción de hardware, domótica e Internet de las cosas.

Un Polo Tecnológico no sólo permite perfeccionar a los futuros profesionales del sector, sino contener una demanda creciente de la industria y abrir una nueva gama de posibilidades para el desarrollo productivo del distrito, generando un alto valor agregado y pudiendo recomponer la cadena de valor destrozada tras años de inoperancia política.

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