El pueblo quiere saber de qué se trata

Por Victor Stefanoni.

Sobre la iniciativa del Concejal Lautaro Aragón de realizar un debate entre los primeros candidatos a concejales para las elecciones del 22 de octubre, van algunos antecedentes:
En los primeros meses de 1985, al poco tiempo de sancionada la Autonomía Municipal de Hurlingham el 28 de noviembre de 1984, se realizó el primer debate de candidatos en el salón de actos de Bomberos Voluntarios, en vísperas de la primera elección de Intendente y concejales del novel municipio al que no lo queríamos parecido al de Morón.
También, el 23 de junio de 2009, el Club de la República, convocó, en la Sociedad de Fomento Parque Johnston a los primeros candidatos a concejales de todos los partidos políticos que participarían de la elección del 28 de junio de 2009.
Feliz iniciativa la del Concejal Lautaro Aragón. Este diálogo de los candidatos ante los vecinos, parte de la idea de que muchos tenemos preocupaciones, o por lo menos curiosidad, para saber quiénes, son, o, por lo menos, que piensan aquellos que serán electos nuestros representantes.
Es que, realmente, la llamada «campaña» no debe consistir sólo, en despertar de la siesta tocando timbres, o instalando en las esquinas mesitas y sombrillas, que tendrán un mejor destino en el próximo verano y repartir papelitos pregonando las bondades y maravillas que harán los elegidos por la voluntad popular.
Oh, la tecnología… Ahora, los gurúes campiñeros, importados y castizos, aconsejan utilizar unos simpáticos carritos que portan luminosos diodos chineses. La mitad prendidos y los otros quemados, que cuestan fortunas… y que les da un gracioso aire circense a la maltratada vía pública al acto eleccionario. En, fin, el que tiene plata hace lo que quiere… y, el que no la tiene, lo que puede.
Entonces, resumiendo: asesores, gurúes, concejales, periodistas, dejar de discutir insignificancias: sede del debate, tiempo de cada orador, moderador, etc. y respecto a la sede del debate, la idea inicial de hacerlo en la Universidad Nacional de Hurlingham estimamos la más adecuada. El ámbito académico le dará calidad y seriedad al acontecimiento, evitando se lo confunda con un partido de papi futbol.
Es que, esta iniciativa del debate, quizá conlleva algo de satisfacer aquella invocación histórica, de los albores de nuestra nacionalidad: «El pueblo quiere saber de qué se trata», por boca de sus representantes.

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