Un grupo de intendentes peronistas quiere ser protagonista en las próximas elecciones

 

Por Rody Rodríguez.

El anfitrión fue Martín Insaurralde. Buscan fortalecerse frente a la debilidad creciente de Cambiemos. Pero también quieren poner un freno a los gobernadores del PJ que fijan estrategias partidarias sin tener en cuenta a los jefes comunales bonaerenses.

Insaurralde se anota para ir por la Gobernación con el apoyo de los intendentes del peronismo

Los intendentes peronistas de la provincia de Buenos Aires quieren recuperar el rol protagónico dentro su partido con vistas a las elecciones del próximo año. Ese protagonismo lo habían ganado luego de los comicios del 2015.

Tras los triunfos de Mauricio Macri y María Vidal, surgieron naturalmente las figuras de los intendentes peronistas que no habían sido desparramados por la ola amarilla. Empezaron reuniones en conjunto, acuerdos (como el Pacto de Padua en Merlo), encuentros para fortalecerse en conjunto y aparecer como el peronismo necesario frente al macrismo creciente. Y a medida que los intendentes comenzaron a adquirir volumen político, aparecieron las divisiones, nacieron distintos grupos, el Esmeralda, el Fénix, lo más kirchneristas, los menos kirchneristas, etc, etc. Las elecciones del 2017 con derrota para el peronismo, fue el resultado de todo ese deambular disperso de los alcaldes.

Ya promediando el 2018, con el gobierno de Cambiemos en su punto de mayor debilidad y con una campaña electoral encima, el peronismo trata de fortalecerse y constituirse en alternativa. Es por eso que los intendentes comienzan a visibilizarse más, advirtiendo que no es posible ninguna estrategia electoral que deje de lado a los jefes comunales.

El lunes casi una docena de intendentes, entre los que estuvo Juan Zabaleta, se reunieron en Lomas de Zamora. Oficialmente se habló de la preocupación por el recorte presupuestario que en materia de salud hizo la gobernadora Vidal. El comunicado difundido por los intendentes luego del encuentro señala: “La salud pública no es un gasto, sino una inversión. Exigimos al Presidente, al ministro de Salud y a la gobernadora Vidal que den una respuesta y dispongan los fondos necesarios para que el Hospital ‘El Cruce’ y todos los centros de salud bonaerenses funcionen en correctas condiciones”.

Pero obviamente hay otras miradas y otras especulaciones sobre ese encuentro que reunió a Fernando Gray (Esteban Echeverría), Mariano Cascallares (Almirante Brown), Gabriel Katopodis (San Martín), Ariel Sujarchuk (Escobar), Gustavo Arrieta (Cañuelas), Leonardo Nardini (Malvinas Argentinas), Alberto Descalzo (Ituzaingó), Osvaldo Cáffaro (Zárate), Hugo Corvatta (Saavedra) y Alejandro Acerbo (Daireaux), además del anfitrión Martín Insaurralde y del ya citado Zabaleta.

Para algunos observadores se trató del lanzamiento como candidato a gobernador de Martín Insaurralde. El lomense es la figura más destacada, más mediática de ese grupo de intendentes, con 10 años encima como intendente de Lomas de Zamora. En esa misma carrera está la intendenta de La Matanza, Verónica Magario siempre acompañada por el ex intendente Fernando Espinoza. Y ahora se sumó la ex ministra de economía de la Provincia de Buenos Aires, Silvina Batakisauspiciada por el intendente de Merlo, Gustavo Menéndez. Y en el pelotón de candidatos se agregan el ex ministro Daniel Arroyo,Sergio Massa, Julián Domínguez y Felipe Solá.

Pero según el periodista de Clarín Pablo Ibañez, “no todo es bonaerense. Los alcaldes ven con incomodidad que gobernadores y jefes legislativos definen esquemas en el PJ sin tener en cuenta a los alcaldes del conurbano que es, según recita uno de ellos, la representación genuina del peronismo bonaerense”. Juan Zabaleta avala esa idea al sostener que “Los gobernadores arman estrategias sin tener en cuenta a la provincia y sin definir una postura clara ante el gobierno: si van a bajar la cabeza por necesidad es porque no tienen plan para volver a conducir el país”.

El peronismo bonaerense está activo, y pese a la pléyade de aspirantes a suceder a Vidal, la palabra “unidad” se repite hasta el cansancio. A la hora de enumerar las cosas que pueden sellar esa unidad, la más fuerte es el espanto y ese espanto es la gestión de cambiemos. Pero será necesario que el peronismo defina qué fue lo que lo desunió, poder reconocer esas razones fortalecerá sus posibilidades de cohesión y fortaleza, y por ende sus chances electorales.

 

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