1972: Reunión secreta en Hurlingham para planificar el regreso de Juan Perón

En los inicios de la convulsionada década del 70, donde la política dominaba el interés de casi todos, hubo un hecho trascendental, la posibilidad concreta del retorno de Juan Domingo Perón tras su exilio de 18 años. En enero de 1972, Hurlingham fue escenario de encuentros “ultra reservados” entre Isabelita, Cámpora, Rucci, López Rega, Osinde, entre otros para analizar los pasos a seguir con vistas a las elecciones de 1973.

Apenas comenzado el año 1972, el Partido Justicialista volvía a estar legalizado después de 17 años de proscripción. El regreso de Juan Domingo Perón de su largo exilio en Madrid ya era una posibilidad concreta.

Desde 1971 el país era gobernado por el general Alejandro Lanusse, último eslabón de la dictadura autodenominada “Revolución Argentina” que había iniciado el general Juan Carlos Onganía en 1966.

La Argentina atravesaba cotidianos hechos de violencia, con masivas protestas populares con enormes movilizaciones de estudiantes y obreros. El país resultaba inmanejable. Según el historiador Norberto Galasso “Lanusse llega a la conclusión de que hay que buscar una negociación con Perón, que ya no se puede sostener la proscripción. Intenta que Perón acepte volver pero sin ser candidato, ya que él pretendía ser el candidato institucional, y como gesto de buena voluntad le devuelve los restos de Evita y convoca a elecciones para 1973”.

En enero de 1972 se levantó la proscripción del Partido Justicialista, prohibido desde setiembre de 1955. La decisión era inevitable. En esos años el peronismo representaba a casi todo el arco político y social,  la gran mayoría de la juventud era peronista, el sindicalismo combativo y el conservador, el progresismo intelectual, grupos de extrema derecha y de izquierda -entre los que adherían organizaciones guerrilleras-, sectores de la iglesia y políticos tradicionales. El panorama le daba la razón a Perón cuando decía “peronistas son todos”.

Imposible imaginar una salida institucional, democrática sin el peronismo como protagonista.

Comenzó entonces un derrotero no solo a la salida electoral si no a la necesidad de planificar el regreso de Perón y entonces sí, fijar las estrategias para retomar el poder. Se sucedieron reuniones de las más diversas. Muchas dentro del ahora legalizado PJ, en el marco del Consejo Nacional, pero algunas otras más reservadas.

José López Rega e Isabel Martinez de Perón.

CONTACTO EN HURLINGHAM

Al menos dos de esos encuentros tuvieron lugar en Hurlingham. La información se filtró y el hermetismo se deshizo luego de la publicación del diario Crónica que tituló CÁMPORA ELEVARÁ A MADRID UN INFORME “SÚPER SECRETO”

Los encuentros en Hurlingham eran organizados por el Teniente Coronel Retirado Jorge Osinde para organizar una gira que Isabel Martínez de Perón, realizaría ese verano por el interior del país. Por eso, a la quinta hurlinguense asistió la propia Isabelita, acompañada como siempre por José López Rega, en ese momento secretario privado del expresidente.

A la finca ubicada en la Av. Pedro Díaz, arrendada por un ex funcionario de Arturo Frondizi, asistieron, además de los citados Osinde, López Rega e Isabel, José Ignacio Rucci y Héctor J. Cámpora y “otras personas ajenas a la conducción del movimiento, incluso extrapartidarias. No pudo saberse por qué se excluyó a miembros del Consejo Superior” consignó Crónica.

Arturo Frondizi y José Ignacio Rucci

Tras las deliberaciones realizadas se elaboró un informe, que el diario calificó de “supersecreto” y que sería llevado de manera urgente a Madrid en mano por Cámpora al jefe del movimiento, antes de que se realice la gira de Isabelita por algunas provincias.

Ese informe de situación elaborado por Osinde, López Rega y Cámpora, analizaba el contexto, las condiciones en las que podía concretarse el retorno del líder peronista a la Argentina.

EL CUERO DE PERÓN

En la convocatoria a elecciones Lanusse redactó una cláusula proscriptiva dedicada a Perón: “todos los candidatos a presidente tenían que fijar residencia en Argentina antes del 25 de agosto de 1972”.

Para completar el desafío, en julio de 1972, Lanusse  lanzó la histórica frase  “No voy a admitir que corran más a ningún argentino diciendo que Perón no viene porque no puede. Permitiré que digan: porque no quiere; pero en mi fuero íntimo diré: porque no le da el cuero para venir”.

Más adelante Lanusse propuso que Perón renuncie a una posible candidatura presidencial y que él también renunciaría a su aspiración de ser presidente. Perón respondió que la renuncia de Lanusse no tenía sentido porque “Lanusse tiene tantas posibilidades de ser presidente de Argentina como ser reina de Inglaterra”.

El viejo lider no tenía dudas sobre su regreso, pero no creyó conveniente ser el candidato en una transición tan compleja. Decidió entonces, designar a Héctor J. Cámpora, como candidato a presidente.

Cámpora era el delegado personal de Perón y había sido presidente de la Cámara de Diputados durante el primer gobierno peronista. Más que un moderado era un conservador, lo que en principio no cayó muy bien en los sectores juveniles y progresistas. Galasso señala que luego esos mismos sectores entienden que de esta manera Perón consolida el gran frente nacional para ganar las elecciones…La juventud dice: ´si el padre está proscrito o sigue proscripto y no puede presentarse, hay que apoyar al tío”. Cámpora, con su nuevo personaje del “Tío” se reconvierte en un personaje popular.

Ese año 1972, el 17 de de noviembre se concreta el histórico regreso de Perón a la Argentina.

Publicado en EL CLASICO de Hurlingham. Enero 2026

IG. @elclasicohurlingham

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí