
Valeria Proz, profesora del Echeverría, organiza caminatas urbanas con las pibas y pibes de tercero, cuarto y quinto año descubriendo el patrimonio cultural, histórico y ambiental de Hurlingham.
Desde hace unos años, Valeria Proz, profesora de la Escuela Secundaria Esteban Echeverría, lleva adelante una actividad pedagógica denominada «Mirar la Ciudad que Habitamos». Se trata de un recorrido urbano para reconocer el patrimonio histórico, cultural y ambiental de Hurlingham.
La propuesta tiene el noble propósito de transformar una caminata en «una experiencia enriquecedora, similar a la de un turista que descubre con asombro y respeto su entorno inmediato».
Valeria Proz describe que el «proyecto busca fortalecer en los jóvenes el sentido de pertenencia, el conocimiento del territorio y la valoración del patrimonio local, promoviendo además el espíritu ciudadano y la participación activa en la comunidad».
Un proyecto que tiene objetivos tales como «fomentar una mirada crítica y apreciativa del patrimonio histórico, cultural y ambiental de Hurlingham; promover la participación activa de los estudiantes en el conocimiento de su ciudad, desarrollando su identidad local; impulsar el valor de la observación y el análisis del entorno urbano como herramientas para comprender las dinámicas sociales y territoriales y contribuir desde la iniciativa ciudadana a la valorización del patrimonio de Hurlingham, promoviendo la participación y sensibilización en el respeto y cuidado del espacio público».
El pasado 9 de setiembre se hizo una de esas caminatas. Valeria y sus alumnos salieron del Echeverría y recorrieron los principales puntos del casco histórico y la zona comercial del centro de Hurlingham. Pasaron por lo que fueron las fábricas Opalinas y Good Year, por el Arroyo Morón, vieron monumentos en la Plaza Ravenscroft, lo que fue el Cine Gran Hurlingham y la primera sede de FM Triac, visitaron el Museo Ferroviario sindical en Rubén Darío, hicieron un imprescindible recorrido por el casco histórico, donde está la Escuela Pablo Pizzurno (la ex 10), el Cosmopolita, la Iglesia Sagrado Corazón, caminaron por la estación de Hurlingham donde están las esculturas dedicadas a Luca Prodan y Bocha Sokol y el cierre en el Teatro Brote, patrimonio cultural de Hurlingham.
En el trayecto los estudiantes registran observaciones a través de dibujos, notas, fotografías y grabaciones, charlan entre ellos, descubren un lugar en el que viven y que pocas veces miran.
Después llega la actividad en el aula y es el tiempo del análisis colectivo de las imágenes y datos relevados, viene la tarea de elaborar un informe con la historia y particularidades de los puntos visitados y debatir sobre cómo el patrimonio y el entorno influyen en nuestra identidad y sentido de pertenencia.
«Buscamos que los estudiantes se acerquen a las raíces identitarias de la ciudad que habitan, partiendo de la convicción de que no se puede amar lo que no se conoce» afirma Vale Proz y agrega: «Mirar la ciudad es también reconocerse en ella: valorar sus raíces, comprender el patrimonio como un bien común y asumir la responsabilidad de cuidarlo y preservarlo. Esperamos que esta propuesta sea un estímulo para seguir fortaleciendo la participación ciudadana en Hurlingham y en otras comunidades que deseen construir territorios más conscientes, habitables y humanos».
Nota publicada en EL CLÁSICO (octubre 2025).





