Una apacible tarde hurlinguense en octubre de 2005, se interrumpió con un operativo de Interpol para detener a quien hasta ese momento era un amable vecino que vivía frente al Paseo Florido, era Pietro Bonanno, alias “il macellaio” (el carnicero) uno de los más importantes capos de la mafia siciliana, condenado a perpetua en Italia.
Por Agustina Balbuena.
El itálico solía pasear por el centro de Hurlingham con su esposa María Rosa. Se lo conocía como “El Rafa”, sus vecinos decían que era “un hombre reservado, taciturno y apacible”. Nada hacía suponer que se trataba de un mafioso siciliano buscado internacionalmente, que debía cumplir en Italia su condena a cadena perpetua.
Vivía desde noviembre de 2004 en un departamento de Jauretche entre Güemes y Newbery. Su nombre real era Pietro Armando Bonanno, de 48 años. Había entrado al país con identidad falsa y estaba condenado por haber asesinado en 1989 a Pietro Ingoglia, un peso pesado de la cosa nostra. Le vació el cargador de su revólver 38 Special. Fue en Trappani, el pueblo natal de Bonanno, en el oeste de Sicilia.
Bonanno ya tenía varios crímenes encima, entre ellos el asesinato de Marino Girolamo, matón de los Ingoglia en 1986. Por estos “trabajos” llegó a constituirse en mano derecha de Vicenzo Virga, un capo di tutti capi.
En octubre de 2005, cuando el tano se disponía tomar un café en el Paseo Florido, fue interceptado por un grupo de Interpol. “C’è un errore qui, sei confuso. Non sono quella persona, io sono Raffaele Dell’Aquina, mi dicono il Rafa”, dijo sin pronunciar una sola palabra en castellano.
Más allá de la insistencia en que él no era la persona que buscaban, que era un error, que él era Raffaele Dell’Aquina y le decían Rafa, los investigadores no tenían dudas que ese cincuentón de aspecto inofensivo había sido jefe de los grupos de asalto de la «Famiglia Minore», un poderoso clan mafioso de los años 60 y 70 y que posteriormente operaba para el temible capo mafia Don Vicenzo Virga.
Bonanno es pariente de Joseph “Joe” Bonanno, famoso capo y uno de los cinco fundadores de Cosa Nostra en Nueva York.
Pietro Bonanno era una los objetivos prioritarios de la Polizia Antimafia italiana. Tuvieron que pasar más de 10 años para que en conjunto con el FBI, lograran detenerlo. La Justicia italiana lo condenó a perpetua y Bonanno se fugó, primero se fue a España, luego pasó por Uruguay y finalmente, en noviembre de 2004, llegó a la Argentina, junto a su mujer, Maria Rosa Daddone, sobrina de otro capo mafioso.
«Acá el hombre tenía como rutina salir a caminar por el centro de Hurlingham y mirar vidrieras. Se ganaba la vida comprando y vendiendo autos por su cuenta y en una oportunidad vendió un caballo», comentaron quienes solían conversar con él.
Durante una conferencia de prensa se explicó que “Bonanno fue ubicado en Hurlingham luego de una larga tarea investigativa, realizada en coordinación con Interpol de Italia” (…) “A él lo perdió su apego familiar, ya que hacía frecuentes llamados a un hermano, cuyo teléfono estaba intervenido judicialmente en Italia”, precisó el jefe de la sección Operaciones de Interpol, el subcomisario de la Policía Federal Salvador Belluscio.
Interpol Roma pasó a su similar de Argentina los números telefónicos desde los cuales Rafa llamaba a su hermano de Italia. “Y aquí se pudo comprobar que correspondían a diversos locutorios de la zona de Hurlingham, los que fueron puestos bajo discreta vigilancia, hasta lograr ubicar al fugitivo y seguirlo hasta su casa en Jauretche al 1000”, explicó Belluscio.
Bonanno estaba solo y desarmado. No ofreció resistencia. Fue extraditado a Italia donde fue apresado para que cumpla su condena. Sin embargo la cadena perpetua no impidió que mantenga sus vínculos con la mafia. Bonanno ha disfrutado de varios permisos especiales y salidas diurnas. Para obtenerlos, tuvo que demostrar que trabajaba. No le costó “conseguir empleo”, primero en una frutería y luego en una carnicería en Trapani y desde ese lugar seguir manejando algunos negocios junto a otros miembros del hampa como Mariano Minore, Giuseppe Maltese, Antonino Buzzitta, Vittorio Grispo y Franco Lipare.
Pietro sigue en contacto con María Rosa, que se quedó en Argentina. Tal vez en Hurlingham.
Publicado en EL CLÁSICO de Hurlingham. Edición 12 de enero 2026.
IG: @elclasicohurlingham





