Hace 157 ocurría el primer acto público en el pueblo, fue para la inauguración del puente de Paso Morales sobre Río de las Conchas (actual Reconquista). Fue una obra que contribuyó notablemente al crecimiento de la zona.
Adolfo Sourdeaux, el agrimensor que en 1857 diseñó la primera planificación urbana de lo que año después fue Hurlingham, vivía en la vecina localidad de Bella Vista en su quinta llamada El Retiro.
Sordeaux imaginaba que esa zona se convertiría en un polo agrícola y un lugar de residencias veraniegas para las familias acaudaladas de Buenos Aires, pero para eso era imprescindible que el gobierno ampliara más allá del Río de las Conchas, la zona destinada exclusivamente a la agricultura. El propio Sourdeaux junto a algunos vecinos se ocuparon de que así fuera, iniciando el trámite con una nota al gobernador Pastor Obligado que terminaba diciendo: «Por lo expuesto a VE (vuestra excelencia) pedimos y suplicamos, así que se digne resolverlo, que es justicia que imploramos». Tanto ruego tuvo un resultado exitoso y esas tierras fueron declaradas «de pan llevar» (así se denominaban a los terrenos destinados a la siembra). Se inició luego la colonización intensiva del lugar que estaba atravesado por el Río de las Conchas, que se cruzaba por una parte poco profunda, que se había reforzado con troncos, para que pueden pasar carruajes y tropas de ganado. Ese tramo se lo conocía como Paso Morales, porque había sido el terreno donde Domingo Morales construyó su casa en 1723.
Pero con el transcurrir de los años el paso se fue destruyendo, sobre todo en días de lluvia y días posteriores, podían pasar meses sin lograr que haya un piso firme resultando imposible cruzar el río. Y otra vez apareció Sourdeaux, secundado por Louis Languevin, el dueño del molino harinero que funcionaba en el terreno que Sourdeaux le había vendido en 1860. Y juntos reclamaron a las autoridades la construcción de un puente porque «esta travesía nos tiene casi incomunicados» expresaron en la nota dirigida al gobernador Adolfo Alsina.

El pedido tuvo respuesta favorable y se construyó el reclamado puente en el paraje Paso de Morales, con un camino de 26 metros de ancho, con una calzada macadamizada de 6 metros de ancho en el medio, hasta la barranca del bañado. La empresa a cargo de la construcción fue una sociedad armada entre el inquieto Sourdeaux, Louis Languevin y José María Casullo (un médico español que además era el Juez de Paz de Morón, un cargo equiparable a lo que luego fueron los intendentes).
El puente se inauguró el 15 de febrero de 1869 con un acto muy concurrido que tuvo como uno de los oradores a Don Casullo, principal autoridad estatal y uno de los integrantes de la empresa constructora. No había mucha rigurosidad en esos tiempos con el tema de las incompatibilidades.
Para cruzar el río a través del nuevo puente había que pagar peaje cuyas tarifas iban de un peso por carro, hasta el medio real por cabeza de oveja o chancho. El encargado de ese cobro fue Francisco Planes, oriundo de Vigo, dueño de una pulpería en Paso Morales y asistente de Sourdeaux en varios trabajos. Sourdeaux había conseguido que el gobierno le conceda a Planes el beneficio del peaje por 20 años.





