2016: Los casos de crímenes y violencia que son y siempre serán noticia

 

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Por Gabriela Chamorro |

 

Foto: Uno de los allanamientos. En este caso el golpe contra la banda del narco Gigoló.

 

Las noticias policiales fueron desde siempre una atracción inevitable para todo tipo de lectores.

Las historias que hay detrás de cada hecho policial generan a veces miedo, (de que nos ocurra lo mismo) y a veces cierto placer, porque esas historias suelen tener características de ficción y son leídas como partes del guion de una serie o una película.

Durante el 2016 fueron varios los casos policiales que ocurrieron en Hurlingham y adquirieron resonancia más allá del distrito. No todos fueron casos de inseguridad o episodios delictivos, hubo accidentes fatales, crímenes pasionales, riñas trágicas, en muchos casos las víctimas fueron seres muy queridos del barrio, dándole un dramatismo aun mayor a la historia.

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Foto: Liliana Arce, vecina de Tesei, apareció ahogada en el Río de la Plata

 

El año empezó con la aparición en el Río de La Plata del cadáver de la vecina de Villa Tesei María Liliana Arce (54). Su pareja, José Luis Cimino (38) había denunciado doce días antes que cuando estaban en la costa de San Isidro ella se metió al río y desapareció. Tras sospechar que su pareja la había asesinado, la autopsia demostró que no hubo forcejeos ni golpes y que la mujer había muerto por «asfixia por inmersión»

 

El 7 de marzo, el escenario policial se trasladó al boliche Spring Break, de la Av. Roca. Allí una pelea de bandas terminó con Quimey Diego Patricio Espejo, un joven de 16 años gravemente herido con un tiro en la cabeza. Fue el principio del fin de los boliches bailables en Hurlingham.

 

Dos meses después, el mismo día pero del mes de mayo los «disparos» volvieron a ser protagonistas pero esta vez de un arma propiedad del hijo del ex intendente Luis Acuña, el concejal Emiliano Acuña. Éste puso en fuga a dos delincuentes que intentaron ingresar a su casa. Uno de los cacos resultó herido.

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Foto: Alejandro Scarzella, lo encontraron muerto en el baúl de su auto.

 

En junio causó conmoción la aparición del cuerpo sin vida de Alejandro Scarzella (53) en el baúl de su auto. La noche del sábado 11 de junio, Scarzella había salido de su casa de Hurlingham donde vivía con su madre. Alrededor de las 2 del domingo, dos hombres entraron a la casa. Tras la denuncia de la madre se inició una causa por el robo y por la averiguación del paradero de Scarzella, quien se dedicaba a la importación y venta de zapatillas deportivas. El lunes 13 a las 8.40 de la mañana, una grúa del SEC remolcó el VW Golf negro patente IYA 976 de Scarzella por hallarse mal estacionado en la esquina de avenida Paseo Colón y Humberto 1°, en San Telmo, hasta el playón de infractores ubicado en la avenida Juan de Garay, debajo de la autopista 9 de Julio, en Constitución. No se habían dado cuenta que Alejandro Scarzella estaba muerto en el baúl.

 

Promediaba mitad de año y fue a través de YouTube donde la historia de Laura Fernández sacudió a la opinión pública. La mujer de 32 años rompió el silencio y contó cómo sus dos primos mellizos (Alejandro y Nicolás), que le llevaban ocho años la violaron repetidamente desde que ella tenía 5 años hasta los 12. Lo más desgarrador de la historia fue que toda la familia sabía lo que pasaban pero nadie dijo ni hizo nada.

 

Ese mismo frío mes del año, la temperatura no se sintió demasiado para los policías que participaron de dos megaoperativos en la ciudad y otras localidades. En primera instancia se realizaron diez allanamientos conjuntos que permitieron el secuestro de cocaína, marihuana, celulares, armas y la detención de varios delincuentes, en un golpe certero al narcotráfico que actúa en la zona oeste. Estos procedimientos se realizaron en una tarea mancomunada con la Secretaría de Seguridad del Municipio, las cinco comisarías del distrito, el grupo GAD, caballería, las siete comisarías de Morón y la Policía Local de Hurlingham. Días más tarde las tareas de inteligencia y los allanamientos se profundizaron en Hurlingham y se lograron detener cuatro peligrosos delincuentes en 14 allanamientos simultáneos en distintos barrios: Villa Tesei, 2 de Abril y Barrio Mitre

Como consecuencia de la lucha contra el narcotráfico que se emprendió en el distrito, semanas después de estos allanamientos, el secretario y el director de Seguridad del Municipio fueron víctimas de amenazas narco. Al secretario de Seguridad, Damián Feu le tajearon las ruedas del coche y le dejaron un mensaje y al director le balearon la luneta del auto.

 

La primavera se aproximó y esta vez fue con un secuestro expres. Federico Thailer (42) salía de la concesionaria donde trabaja «Hurlingham Motors» y al intentar subir a su camioneta Renault Saveiro fue interceptado por cuatro delincuentes que le dijeron que eran policías y lo obligaron a subir a otra camioneta, una Toyota Hilux modelo SW4, donde se lo llevaron cautivo. La banda lo liberó una hora más tarde en Haedo tras un pago de rescate por parte de la mujer de 4000 dólares pero Thailer tenía un tiro en el tobillo.

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Foto: Mara y Beto Escalante, pide que no se olviden de su hijo Maxi.

 

Y llegó el 28 de septiembre y todo se oscureció en Villa Mitre. El barrio entero recuerda ese día como el más negro de su historia.

La vida de Mara y Beto Escalante dio un giro completo cuando su hijo, Máximo de 2 años, fue atropellado por el vecino de al lado, Maximiliano Nicolás Hermosilla de 18 años. No tenía registro y estaba borracho.

El fiscal interviniente, Alejandro Jons y el Juez de Garantías de Morón Alfredo Meade, -los dos magistrados que también intervienen en la causa de la «picada de Haedo»- caratularon la causa como Homicidio Simple, que implica una pena de 8 a 25 años de prisión para los hechos irresponsables que suceden sobre ruedas.

Los padres de Nicolás eran vecinos y amigos del padre de Maximiliano Hermosilla, y sumado a la trágica pérdida del pequeño Máximo sintieron también la decepción por la conducta del padre, que todo el tiempo se intentó deslindar de su propia responsabilidad, diciendo que el hijo le había robado el auto. Todos en el barrio lo veían a Maximiliano manejando en distintas ocasiones. También aseguró que él lo había entregado a la policía, pero eso no fue cierto, los vecinos lo detuvieron y lo llevaron a la comisaría. A esta tirantez se sumó días después un hecho de tensión cuando el hombre, en un estado muy alterado se acercó al almacén de Mara y Beto y los amenazó y los insultó acusándolos de ser la causa de que su hijo estuviera en la cárcel. Los vecinos se salieron de control y prendieron fuego la puerta de la casa de los Hermosilla quienes, tuvieron que mudarse del barrio.

 

En octubre las crónicas policiales conocieron una triste historia, la de una víctima, que se cansó de ser víctima y, para la justicia se convirtió en victimaria.

Fue la realidad de Romina López (24), que agotada de los maltratos y tras ser agredida nuevamente por su pareja lo acuchilló y lo mató. Roberto Mariano Noverazco (40) quien habitualmente tomaba y la golpeaba le dio un puñetazo en la cara que la descolocó. Con su bebé de un mes durmiendo en un rincón de la precaria vivienda, la reacción fue casi instintiva, tomó un cuchillo y le dio un puntazo letal, cerca de la garganta. Luego tomó a su hijo y corrió hasta la casa de su hermana. Ella y su madre la acompañaron a la comisaría para entregarse. Para ella, terminaba los días de vivir con miedo.

 

Octubre llegó con un hecho que causó indignación entre los policías que cumplen su deber estoicamente al ser detenidos una pareja de uniformados, que poco honraban el uniforme, ya que se descubrió, que en una burda maniobra habían primero detenido a los ladrones de una casa con un televisor, para luego, dejarlos escapar y quedarse ellos con el botín.

 

También promediando el mes de octubre la policía dio otro golpe al negocio de la droga cuando el cabecilla de una banda narco- Josué- fue detenido luego de 27 allanamientos coordinados y acusado de la venta de drogas a través de una amplia red de distribuidores y vendedores entre los que se incluían ocho mujeres con las que tenía relaciones amorosas. El seductor narco las utilizaba a todas ellas y a sus familias en sus negocios para potenciar así sus ganancias.

Los procedimientos fueron realizados en conjunto por la Secretaría de Seguridad de Hurlingham y la Jefatura Distrital local y posibilitaron la detención, además de Josué, de 17 personas y el secuestro de una importante cantidad de armas y droga.

El jefe de la organización -rápidamente bautizado como el «narco gigoló»- contaba con la ayuda de sus mujeres. Es que sus características de conquistador le permitieron tener ocho relaciones paralelas en distintas ciudades a las que rápidamente convencía para entrar en el «negocio» como también a sus familiares y así expandir su territorio. Pudo establecerse que tres de sus «novias» vivían en Hurlingham

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Foto: Marcha de vecinos reclamando justicia por el asesinato del camionero Facundo Barreto

 

Y cuando todavía la ciudad no se reponía de la pérdida de Máximo, otra muerte absurda, vino a causar dolor, esta vez, en el barrio de William Morris.

Sandro Fabián Fernández luego de una discusión de tránsito mató a tiros a Facundo Gustavo Barreto (31). El trágico hecho se desató cuando Barreto realizaba una maniobra con el camión de carga con el cual trabajaba para estacionarlo, marcha atrás en un galpón.  En esas circunstancias por la misma calle a bordo de su auto se desplazaba Fernández quien, había salido de su casa, distante a unos metros, donde festejaba su cumpleaños a buscar a un matrimonio amigo que llegaba a la reunión.

Fernández se impacientó por el tiempo que demoraba en hacer las maniobras Barreto y tras discutir a los gritos, Fernández volvió a su casa, buscó un arma y le descerrajó dos balazos en el pecho al camionero. Fernández huyó al Uruguay y un mes más tarde se logró su detención.

 

El mes de diciembre también llegó con varios hechos de sangre. El primero de ellos fue el deceso de un ex convicto que había ingresado a robar a la casa de Daniel Romero, un jubilado que se trabó en lucha con él y resultó con heridas de arma blanca. El delincuente, identificado como Pablo Adrián Ferreyra (40) intentó huir de la casa, pero al saltar por un balcón se golpeó con un techo de tejas por lo que debió ser hospitalizado pero murió por los golpes recibidos. Antes el malviviente había ingresado en la vivienda en la que había vivido antes de estar preso y amenazó a una mujer que se encontraba allí con su hija de 10 años a quienes hirió con un arma blanca. La menor sufrió un corte en el rostro y en el brazo y la madre una lastimadura en su mano.

 

El segundo hecho sangriento, aún sin esclarecer, tiene todas las aristas de un ajuste de cuentas y tuvo como víctima un hombre de 32 años que recibió varios disparos de arma de fuego. Tenía con él varias dosis de cocaína y dinero.  Se trata de Omar Adrián Herrera. El hombre tenía en su contra varias denuncias de vecinos por amenazas.

El año terminó con la tremenda noticia de que Lucía Arguello, de 31 años, fue encontrada degollada, con cortes también en la cara y la cintura en una casa de Av. Vergara al 5100 en Villa Club.

Al llegar, los policías encontraron el cuerpo de la mujer tirado en el piso de la vivienda con al menos nueve puñaladas en distintas partes del cuerpo.

Se cree que la casa estaba deshabitada y que Argüello solía ir a darle de comer a unos animales domésticos que vivían allí. Otras fuentes hablan de que la víctima había pactado un encuentro allí con su novio para conversar y otra versión habla de un robo realizado por dos hombres.

Pocas horas antes de que termine en 2016 una nutrida marcha de vecinos, seguida de corte de arterias y vías del ferrocarril fue el resultado del reclamo por mayor seguridad en Villa Club.

 

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