El día Internacional de los trabajadores y las trabajadoras. La opinión de la CTA

“Hay momentos en que el pueblo sintetiza en la acción los pasajes más significativos de su historia”

Agustín Tosco.

 

Por:  Gustavo Zapata y Felipe Guzmán

Secretario General y Secretario General Adjunto

de la CTA-Morón, Ituzaingó y Hurlingham

 

Primero de Mayo es la fiesta del movimiento obrero internacional, pero este primero de mayo del 2020 es atípico, los trabajadores y trabajadoras estamos ante una coyuntura pocas veces vivida: una pandemia mundial que amenaza nuestras  vidas y los modos en los que hemos conocido hasta ahora las sociedades.

El 1 de mayo es una jornada que conmemora a los Mártires de Chicago, sindicalistas anarquistas que lucharon por las 8 horas de jornada laboral “Ocho horas de trabajo, ocho horas de ocio y ocho horas de descanso». Esto se originó en la huelga iniciada el 1 de mayo de 1886, en la Revuelta de Haymarket que terminó con matanza y represión. A partir de entonces esta es una jornada reivindicativa de los derechos de los trabajadores y las trabajadoras y es celebrada en mayor o menor medida en todo el mundo.  Entre los pocos países que niegan dar este día a los trabajadores están  EEUU, Canadá y otros colonizados por los británicos.

El 1 de mayo de 1886 200.000 trabajadores/as iniciaron una huelga en Chicago. El día 2 de mayo, la policía había disuelto violentamente una manifestación de más de 50.000 personas y el día 3 en una concentración frente a la puerta de la fábrica, donde se produjo un enfrentamiento con los rompehuelgas y una compañía de policías, sin aviso esta dispara a quemarropa sobre los trabajadores produciendo 6 muertos y decenas de heridos. Al día siguiente se consiguió un permiso del alcalde para hacer un acto a las 19.30 en el parque Haymarket, lo que luego se conoció como la revuelta de Haymarket. Se detuvo a cientos de trabajadores que fueron golpeados y torturados, acusados del asesinato un policía, se declaró el estado de sitio y el toque de queda. Los sucesos de Chicago además costaron la vida de muchos trabajadores y dirigentes sindicales; no existe un número exacto, pero fueron miles los despedidos, detenidos, procesados, heridos de bala o torturados. La mayoría eran inmigrantes europeos: italianos, españoles, alemanes, irlandeses, rusos, polacos y de otros países eslavos. Federico Engels, compañero de Karl Marx, recogía este hecho en el prefacio de la edición alemana de 1890 del ‘El manifiesto comunista’.

En la actualidad, muchos países conmemoran el Primero de Mayo como el origen del movimiento obrero moderno  y la CTA de los trabajadores se suma a esta conmemoración, con las particularidades inherentes de nuestra propia lucha obrera con el estandarte de los derechos de los trabajadores. Los grandes hitos de nuestra central obrera se fundan en las mismas bases, la reivindicación de los derechos de los trabajadores y las trabajadoras.

Cuando las políticas de desguazamiento del Estado en los 90´ se llevó adelante con  complicidad de  importantes sectores de la CGT, periodo en que el sistema educativo fue trasladado a la órbita provincial con las ya conocidas falencias en el traspaso y el ajuste vía desocupación de la clase trabajadora, llevó a tomar la decisión de separarnos de la CGT y plantear una alternativa organizada para la clase obrera y los desocupados. Entre los principios que le dieron sentido a este nuevo agrupamiento están: la democracia sindical, la afiliación directa que permitiese a los trabajadores desocupados y de la economía informal ser parte de la organización y, la autonomía ante las patronales y el Estado.

Soportamos la década menemista en soledad y nos opusimos a todas las políticas de ajuste de los gobiernos subsiguientes. Hasta el  2006, cuando frente a la emergencia de un gobierno que ampliaba los derechos democráticos y planteaba políticas de recuperación económica, en el marco de gobiernos populares en Latinoamérica que daban la lucha antiimperialista, cuya políticas planteaban una apertura indiscriminada a los mercados norteamericanos, sintetizada en el “NO al ALCA” en 2005. Ante esa diferencia de caracterización de la etapa hubo una ruptura interna que imposibilitó seguir en unidad con otros sectores, abiertamente opositores al nuevo gobierno kirchnerista.

Desde entonces acompañamos las posturas democratizantes del gobierno kirchnerista y fuimos protagonistas de importantes iniciativas políticas de justicia social, como la fallida 125 (retenciones diferenciadas para las ganancias extraordinarias de los sojeros), y fuimos protagonistas de otras, como la Ley de Financiamiento Educativo (6% del PBI garantizado para inversión educativa) y la Ley Nacional de educación 26.206 (que planteó por primera vez la secundaria obligatoria, entre otros avances).

Ante el cambio de gobierno, fuimos una columna de la oposición ante todas las políticas neoliberales macristas a nivel nacional y de Vidal en Provincia de Buenos Aires. Preveíamos por experiencia histórica, las consecuencias del endeudamiento creciente, de la indefensión financiera y económica productiva generada por la apertura de importaciones y el empobrecimiento progresivo de capas crecientes de la población que la concentración de la riqueza produce. Desde esa mirada histórica es que sostenemos hoy que los que provocaron la crisis y se enriquecieron con el despliegue de esas políticas deben ser hoy los que aporten para sostener el inmenso esfuerzo que hace el actual gobierno nacional para paliar las consecuencias de esta pandemia.

En este escenario de pandemia, la OIT advierte que la mitad de la población activa mundial corre peligro inminente de ver desaparecer sus fuentes de sustento (la economía informal representando a 1.600 millones de trabajadores y trabajadoras). En un mes  los ingresos de los trabajadores informales cayó un 60% por el confinamiento y/o el hecho de que esas personas trabajan de manera precaria.

En el mundo, 436 millones de empresas afrontan el grave riesgo de interrupción de la actividad. Estas empresas pertenecen a los sectores de la economía más afectados, incluidas unas 232 millones pertenecientes al comercio mayorista y minorista, 111 millones, a las manufacturas, 51 millones, a los servicio de alojamiento y servicio de comida, y 42 millones al sector inmobiliario y otras actividades comerciales.

Según la CEPAL, el COVID-19 generara el receso más grande que ha sufrido la región desde 1914 y 1930. En consecuencia provocara un fuerte desempleo con efectos terribles en pobreza y desigualdad, y la posibilidad que más de un tercio del empleo mundial esté en riesgo y en el caso de América un aumento del desempleo y que 30 millones de personas caigan en la pobreza.

En la Argentina se han tomado medidas con el objetivo de proteger las fuentes laborales, y poder dar respuesta a las necesidades que genera la pandemia para el conjunto de los y las trabajadores y trabajadoras. En primer lugar se ha establecido como principales medidas: el “aislamiento social preventivo y obligatorio” dispensando del deber de asistencia al lugar de trabajo, la prohibición de despidos, el Ingreso Familiar por Emergencia (IFE) , y el Programa de asistencia de emergencia al trabajo y la producción.

También se ha establecido el pago de la asignación estímulo a los trabajadores y las trabajadoras de la salud expuestos/as, se ha declarado al COVID- 19 como enfermedad de carácter profesional no listada, y se considera a los accidentes laborales acaecidos bajo la modalidad de trabajo remoto o teletrabajo, como algunas de las principales medidas.

Por ello, seguimos instando en esta coyuntura a nuestros legisladores y legisladoras a que efectivicen el mandato popular que es el de la protección de nuestros derechos, que la creación del fondo común para combatir los efectos recesivos que provoca la pandemia no sea por el ajuste sobre los trabajadores/as. Esta vez las grandes fortunas deberán ser las que devuelvan algo al estado y al pueblo. Si bien los efectos y la proporción de esta pandemia son incalculables, hay una cosa que si podemos saber, los y las trabajadores/as  debemos ocupar un lugar protagónico en la construcción política y social para que unos pocos no se queden con el grueso de la rentabilidad del sistema productivo por encima del bien común.

Pero para ello los y las trabajadores/as  organizados/as  debemos estar más unidos que nunca, y las medidas en favor del pueblo deben comenzar a implementarse desde ahora.

Paz, pan, techo, tierra y trabajo, si la salida es colectiva empecemos desde ahora…

UNIDAD. SOLIDARIDAD. ORGANIZACIÓN.

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