La suspensión de la presencialidad: un fuerte reclamo de los docentes

Lo vienen pidiendo los gremios desde principios de este preocupados por el progresivo aumento de casos. Si el gobierno no tomaba  la decisión de suspender provisoriamente la presencialidad, era más que probable que los colegios lo hicieran individualmente. Antes del anuncio presidencial el gobierno provincial y los gremios habían acordado que desde este jueves un comité de crisis monitoreara la situación epidemiológica en cada una de las regiones sanitarias. Críticas del macrismo.

Está claro que la consigna «abran las escuelas» se transformó en el primer slogan del año electoral utilizado por sectores de la oposición, sobre todo por los dirigentes de Juntos por el Cambio. La Ciudad de Buenos Aires, gobernada por el macrismo, tomó la iniciativa de efectivizar la presencialidad de las clases. Detrás, el gobierno nacional animó a que las otras administraciones hagan lo mis-mo.

Así, llevando a adelante estrategias de todo tipo, con protocolos de variada complejidad, con burbujas y clases mixtas (presencial a veces y virtual otras) más numerosas recomendaciones, las aulas se volvieron a abrir.

Para muchos padres fue un alivio, y para los chicos (tanto de primaria como de secundaria) fue una satisfacción el poder reiniciar algo parecido a una normalidad.

También es cierto que las clases empezaron sin que todos los docentes y auxiliares estén vacunados, con una provisión de insumos no siempre suficiente para garantizar el cuidado de la comunidad educativa y con muchas escuelas con deficiencias de infraestructura, nada diferente a otros años, pero que en un contexto de pandemia son falencias que se hacen más notorias y más peligrosas.

Con la llegada de la segunda ola -previsible pero no en la dimensión que está adquiriendo-, el debate sobre la presencialidad se volvió a abrir y se recrudece  luego del anuncio de Alberto Fernández de retomar las clases virtuales por 15 días, que en la mayoría de los casos será una semana, porque casi todos los colegios venían dictando clases una semana en las aulas y una semana con los alumnos en sus casas.

RECLAMO GREMIAL

El pedido de poner pausa a las clases presenciales ya lo venían haciendo los gremios desde hace unas semanas. Desde Hurlingham, en los primeros días de este mes, el Frente de Unidad Docente, compuesto por Sabrina dos Santos de SU-TEBA; Verónica Valentini de la FEB; Julieta Paz de Udocba y Luján Cottone de SADOP se dirigieron por nota con la Inspectora Jefa de educación en el distrito, Liliana González, solicitan-do una reunión urgente con autoridades sanitarias del municipio para «evaluar el riesgo epidemiológico en Hurlingham, de acuerdo al aumento de casos informados».

Días después, en una reunión del Comité Mixto Distrital (CMD) -que es el espacio que SUTEBA tiene para evaluar y mejorar la salud de los trabajadores de la Educación- los representantes gremiales escucharon la opinión de Mariel Caparelli, epidemióloga del municipio, acompañada por parte de su equipo. De la reunión formaron parte el Presidente del Consejo Escolar de Hurlingham, Jorge Verón y el Secretario de Educación y Cultura del municipio, Martín Tufeksián.

Tras el encuentro, el SUTEBA de Hurlingham consideró que, «si bien los números reflejan que los contagios no se producen en su gran mayoría al interior de las escuelas, es un hecho el incremento exponencial de casos positivos que impactan en las comunidades educativas debido a la circulación comunitaria del virus» y consideraron «oportuno evaluar en conjunto la suspensión provisoria de la presencialidad (acompañada de políticas publicas de restricción de la circulación en general) para así contribuir a la baja de la curva de contagios».

Esta postura, que es la que finalmente prevaleció y decidió el presidente, no tenía el visto bueno del ministro de educación, Nicolás Trotta, que sostiene una posición similar a la de Horacio Rodríguez Larreta que en la ciudad prefiere mantener la presencialidad.

También días atrás los gremios con sus representantes provinciales se reunieron con la Directora General de Educación y Cultura, Agustina Vila y autoridades del Ministro de Salud de la provincia de Buenos Aires.

Roberto Baradel, Secretario General del SUTEBA, también abonaba  la idea de suspender temporalmente la presencia de docentes y alumnos en las escuelas y se había acordado la creación de un comité de crisis y monitoreo de la situación epidemiológica en cada una de las 12 regiones sanitarias.

En la reunión con la ministra Vila se destacó el esfuerzo realizado por docentes, auxiliares, estudiantes y el conjunto de la comunidad educativa para el cumplimiento de las medidas de cuidado previstas en el Plan Jurisdiccional, lo mismo habían expresado en SUTEBA Hurlingham, que públicamente valoró «la exitosa campaña de vacunación que se está desarrollando en toda la provincia de Buenos Aires y las políticas de cuidados que se implementan desde los estados nacional, provincial y municipal».

CRITICAS DEL PRO

Apenas finalizó el discurso del presidente, la oposición comenzó a publicar  mensajes en redes sociales  criticando sobre todo la suspensión provisoria de la presencialidad. Uno de los mensajes fue el de la concejal del PRO, Andrea Giorgini que dijo: «Con todas las demostraciones que ha habido de que la escuela no es un lugar peligroso para los contagios, la medida ante la suba de casos vuelve a dejar a los chicos sin clases presenciales» y agregó: «Otra vez la educación no está presente entre las prioridades de este gobierno. Otra vez se contradicen y generan desconfianza. Otra vez nos demuestran qué alejados de las necesidades reales están. Otra vez pagan los alumnos, los docentes y las familias trabajadoras que necesitan organizarse las consecuencias de la mala gestión de los cierres durante el 2020.¡Terrible pena!» exclamó finalmente.

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