Los 105 años del Defensores, el más grande los clubes de barrio

El 2 de octubre de 1921 nació el Club Defensores de Hurlingham. La iniciativa surgió de un grupo de muchachos que solían juntarse en el potrero de Gurruchaga (luego Santa Ana) y Luzuriaga. Esos pibes a los que solo le interesaba jugar a la pelota, eligieron el nombre Defensores de Hurlingham para identificarse y los colores verde y blanco para sus camisetas.

Eligieron a Raúl Scaravaglione, -que era el de mayor edad- como presidente de un club que tenía como sede un ombú cercano a la parada del Kilómetro 17.

Martín y Secundino Arroyo; José, Alfredo y Mario Coscia; Pedro Di César; Federico y Victorio Jakl; Juan José y Carlos Víctor Marmo; José Novellino; Manuel Peña; Florencio y Luis Recagno; Juan José y Antonio Rossi; Alberto Sardá; Domingo Stranbini más el citado Scaravaglione, fueron los fundadores del que terminó siendo el club más popular de Hurlingham.

Con la llegada del invierno, la sede dejó de estar al aire libre y el club pasó a funcionar en las casas de sus integrantes, como la de Esteban Jakl, (que fue el segundo presidente) o la casa de Serafín Calfa, en la calle Garibaldi o la de los Recagno en Mazzini y Victoria.

Con el tiempo se sumaron más socios, nombres de vecinos conocidos y valorados como Alejandro Scoponi, Julio Haino, Carlos Madariaga, Juan José Casteitgs, Alberto Salas, Fiorino Illuminatti (de la inolvidable casa Illumninatti Sport también conocida como «Fallita»), Eleodoro López, Santiago Zappella, Pedro Di César, Dionisio Gómez, Ángel Griolli, Vicente Ciamaichella, Pedro Aquino, Néstor Vesperini y Ernesto Galichio, entre otros.

En 1935, bajo la presidencia de Eustaquio Alvarado, (que estuvo en el cargo 22 años), el club se trasladó a la nueva sede alquilada de Victoria y Güemes, inmueble que fue comprado en 1939. Fútbol, bochas y ping pong fueron las principales actividades deportivas del club, pero los bailes, cada vez más concurridos, terminaron dándole a la entidad una popularidad notable.

El 28 de marzo de 1936 se colocó la piedra fundamental de la primera cancha de pelota a paleta, la cual fue inaugurada el 12 de septiembre de 1936.

En los años 40 y 50 se agregaron nuevos deportes, se construyeron canchas de basquet, se remodelaron la de bochas y la de pelota a paleta.

El 28 de julio de 1960 asumió la conducción del Club Hilario Bertuzzi, quien ejerció la Presidencia hasta el año 1961, para reasumir en el año 1963 hasta 1973, ocupando el cargo durante seis periodos.

Para Jorge Reymundi, presidente del club entre 2016 y 2022, Bertuzzi «marcó una década de notable progresos del club en obras». La construcción de la pileta de verano semi-olímpica más los vestuarios son algunos ejemplos, pero lo más destacado fue la decisión de comprar los cuatro lotes, (con vivienda incluida) que estaban detrás del club, con salida a la calle ex Cavour (luego Délfor Díaz). El predio de casi 1.500 metros de superficie fue adquirido por un millón trescientos mil pesos. Una fortuna que sirve para tener dimensión de la situación de los clubes de barrio en esa época. El 6 de julio de 1969 se colocó la piedra fundamental de la construcción del nuevo edificio.

Foto 1: Eustaquio Alvarado. presidente durante 22 años. Asumió el cargo en 1935. Durante su mandato el club adquirió la sede de Victoria y Güemes y cuatro lotes linderos. Foto 2: Hilario Bertuzzi, un prócer en la historia del Defensores. Fue presidente desde 1960 y se mantuvo en ese cargo durante 12 años, período de constante crecimiento de la institución. Foto 3: Osvaldo Ravier, presidente del Defensores entre 1985 y 1993, con una gestión caracterizada por la realización de obras de infraestructura. Foto 4: Jorge Reymundi llegó a la presidencia en 2016 en una historica elección, después de más de 20 años sin que los socios votaran. Siguió en funciones hasta fines de 2022 tratando de ordenar y hacer crecer al club después de varios años de conflictos.

Entre los muchos personajes con los que se nutre la historia del Defensores, sobresalen Gabriel Bellante, el «Pelado Tito», intendente del club y entrenador de básquet por casi 20 años y Julio Lugano, el buffetero de la institución durante 25 años, tiempos en los que la Secretaría y el buffet estaban situados en el espacio que actualmente ocupa uno de los gimnasios.

Otros presidentes destacados del club albiverde fueron Rolando Calfa, Domingo y Luis Recagno, y más cerca en el tiempo y ya en las postrimerías del siglo XX, Manuel Pérez, Alberto Medina, Jorge Sebastián, Osvaldo Ravier y Eduardo Oyarzú, que fue editor muchos años de la revista Vocero Defensorista.

Bajo la presidencia de Ravier (1985 a 1993) se inauguró la pileta climatizada situada en el subsuelo, más un piletón para niños, vestuarios e instalaciones anexas como dos aulas de capacitación y un gimnasio. Además se inauguraron las oficinas sobre la calle Délfor Díaz.

El final de siglo marcó el inicio de una larga etapa de decadencia. Arrancó en 1998 con el primer caso en el club de un presidente destituido por los socios, fue José Valiente, acusado de graves irregularidades administrativas. Luego sucedieron conducciones con escaso respaldo, con nula participación de los socios, con algunos escándalos en el manejo de la administración del club. No solo se estancó el crecimiento edilicio si no que se deterioraron de manera alarmante las instalaciones de la institución. Todo esto agravado por la debacle económica que sufrieron la inmensa mayoría de los clubes de barrio.

Luego de dos décadas, en octubre de 2016 hubo elecciones en el club, que fueron ganadas por Jorge Reymundi siendo reelecto en 2019. En 1922 la presidencia quedó en manos Pablo Cuello, su actual presidente.

En esos últimos años el club reconstruyó los natatorios, los gimnasios, el playón deportivo y otras instalaciones, también tiene un vínculo estrecho con la Universidad Nacional de Hurlingham a través de un convenio por el cual la UNAHUR, casi desde su nacimiento, usa las instalaciones del club en un intercambio que revitaliza a la institución.

Un gran paso para el club es el poder contar -por medio de un comodato-, con un predio de casi dos hectáreas en el Polideportivo Municipal de Hurlingham.

«Es lo que faltaba al club» dice su presidente Pablo Cuello, «el espacio verde necesario para, por ejemplo, hacer otro gimnasio, batería de vestuarios, un sector de parrillas, obras para seguir haciendo crecer el club y desarrollar fútbol 11; nosotros tenemos el fútbol infantil, que es hasta los 12, 13 años, pero queremos tener continuidad, mantener y sostener a esos chicos dentro del club y en nuestra cancha y no alquilando espacios para poder jugar que se hizo mucho tiempo».

Tal vez sea ese el inicio para que el Defensores pueda competir en torneos de AFA y así concretar el sueño de aquellos que se juntaron bajo un ombú el 2 de octubre de 1921, dispuestos a representar y «defender» a Hurlingham con un equipo de futbol.

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