La segunda ola en tiempos electorales

Por Rody Rodriguez

Lejos, lejísimos, quedaron aquellos tiempos en los que al unísono todos los sectores de la sociedad exclamaban «al virus los frenamos entre todos». Ya están amarillentas las tapas con fondo celeste que todos los medios de comunicación del país, coincidieron en publicar esa consigna con el  hashtag #SomosResponsables. ¿Qué pasó en el medio? de todo, miedos, cansancio, especulación, miserias, esfuerzos, y en el horizonte hay elecciones. Ya no hay aplausos a los médicos ni la ingenua creencia que la pandemia nos iba a transformar en una sociedad más solidaria.

Con un número de infectados por Covid en permanente crecimiento que se estacionó hace algo más de una semana en más de 20 mil casos diarios, con una dramática cantidad de muertos que en el día de hoy (13 de abril) llegó a los 368, la cifra más alta en 5 meses, el presidente Alberto Fernández decidió tomar medidas restrictivas en el área metropolitana. Hurlingham no está dentro de los distritos con riesgo de colapso sanitario inminente, pero se observa un crecimiento sostenido de contagios como en toda la región. El intendente Juan Zabaleta respaldó las medidas del gobierno nacional y, obviamente, la oposición remarcó de inmediato sus diferencias.

El gobierno nacional, ante el incremento notable de contagios en este rebrote de la pandemia de Covid-19, que se conoce como «segunda ola», tomó la decisión de poner un freno, una pausa, en algunas actividades para intentar evitar una saturación en el sistema de salud, tanto público como privado, que llevaría inevitablemente a un número aún muy superior de muertes.

La medida que incluye restringir la circulación nocturna entre las 20 y las 6 de la mañana, el cierre de las actividades comerciales y gastronómicas a las 19 hs y el retorno a la modalidad virtual en los tres niveles educativos, entre otros puntos, generó reacciones muy diversas. Hubo apoyo de quienes incluso sostienen que estas medidas debieron tomarse antes y que debían ser más restrictivas como ocurre en la gran mayoría de los países de Europa y varios de América y también aparecieron severos cuestionamientos por parte de la oposición, focalizada en el macrismo, que incluyó los tradicionales cacerolazos en selectos sectores de nuestra geografía y una conmovedora y repentina sensibilidad hacia la problemática educativa que no había sido manifiesta durante el tiempo en el que les tocó gobernar.

Es contrastante la promoción del hashtag #AbranLasEscuelas cuando el gobierno de María Eugenia Vidal fue el único en la historia que terminó su mandato con menos servicios educativos de los que tenía la provincia cuando inició su gobierno.

A propósito de esos posteos de la oposición, el concejal macrista Lucas Delfino, -como toda la dirigencia PRO- se sumó a esa estrategia proponiendo juntar firmas explicando que «las escuelas cierran por el fracaso del gobierno nacional y provincial en el manejo de la pandemia».

Le respondió el funcionario municipal y ex concejal socialista, Lautaro Aragón, recordando que «en plena pandemia Delfino organizó un concurso para elegir la empanada más rica de la Argentina (desde su cargo en CABA) y ahora dice que le preocupa la educación de Hurlingham» y recomendó que «un poco de cordura no vendría mal para este momento tan difícil».

En general, desde el gobierno comunal se minimizó la diatriba de Cambiemos. «Estamos vacunando y haciendo lo que hay que hacer, no ocupándonos de los inconscientes irresponsables que, porque tienen twitter, dicen cualquier cosa» disparó el intendente Zabaleta y advirtió: «Si los contagios siguen no vamos a tener sistema sanitario posible. La mayoría de los argentinos quieren cuidarse y vacunarse. Algunos dirigentes opositores son irresponsables, creen que se puede hacer política con cualquier cosa, poniendo en riesgo la vida de la gente» y en declaraciones radiales expresó: «No soy alarmista sino que soy realista, si no cumplimos protocolos y no cortamos un poco la circulación, calculo que en diez días vamos a estar muy complicados. En este caso es muy importante la responsabilidad social».

Hurlingham no es de los distritos más comprometidos a nivel sanitario, tuvo una tasa de crecimiento de casos inferior a la media en el conurbano, pero en los últimos días los números se dispararon.

Por ejemplo, el año pasado, en la primera etapa de la pandemia, el día de mayor cantidad de contagios fue el 24 de agosto con 94 casos. En la última semana de marzo y la primera de abril, el promedio fue de 137 contagios, y el pico máximo se registró el 6 de abril con 184 casos.

Zabaleta señaló en ese sentido que «hoy tenemos un 45% de camas de terapia intensiva ocupadas. Hace 10 días no teníamos nada, eso te marca como avanzó el Covid».

A favor están las cifras de vacunación, que tiene a Hurlingham como uno de los distritos con mayor porcentaje de vacunas aplicadas, en proporción a la cantidad de habitantes. Al 12 de abril hay más de 30 mil personas vacunadas (muchas de ellas con las dos dosis), lo que implica casi 15,5 % de la población. Este porcentaje solo es superado por Morón, con un 20,2 %. La cantidad de gente vacunada no solo tiene que ver con las vacunas disponibles sino con el grado de eficiencia que se tenga para implementar los dispositivos para aplicarlas.

Pero en esta segunda ola en tiempos electorales, hasta las vacunas se convirtieron en un ítem histérico en la campaña, con personajes influyentes en la política y en los medios que incentivan la no vacunación que es el único camino para vencer la pandemia. Pero la campaña, para bien o para mal, recién empieza.

MISERABLES

La peste que invade las redes sociales es tan peligrosa como el Covid. El pajarito símbolo del twitter está más sucio que un pingüino empetrolado.

Es detestable leer a los que disfrutaron el sufrimiento de Jonathan Viale por la muerte de su padre Mauro, como el regocijo de los que festejan los contagios de Víctor Hugo Morales o de Dady Brieva.

Pero peor que las barbaridades que suelen escupirse desde el anonimato, es el testimonio irresponsable de los que -se supone- tienen un grado mayor de responsabilidad, por ejemplo personalidades de renombre que trabajan en medios como Viviana Canosa, Cristina Pérez o Jorge Lanata, medios masivos como Clarín y fundamentalmente dirigentes políticos de la oposición. Estos últimos han hecho de la pandemia una herramienta de campaña en este año electoral. Suponen que cuantos más muertos haya por covid mayores serán las chances de obtener buenos resultados en los comicios.

Tal grado de perversidad tiene como principal abanderada a la presidenta del PRO, Patricia Bullrich, que además de querer hacer campaña con la muerte, hace lobby para la empresa farmacéutica estadounidense Pfizer y desparrama mentiras sobre la vacuna china Sinopharm que se aplica en el país y es de probada eficacia, confundiéndola a propósito con Sinovac, que dispone de una muy baja protección con la primera dosis y que no fue comprada por el Estado Argentino.

Juanchi Zabaleta respondió a la ex funcionaria de Hurlingham, señalando que «Lo que está haciendo la presidenta PRO es un atentado a la salud pública y un boicot a la campaña de vacunación, desinformando y generando miedo en la población» y concluyó: «No es momento de ser miserables, pero hay dirigentes que no saben ser de otra manera»

 

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