En la oscura campaña de Cambiemos, Delfino habla de transparencia

Por Rody Rodríguez.

Con la decisión de la gobernadora Vidal de recular en su idea de desdoblar las elecciones en la provincia y por lo tanto, con la confirmación del 11 de agosto como fecha para las PASO y del 27 de octubre para las elecciones generales, comienza a desarrollarse el año electoral y a diseñarse las estrategias de campaña.

En Hurlingham, Lucas Delfino siente la presión de tener que ser el candidato a intendente por Cambiemos. Los distintos estudios de empresas que califican y cuantifican la opinión pública, dan resultados desalentadores para que pueda llegar con cierta expectativa a los comicios. No hay un solo dato que lo estimule para presentarse a disputar la intendencia. Desde hace más de tres mes que encuestas de diversos orígenes ubican a Delfino en alrededor de 20 puntos por debajo de Juan Zabaleta, que buscará su reelección.

Para colmo el no desdoblamiento obliga a Delfino a ser la cola de la boleta que encabece Mauricio Macri, hoy en el peor momento de su presidencia. Lo que ayer fue salvación hoy es lastre. Es el problema de los dirigentes locales de poco relieve. Su destino está atado al que encabece la lista, y el arrastre puede llevarlo indemne hasta la orilla o empujarlo hacia el fondo del mar.

La creciente mala imagen del gobierno nacional más la propia impericia para delinear un perfil opositor más o menos digno a nivel local, desubican a Lucas Delfino en una encrucijada. ¿Desde dónde hacer campaña? Por las acciones de los gobiernos de Macri y Vidal le cuesta a Cambiemos encontrar en Hurlingham adeptos en sectores como los docentes, los jubilados, ni hablar de estudiantes universitarios, mucho menos responsables de clubes de barrios, colectividades de inmigrantes o entidades intermedias, hasta pequeños y medianos industriales y comerciantes le dan la espalda. Por supuesto hay excepciones, pero con las excepciones no se llenan urnas.

Queda para Delfino y su equipo buscar algo que sirva para criticar al gobierno de Juan Zabaleta. Hizo un tibio cuestionamiento al aumento del 25% en las Tasas Municipales, tal vez advirtió que no tenía la autoridad moral como para atreverse desde el macrismo a objetar un aumento en tarifas o servicios. Él es parte del gobierno que disparó la inflación a niveles históricos y empujó a la pobreza a millones de argentinos.

La estrategia de reclamar como propias las obras supuestamente financiadas por Vidal o Macri, tampoco da resultados. Es un viejo debate, sobre todo cuando los gobiernos locales son de distinto color político. Nadie duda de que es el intendente el que gestiona las obras que se hacen en el distrito, que se financian con el aporte de los vecinos que son administrados por provincia o por Nación. También puede financiarse con el dinero que los gobiernos de Cambiemos obtienen de préstamos, como por ejemplo del FMI. Y no se la ve a Cristine Lagarde reclamando como propio el pavimento de Marqués de Avilés.

El último intento del concejal macrista fue sumarse a las críticas sobre Información Pública en municipios, armada por el dirigente de Cambiemos Luis Lehmann y que fue publicada en Perfil bajo el título: “Información pública, un déficit que se repite entre los caciques del Conurbano”.  Con críticas a Juan Zabaleta, Mariano Cascallares, Fernando Gray, Jorge Ferraresi, entre otros, el informe elaborado por un ignoto Centro de Estudios para la Gestión de Políticas Públicas, (del que Lehmann dice ser coordinador), apunta al mal desempeño de un grupo de municipios (todos peronistas) en la tarea de difundir sus gestiones. En contraposición elogian la tarea de intendentes como Martiniano Molina, Jorge Macri, Néstor Grindetti, entre otros, (todos de Cambiemos).

Rápidamente Delfino difundió la nota en sus redes sociales: “Hurlingham entre los municipios menos transparentes del conurbano. No se informa ni se publica el manejo de los fondos públicos. Los vecinos no sabemos en qué se gasta nuestra plata”, escribió

Pero el esfuerzo es vano, porque es superficial el informe y porque tanto el informante (Lehmann) como su difusor local (Delfino) no pueden enarbolar las banderas de la eficiencia y de la transparencia.

Luis Brian Lehmann es un ferviente militante macrista, que fue candidato a diputado provincial en puestos muy rezagados en la zona del sur del conurbano. Hombre de confianza de Diego Santilli, ocupó en 2010 la dirección de Espacios Verdes. Se fue en 2012 con varios pedidos de informes, una advertencia de la Defensoría del Pueblo sobre el deterioro de los espacios verdes porteños y críticas por el uso ilegal de edificios públicos para organizar fiestas privadas, como el “choripaty party” que hizo para su cumpleaños en un edificio público de los bosques de Palermo, o la fiesta de cumpleaños de su pareja Mariana Mercader, (que era coordinadora del área) en la sede de la Reserva Ecológica. Mercader ahora está a cargo de la oficina del Ansés en Esteban Echeverría, donde vive Lehmann. Con Macri como presidente fue nombrado como Director Nacional de Gestión Integral de Residuos, dependiente del Rabino Bergman en el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sustentable. Estuvo a cargo del programa Basura Cero, que tuvo el mismo mísero resultado que su casi homónimo Pobreza Cero.

En la actualidad se presenta en las redes sociales como alguien que trabaja “junto a Mariu Vidal y Mauricio Macri para mejorar la calidad de vida de los argentinos (…) Luchando desde el sur del conurbano por una Argentina sin mafias”.

su forma de lucha es diseñar informes a medida para sus socios políticos. Como Delfino que quiso sacar provecho de ese informe y ponerse a opinar sobre transparencia cuando viene sumando episodios turbios en su corta e intensa carrera política.

Invalida hablar de transparencia cuando se encabezó el ranking de funcionarios con mayor cantidad de seguidores truchos en su cuenta de twitter, pretendiendo lucir como un dirigente que influye en la opinión pública.

Es de un atrevimiento irresponsable cuestionar la administración de los fondos públicos, cuando se está seriamente comprometido con el manejo escandaloso de los fondos de campaña, en una causa por aportes truchos que el gobierno se esfuerza por debilitar en la justicia para que no haya macristas presos.

Es evidente que no resulta fácil encontrar el eje para la campaña. Tampoco alcanza con que un actor, que dice ser vecino de Tesei, aparezca en un video contando que tuvo “una charla real con Lucas Delfino, hablando de la vida de cada uno y que eso está bueno”. Eso es tan creíble como sus seguidores de twitter, los aportes de campaña o los informes sobre transparencia.

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