Juan Zabaleta: «No vemos brotes verdes, ni segundos semestres, ni rebote de la economía»

 

El de Zabaleta fue la contracara del discurso que luego el presidente Mauricio Macri dio en el Congreso Nacional, en el que sorprendió afirmando que «creció la economía, bajó la inflación, aumentaron las inversiones, las exportaciones, bajó la pobreza y creamos 700 mil puestos de trabajo». El intendente trazó un diagnóstico gravísimo, en base a datos oficiales distorsionados luego por Macri.

 

“A la tristeza de un país abandonado a su suerte, con la indignidad de cientos de miles de trabajadores sin empleo, de miles y miles de empresas quebradas, de una economía desarticulada, con inflación galopante, con indicadores sociales, educativos y de salud alarmantes, propios de una sociedad en crisis, que somete a sus ciudadanos a la suerte del mercado y a pagar la deuda contraída en solo tres años de pésima gestión, nosotros le oponemos la alegría, los pequeños actos, los gestos, la mano tendida, la inteligencia de los apasionados, la voluntad de los dirigentes políticos que quieren lo que hacen y la ayuda de Dios, que todo acompaña, para seguir haciendo, para seguir estando, para crecer, aun en medio de la desesperanza, porque algún día, no muy lejano, el pueblo ha de querer otro horizonte”, ese fue el comienzo de su alocución.

Juan Zabaleta reivindicó su condición de peronista al afirmar: “Pertenezco a un grupo político que lleva décadas en el país y que ha privilegiado, con aciertos y errores, con sus más y sus menos, el desarrollo de políticas de Estado que hacen al destino de todo el conjunto.

Creemos más en la producción y el trabajo que en la especulación financiera; creemos más en la solidaridad que en el individualismo exacerbado que solo privilegia el destino personal y no mira alrededor y no se conduele con el dolor de nuestra gente.

Creemos más en una Argentina sin tristeza que en un minúsculo sector de privilegio encerrado en sus propias mezquindades”.

El intendente insistió en la caracterización de su partido afirmando: “Pertenecemos a un sector político con ideas de progreso, de libertad, de crecimiento, de desarrollo de nuestras fuerzas productivas, de grandes presupuestos para la investigación, para las escuelas y universidades, de una salud de calidad para todos, del apoyo constante a nuestros empresarios y comerciantes y de un crecimiento armónico de todos los sectores, que entienda la seguridad como una consecuencia de una vida mejor para todos.

Creemos en una amplia libertad de cultos, aunque tengamos nuestras raíces en la justicia social cristiana, que desde las encíclicas papales enseñan y predican una sociedad más justa en todos los órdenes de la vida, con Dios como rector y fuente de toda razón y justicia.

Creemos en la diversidad sexual y en el espíritu de las comunidades que son solidarias, porque sólo en la solidaridad los pueblos crecen y se vuelven mejores.

Vivimos con la tristeza de mirar un país al que la pésima gestión, la insensibilidad, el individualismo y la codicia, han convertido, en sólo tres años de gobierno, en un espacio de desazón para millones de ciudadanos, que viven con la angustia del desempleo, la inflación galopante, la pobreza creciente, la falta de oportunidades, la condena de impagables tarifas de servicios esenciales que deberían ser públicos”.

Desde más de un año Juan Zabaleta viene planteando en sus encuentros con periodistas la gravedad de la situación social. Su discurso para la apertura de sesiones siguió en esa línea: “La crisis económica y social, producto de una pésima gestión de gobierno y una insensibilidad manifiesta, viene provocando un estrangulamiento de las fuentes productivas, con el cierre de miles de establecimientos fabriles, empresas y comercios de todo tipo, despido consecuente de cientos de miles de trabajadores en todos los rubros y una dependencia del endeudamiento externo, que llevara décadas reparar”.

Por último, el intendente frente a los concejales presentes afirmó: “No vemos ni brotes verdes, ni segundos semestres, ni rebotes de la economía, porque el grueso de nuestros esfuerzos se dedican tan sólo a la especulación y al pago de una fabulosa deuda externa, que cae como un peso muerto sobre las espaldas de millones, que han perdido en cada golpe de mercado la alegría de vivir un país digno, libre, justo y soberano”.

 

 

 

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