Los ferroviarios y el tren, protagonistas de la ciudad

 

El 1° de marzo de 1948, el entonces Presidente Gral. Juan Domingo Perón anunciaba la nacionalización de los ferrocarriles argentinos, tomando posesión de aquellos, que en su gran mayoría estaban en manos extranjeras, principalmente inglesas. En conmemoración a ese acto de gobierno, inspirado en los argumentos de Raúl Scalabrini Ortiz, es que se celebra en la Argentina el Día del Ferroviario.

La historia de muchos de los pueblos de la Argentina está íntimamente ligada al ferrocarril. Y los trabajadores ferroviarios se convirtieron en personajes centrales de la vida de esos pueblos. Hurlingham es uno de esos casos.

Este distrito tiene la curiosa cualidad de contar dentro de su territorio (el más chico de la provincia de Buenos Aires, si no tenemos cuenta al INTA) a nada menos que seis estaciones ferroviarias, las dos del Ferrocarril San Martín: la estación de Hurlingham y la de William Morris. Y las cuatro que son parte del corredor del ferrocarril Urquiza: Jorge Newbery, Rubén Darío, Ejército de los Andes y Juan Bautista Lasalle.

Cuando en Hurlingham solo había algunas construcciones y el resto era todo pampa, ya había quienes proyectaban el paso del tren por la zona. Es que a medida que crecía la actividad agropecuaria y comercial del extremo oeste (Pilar, San Miguel), se hacía necesario un medio de transporte que fuera seguro y rápido para el traslado de productos y mercaderías entre los puntos de producción y los de procesamiento y/o consumo. No podía ser otro que el ferrocarril, y el paso obligado eran estas tierras conocidas como Paso Morales.

El primer proyecto para tender vías férreas a través fue el del Ferrocarril a Rosario. En 1875, Mariano Billinghurst –concesionario del mismo– pretendió hacer el recorrido desde Buenos Aires hacia el noroeste de la provincia, para después llevarlo a la ciudad santafesina. El financista del proyecto era George Drabble, presidente del Banco de Londres y Río de la Plata.

Pero la crisis europea hizo que se retrajeran todas las inversiones en el país, especialmente las inglesas, y el proyecto debió quedar en eso.

Algunos años después, a poco de creado el Hurlingham Club, sus propietarios tramitaron la creación de una estación en el recorrido del “Pacific Railway” (hoy ferrocarril San Martín) en ese entonces propiedad de los ingleses que funcionaba desde 1888 entre Palermo y Pilar, con estaciones en Caseros y Muñiz. Obviamente no fue difícil que el ferrocarril inglés accediese a crear, en poco más de un año, una estación cerca del club de los ingleses. Así fue como en 1890 se habilitó la estación que llevó el nombre del Club: Hurlingham.

Pero antes de eso, desde 1888 había un servicio de Tranvía Rural de Tracción Animal de los hermanos Lacroze, que en 1892 se convirtió en ferrocarril de vapor y que tenía su parada a pocas cuadras de lo que hoy es Rubén Darío. La estación era Pereyra y estaba muy cerca donde hoy funcionan los talleres del Urquiza, en frente de la Seccional Lynch de la Unión Ferroviaria.

Entre 1870 y 1914 se construyó la mayor parte de la red ferroviaria argentina con capital inglés, francés y argentino. Esta red llegó a ocupar el décimo puesto en el mundo, con cerca de 47.000 kilómetros hacia fines de la Segunda Guerra Mundial.

El 1° de marzo de 1948, el entonces Presidente Gral. Juan Domingo Perón anunció la nacionalización de los ferrocarriles argentinos, tomando posesión de aquellos, que en su gran mayoría estaban en manos extranjeras, principalmente inglesas.

Todas las líneas férreas fueron estatizadas bajo la órbita de la Empresa de Ferrocarriles del Estado Argentino (EFEA, luego Ferrocarriles Argentinos) y recibieron nombres de personalidades destacadas de la historia argentina: San Martín, Belgrano, Sarmiento, Urquiza, Mitre y Roca.

Pero antes que los trenes, hubo ferroviarios. “Los trabajadores son incluso más antiguos que el propio ferrocarril, ya que fueron ellos quienes clavaron las vías, los durmientes”, como dijo Juan Carlos Cena, obrero del ferrocarril, especialista en historia ferroviaria.

Y es ese universo obrero el que día a día trabaja, lucha, se esfuerza para dignificar el trabajo ferroviario y por ende sostener a los trenes como medios de trasporte vital e indispensable para el desarrollo del país.

 

EL SALUDO DE METROVIAS

La empresa Metrovías, concesionaria del servicio de pasajeros metropolitano del ferrocarril Urquiza hizo llegar por este medio un mensaje a los trabajadores ferroviarios en su día:

«Saludamos en su día a todos nuestros empleados ferroviarios que con trabajo y esfuerzo asumen el compromiso de brindar diariamente un servicio de calidad a los usuarios de la Línea Urquiza.

Gracias al profesionalismo y responsabilidad de nuestra gente, en 2018 alcanzamos el récord histórico de usuarios transportados, y realizamos obras en la Línea como la mejora de la infraestructura de vías, la renovación edilicia de la terminal Federico Lacroze y la incorporación de sistemas de información a los usuarios en el interior de las formaciones.

Felicitamos a todos los trabajadores que día a día mantienen su compromiso con el servicio de la Línea Urquiza».

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