
El Concejo Deliberante aprobó dejar sin efecto la normativa de manera provisoria. Durante el proceso de revisión técnica, volverá a regir de forma temporal el código anterior. La sesión estuvo marcada por fuertes cruces políticos, incidentes y reclamos vecinales.
El Concejo Deliberante de Hurlingham suspendió por mayoría la aplicación del Código de Ordenamiento Urbano (COU) aprobado a fines de 2025. La medida se tomó luego de que la Dirección Provincial de Ordenamiento Urbano de la Provincia de Buenos Aires no convalidara la reforma y formulara una serie de observaciones técnicas. El expediente para congelar la norma fue enviado por el Ejecutivo municipal que encabeza el intendente Damián Selci. Hasta que se complete el proceso de revisión y se subsanen los cuestionamientos, volverá a regir de forma provisoria la normativa anterior, sancionada durante la gestión de Juan Zabaleta y homologada oportunamente por el gobierno bonaerense.
La votación sumó 12 votos afirmativos, 5 negativos y registró 3 ausencias. A favor del proyecto oficialista se pronunciaron los diez integrantes del bloque Fuerza Patria —Néstor Bello, Elena Cerbino, Pedro Eslaiman, Florencia Lampreabe, Miguel Ángel Quintero, Nicolás Vilela, Sergio Simoni, Macarena Lucero, Ailén Mareco y Silvana Pereyra— junto a Roque Belizán y Claudia Serrati, pertenecientes a La Libertad Avanza (LLA). En contra votaron el exintendente Juan Zabaleta y Micaela Navill, del bloque Justicialista, además de Rafael De Francesco, Julio Medina y Gilberto Volpe, también de LLA. No asistieron los concejales Alicia Elisei, Sebastián Palacio Rius y Brenda Galeano.
El debate se desarrolló en un clima de alta tensión institucional. Desde temprano, el recinto fue ocupado por militantes oficialistas vinculados a La Cámpora, lo que obligó a numerosos vecinos autoconvocados a seguir las alternativas desde las escaleras del edificio. Durante los intentos de ingreso se denunciaron empujones, agresiones y restricciones al trabajo de la prensa local y camarógrafos.
En materia política, la oposición criticó con dureza la celeridad del tratamiento. El concejal de LLA, Julio Medina, denunció que el oficialismo intentó que se votara «sin los expedientes a la vista, pretendiendo convertir al Concejo en una simple escribanía del Intendente» y rechazó el entorno de tumultos e intimidaciones. Por su parte, Juan Zabaleta protagonizó uno de los cruces más duros al calificar la sesión de «patética» y apuntar contra el Ejecutivo local: «Las barras no me asustan. Están rompiendo todo Hurlingham». El exalcalde, hoy alineado con el Movimiento Derecho al Futuro de Axel Kicillof, cuestionó que se avanzara a ciegas sobre las correcciones provinciales y confirmó que ya solicitó formalmente dichos informes a través de la Jefatura de Gabinete bonaerense. Desde el oficialismo, el edil Nicolás Vilela actuó como miembro informante y defendió la medida argumentando que se incorporarán «modificaciones formales» emanadas de la propia mesa técnica con la Provincia.
El freno al código abre un escenario de incertidumbre legal y vecinal. El principal foco de conflicto se centra ahora en las decenas de permisos de construcción y autorizaciones de obra que el municipio otorgó a desarrolladores inmobiliarios durante los meses en que la reforma estuvo vigente, a pesar de que carecía de la homologación definitiva de la Provincia. Diversas organizaciones de vecinos autoconvocados alertaron sobre el impacto negativo que los cambios de zonificación y los nuevos indicadores urbanísticos generan en los barrios residenciales, la infraestructura de servicios, el ambiente y los espacios verdes. La ciudadanía exige que cualquier futura propuesta de ordenamiento territorial sea sometida a una audiencia pública vinculante y cuente con un acceso transparente a toda la documentación técnica. Con el nuevo esquema suspendido, el municipio de Hurlingham queda obligado a responder los requerimientos provinciales antes de definir si reflota el proyecto corregido o redacta una nueva ordenanza.





