Recordando a Horacio Baibiene Sicardi, figura del polo, vecino de Hurlingham

Para los que no están familiarizados con las figuras del polo en Argentina, Horacio Baibiene Sicardi, suena a nombre y apodo de un carrilero eficiente en el futbol. Con un sobrenombre que fonéticamente parece caracterizar a un jugador con mucha ida y vuelta, de allí lo de “va y viene”, pero todo con B larga. Sin embargo el apellido compuesto Baibiene Sicardi tiene una presencia histórica notable en Argentina, sobre todo en la zona del litoral y particularmente en la provincia de Corrientes, con registros que se remontan al siglo XIX. En esta nota Joel Cortina Suárez hace una semblanza de su figura, repasa su gran trayectoria deportiva y ahonda en los vínculos familiares con profundas raíces locales.

Por Joel Cortina Suárez.

A finales de enero del corriente año, falleció Horacio Baibiene Sicardi, notable polista retirado del Hurlingham Club.

Nacido en 1932, Horacio ha tenido una destacada presencia sobre todo en la década de 1950. Quienes han visto su actuación en la cancha, dicen que «era muy clásico y atildado en su juego».

De acuerdo a Diego Pando Soldati, co-fundador de «Brubank»(sponsor oficial de varios equipos competidores de la Triple Corona argentina, entre ellos, «La Ensenada»), Horacio jugó mucho con su tío, Alejandro «Alec» Soldati Láinez, hijo del poderoso empresario Francisco Soldati (quien fuera presidente de la Sociedad Comercial del Plata).«Para él, Horacio, fue uno de sus mejores compañeros en la cancha», reveló Pando Soldati.

En épocas donde no era fácil llegar a ser 10 de hándicap –al ser contados los jugadores que lo conseguían–, Horacio logró tener 9 goles de valoración, ya que«a él solo le faltaban caballos, porque le sobra batalento».

Incluso tras retirarse del polo, quienes lo han tratado reconocen que pocas personas hablaban con tanta pasión por este deporte como Horacio. Entre sus hijos se encuentran «Horacito» Baibiene Casares, jugador de la primera división del club de rugby «Alumni» –con notorio desempeño en los 60s–, y Matías Baibiene Casares, reconocido referí de partidos de la Asociación Argentina de Polo.

Ellos son dos de los cinco hijos que Horacio tuvo con Isabel Casares y García-Balcarce. Su esposa era hija, a su vez, del también polista Matías Casares Lynch, campeón de la emblemática Copa «República Argentina» de 1941 y protagonista de una historia digna de una película.

Casares Lynch se desempeñó como granadero a caballo, en una época donde se jugaba al polo para el ejército.

El 20 de junio de 1943, perdió la vida en un fatal accidente ocurrido durante un partido en el Hurlingham Club. Tenía 32 años. A modo de homenaje, la tribuna lateral izquierda de la cancha 2 del Campo Argentino de Polo en Palermo lleva su nombre.

Al mismo tiempo, la tía abuela de Isabel Casares y García-Balcarce fue Isabel Casares Lumb (1884–1965), cuyo marido fue Jaime Francisco de Nevares, su primo segundo. Los Casares y los Nevares, además de parientes, eran vecinos de Hurlingham.

Isabel Casares Lumb presidió la Comisión de Señoras dedicadas a recaudar los fondos para la terminación de la Parroquia «Sagrado Corazón de Jesús». A los 26 años quedó viuda con cuatro hijos, uno de ellos –llamado Jaime como su padre– fue Obispo de Neuquén y tomó la comunión en Hurlingham, en la «Sagrado Corazón de Jesús».

Ya mayor, Isabel Casares Lumbe stuvo al frente de una asociación de cooperadoras salesianas denominada «Misiones de la Patagonia». Los salesianos de Don Bosco fue la orden religiosa de su hijo quien, como obispo, se destacó en la defensa de los derechos humanos en general y de los trabajadores en particular.

Su hijo Jaime de Nevares también fue miembro de la CONADEP en 1983 y Convencional Constituyente en 1994. Isabel Casares Lumb falleció a la edad de 81 años. Hacía cuatro años que su hijo, Jaime, era obispo de Neuquén, lugar que ocupó hasta su muerte en 1995.

Recordamos así a Horacio Baibiene Sicardi, un destacado vecino integrante de una de las familias con mucha historia en Hurlingham, que indudablemente dejó su huella en todos los que lo conocieron y que relatan con entusiasmo sus incontables logros de notable polista.

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