“Apuntes del horror. Los años 70 en Hurlingham y su influencia en la vida nacional”, la obra realizada por Fabián Domínguez y Alfredo Sayús en el 2001 fue reeditada y presentada en la sede de Derechos Humanos de Hurlingham.
La nueva circulación Apuntes… coincide en número simbólico: a 50 años del golpe de 1976, y a 25 años de su primera edición.
En la presentación -realizada el pasado 8 de agosto-, junto a los autores, estuvo el editor Enrique Octavio Mujica que dijo: “Cuando se publicó por primera vez, los represores estaban libres y te los podías cruzar por cualquier esquina, por eso era importante el libro. En el medio avanzamos muchísimo. Gracias a la derogación de las leyes de obediencia debida y punto final, hay muchos genocidas presos. Pero ahora hay un clima de época negacionista, y por eso vuelve a ser importante”.
Fabián Domínguez, Alfredo Sayús y Mujica coincidieron en resaltan la figura de Odila Casella por la importancia de sus aportes. Odila fue víctima del terrorismo de estado, su compañero Eduardo De Pedro fue secuestrado y permanece desaparecido.
En 2015 el entonces intendente Juan Zabaleta creó la Dirección de Derechos Humanos en el municipio, Odila Casella fue la primera en dirigirla hasta su fallecimiento en 2021.

En el libro, Sayús y Domínguez, nos dan detalles y precisiones sobre cómo fue el accionar del “terrorismo de Estado” en Hurlingham y como aunó su tarea represiva con Campo de Mayo, la mayor guarnición militar de la Argentina, que llegó a tener su propio centro clandestino de detención: “El Campito”. Incluso, su hospital funcionó como maternidad, también en calidad de clandestina, para las parturientas que estaban en condiciones de detenidas-desaparecidas. Además, narran situaciones y transcriben relatos de los y las víctimas de los hechos más trágicos que recorrieron la turbulenta década del ’70.
A la distancia, la primera edición de “Apuntes del Horror” fue un mojón de memoria. Como un levantar de mano, para decir presente. Para ese entonces, y en un contexto más general, eran pocos los libros que se editaban con la temática de describir y recordar el padecimiento de los desaparecidos, de sus torturas, de sus muertes. Era el principio del nuevo siglo y hacía poco había terminado la última década del anterior. La famosa década de los ’90 donde los derechos humanos habían sido marcados a fuego por el indulto a los genocidas que firmó el ex presidente Carlos Saúl Menem, en 1991. Esa facultad y prerrogativa presidencial había creado dos cotidianeidades muy singulares: por un lado, la presencia de los represores en cualquier barrio o ciudad. Vivos y libres. Y, por el otro, la sensación de que en materia de memoria, verdad y justicia, ya estaba todo escrito, sentenciado y dicho.
Para cuando salió el libro, en mayo de 2001, había quedado como algo lejano el valioso juzgamiento en 1985, durante la presidencia de Raúl Alfonsín, a la Junta Militar que gobernó desde 1976 a 1983. La autora y ejecutora del horror. La sentencia y arresto de los genocidas, fue un paso adelante y ejemplo hacia futuro y para otras naciones en materia de derechos humanos. Y pocos años después de la primera edición de “Apuntes del Horror”, vinieron las políticas públicas de derechos humanos, estructuradas bajo la consigna de Memoria, Verdad y Justicia, que instauró el ex presidente Néstor Kirchner, y le dio continuidad su sucesora: Cristina Fernández de Kirchner. Fue así que aquellos que estaban “vivos y libres” empezaron a ser juzgados y encarcelados por los crímenes cometidos.
En la presentación realizada en la sede de la Dirección de Derechos Humanos del Municipio de Hurlingham, ubicada en Riccheri y Crucero General Belgrano, estuvo el intendente Damián Selci, el titular de DDHH local, Pablo Rozán Guibau, ex funcionarios del área, militantes de organismos y público en general.
La memoria siempre es necesaria y vital. Y más conociendo nuestro pasado reciente. Sin embargo, la reedición de “Apuntes del Horror”, editado por Editorial La Acacia, en un momento donde afloran discursos de negacionismo, termina siendo un hecho imprescindible.





