Por Rody Rodriguez y Maru Pampín.
Tras la masiva movilización de empresarios nacionales, Diego Ojeda, presidente de ENAC, fue entrevistado en el programa “¿Cómo sigue esto? en Radio UNAHUr y advirtió sobre el impacto del ajuste, la apertura de importaciones y denunció que la ARCA embarga cuentas a los cinco días de atraso.
El sector de las pequeñas y medianas empresas atraviesa un escenario dramático en la Argentina. Bajo la consigna «Las pymes también son argentinas», la Asociación de Empresarios y Empresarias Nacionales para el Desarrollo Argentino (ENAC) encabezó una masiva movilización en Plaza de Mayo para exigir medidas de alivio. En diálogo con el programa ¿Cómo sigue esto? por Radio UNAHUR, el presidente de la entidad, Diego Ojeda, pintó una dura radiografía del presente del sector productivo nacional.
«Tristemente tenemos que salir a la calle a aclarar cuestiones obvias porque pareciera que para este Gobierno las pymes no son argentinas; lo único que les importa son nuestros recursos naturales para entregárselos o vender la patria a las multinacionales o a los amigos del poder», cuestionó Ojeda con dureza. El dirigente empresario recordó que el proceso de declive comenzó a visibilizarse con fuerza a mediados de 2024, cuando registraron los primeros 10.000 cierres de empresas. Desde entonces, la situación no ha parado de agravarse: «Lamentablemente ya cerraron 30.000 pymes en este período».
LOS SECTORES MÁS GOLPEADOS Y UN PANORAMA SOMBRÍO
Al analizar el mapa de la crisis, el titular de ENAC identificó a los rubros que hoy sienten el impacto más violento de las políticas oficiales. «El primer rubro afectado es la construcción, debido a la parálisis total de la obra pública decretada por este gobierno», detalló. «El otro sector fuertemente impactado es el textil por la apertura indiscriminada de importaciones. Las textiles están trabajando apenas al 40% de su capacidad instalada y ya cerraron fábricas grandes de 200 y 300 trabajadores».
Ojeda explicó la mecánica del círculo vicioso que ahoga a los comercios: «Hay una pérdida brutal del poder adquisitivo. Si al trabajador le va mal, a la pyme le va mal; si el trabajador no consume por la suba desmedida del gas, la luz, el pan, la carne o la nafta, la pyme simplemente no vende y tiene que cerrar».
Lejos de avizorar un piso para la caída, el dirigente alertó sobre los datos que arroja el Radar Pyme, la encuesta trimestral de la asociación. «El informe nos muestra que hay un 8% del sector que está en condiciones de cerrar en el corto y mediano plazo. Eso significa poner en riesgo inminente a otras 40.000 o 50.000 pymes más, dejando una cantidad de gente en la calle impresionante», advirtió.

EL CRUCE A CAPUTO Y EL AHOGO FISCAL DE LA ARCA
Durante la entrevista, se recordó las polémicas declaraciones del ministro de Economía, Luis Caputo, quien descalificó tildando de «tarados» a quienes advierten sobre la destrucción de la industria nacional. Ojeda se limitó a describir: “Es un gobierno neoliberal con los mismos actores de siempre como Sturzenegger, Caputo y Bullrich. El presidente de la Nación es un abogado que nunca tuvo una industria ni pagó un salario, pero está asociado con este modelo de tierra arrasada que se está llevando puestas también a las grandes industrias».
Por último, el titular de ENAC lamentó la falta de sensibilidad del Estado hacia el sector, denunciando que el Gobierno nacional cerró la Subsecretaría Pyme cuando el contador de cierres ya iba por 13.600 empresas. Ante la falta de respuestas oficiales, insistieron en la necesidad de reactivar el debate por la Ley de Emergencia Pyme, un proyecto que impulsaron en la Cámara de Diputados pero que perdió estado parlamentario en diciembre de 2025.
«Es un paliativo urgente que necesitamos. Uno de los puntos clave que pedimos, por ejemplo, es algo tan básico como que dejen de embargarnos las cuentas bancarias para poder seguir operando», concluyó Ojeda, detallando las trabas impositivas actuales: «Hoy la ARCA, por falta de pago de impuestos, te atrasas cinco días y te embarga la cuenta. Es una cuenta con la que uno ya no puede pagar a los proveedores ni comprar materia prima. Claramente te lleva a tener que cerrar, sin contar la usura de lo que cobran sus abogados por levantar el embargo».





