El gobierno abre el puerto a la bandera birtánica mientras el pueblo defiende las Malvinas

Por Gabriela Chamorro.
Muestran con orgullo la frase «Las Malvinas son argentinas» en remeras, gorras y banderas. El pueblo argentino lleva la causa en la piel. Sin embargo, el Gobierno Nacional decidió dar la espalda a ese sentimiento nacional.
En un acto de entrega total, permitieron que el gigantesco buque petrolero británico VS Promise amarre en el Puerto de Ushuaia.
Esta provocación a la memoria de nuestros héroes ocurre tras un golpe institucional. En enero de 2026, mediante la Resolución 4/2026 del Ministerio de Economía, la gestión de Javier Milei le quitó el control del puerto a Tierra del Fuego.
El Gobierno Nacional ejecutó una «intervención federal encubierta» por 12 meses. Despojó a la provincia de una caja clave de $22.000 millones anuales y centralizó las decisiones en Buenos Aires a través de la Agencia Nacional de Puertos y Navegación (ANPyN).
Ahora queda claro el verdadero motivo del zarpazo: usar el muelle fueguino como base logística para una nave de 228 metros de eslora con bandera de la Isla de Man. Esto viola de forma directa la Ley Provincial 852 (Ley Gaucho Rivero), que prohíbe barcos ingleses en la isla.
 
«Rifar la soberanía»: La denuncia de Andrés Dachary
El Secretario de Malvinas de Tierra del Fuego, Andrés Dachary, alzó la voz con extrema dureza frente a este atropello. El funcionario expuso de manera directa el verdadero plan detrás de la intervención del puerto:
«Nos intervinieron el puerto para esto, para rifar la soberanía de nuestro país».
Dachary apuntó de lleno contra el rumbo ideológico de la Casa Rosada y recordó la admiración del Presidente por la exprimera ministra británica:
«Si el país eligió a un Presidente que su ídola era Margaret Thatcher, esto no iba a terminar bien».
Para el funcionario, la presencia del VS Promise pone a Tierra del Fuego en una situación colonial inaceptable: «Somos una provincia invadida y saqueada».
 
La investigación sobre las petroleras: ¿Quiénes trajeron al buque?
La indignación provincial no se queda solo en quejas. El gobierno de Gustavo Melella inició un rastreo urgente de las empresas petroleras que contrataron al gigante británico. El VS Promise pasó 11 días cargando crudo en la monoboya de Río Cullen. Esta terminal es operada por un consorcio privado encabezado por la firma francesa TotalEnergies.
La lupa también está puesta sobre Harbour Energy. Esta corporación británica desembarcó recientemente en los yacimientos costa afuera de la zona y tiene antecedentes de haber operado ilegalmente en las Malvinas bajo leyes argentinas. La Secretaría de Hidrocarburos provincial revisará las certificaciones de exportación usando la «Ley Corta». El objetivo es aplicar sanciones comerciales y ambientales a las operadoras que facilitaron la llegada del navío británico, ya que los recursos naturales pertenecen originariamente a la provincia.
Un plan sistemático de entrega: El análisis de Jerónimo Guerrero Iraola
El abogado y militante de los derechos soberanos, Jerónimo Guerrero Iraola, también cruzó con firmeza la política del Gobierno Nacional. Advirtió que permitir estas operaciones con naves británicas no es un hecho aislado, sino parte de una estrategia peligrosa:
«Están entregando la soberanía».
Guerrero Iraola alertó que estos favores logísticos al Reino Unido debilitan la posición histórica de Argentina en el Atlántico Sur y la Antártida. Mientras los ciudadanos defienden la soberanía en cada rincón, el Gobierno entrega las llaves de nuestros puertos estratégicos a la bandera que usurpa nuestras islas.
La indignación en Tierra del Fuego crece minuto a minuto. El pueblo y sus representantes exigen respuestas ante lo que consideran una traición a la historia, a la Constitución y al sentimiento de millones de argentinos.

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