Daniel Alvarado, Presidente de Farmacéuticos Sin Fronteras: «La situación de la salud en Argentina es de una inequidad terrible»

 

Por Rody Rodríguez.

 

José Julio Daniel Alvarado es farmacéutico, titular de una farmacia en William Morris, fue presidente del Colegio de Farmacéuticos de la provincia de Buenos Aires y también ocupó la presidencia de la Confederación Farmacéutica Argentina. En la actualidad Alvarado es presidente de Farmacéuticos Sin Fronteras de la Argentina, y desde esa entidad manifestó su enorme preocupación por la crisis sanitaria en el país y también se refirió al posible desembarco de Farmacity en la provincia de Buenos Aires.

 

-¿Qué es Farmacéuticos sin Fronteras?

-Es una entidad que surgió con la crisis del 2001 a cargo de farmacéuticos que ejercemos la profesión en distintos ámbitos: hospitalarios, industrias, farmacias comunitarias, la docencia. Tiene un espíritu solidario de tratar de llegar a aquellas comunidades vulnerables que tengan problemas serios con respecto al acceso al medicamento. Hace un tiempo estábamos trabajando en proyectos muy focalizados porque esto había mejorado muchos años atrás, pero ahora la crisis hizo que otra vez la accesibilidad de la gente al medicamento sea realmente dramática.

 

-Entidades como estas o como Médicos Sin Fronteras, son muy valoradas, pero son entidades que uno quisiera que no tuvieran que existir.

-Totalmente, es lo mismo que uno viene diciendo y es-cuchando de chiquito, respecto de que tenemos un país que produce alimentos para 400 millones de personas y sin embargo hay hambre. En este tema es exactamente lo mismo. Tenemos una industria muy fuerte en la Argentina, una logística de primer nivel, farmacias distribuidas en todo el país y sin embargo hoy tenemos un problema muy serio de accesibilidad. Por eso nosotros tampoco querríamos «existir» y dedicarnos a otra cosa pero necesitamos una política inclusiva. Hace veinte minutos me habló una religiosa de Tres Isletas, cerca de Roque Sáenz Peña, Chaco, pidiéndome una colaboración. Ellos recibían medicamentos a través del Programa «Remediar» que, desde el año pasado, ya no existe más. Lamentablemente estas llamadas se multiplican a lo largo y a lo ancho del país.

 

-Hace un tiempo se hablaba de la falta de medicamentos, porque no ingresaban drogas al país, hoy puede ser que haya remedios pero cada vez hay más gente sin cobertura médica, sin trabajo, o simplemente no tienen plata para comprarlos. ¿Es así?

-Sí, exactamente, suceden las dos cosas. Nosotros estamos viendo las grandes fallas en el sistema sanitario. Hay medidas que no se entienden por ejemplo la caída del Plan Remediar. Este plan fue implementado en la época de Eduardo Duhalde y de Ginés González García como ministro y perduró más allá de los cambios de presidente y de ministro de salud, sin embargo desde hace un año llegó a su fin, esto es terrible. Hay faltas de medicamentos en todo el país y no estamos hablando de medicamentos de alto costo sino medicamentos para patologías comunes y crónicas como diabetes, colesterol, hipertensión…

-Más allá de estas enfermedades, en tu recorrida por todo el país debés encontrarte con enfermedades del siglo XIX asociadas a la pobreza…

-Cuando uno habla de pobreza, los problemas de salud se solucionan con buenas políticas de inclusión que a veces ni siquiera tienen que ver con la inclusión médica. De pronto nos encontramos que hoy en el norte de nuestro país en este año nacieron 1300 chicos con Chagas, una enfermedad directamente relacionada con la pobreza, no con la salud, ni la atención médica. Apareció nuevamente la sífilis, ha aumentado la tuberculosis y el control por la falta de medicación y por la falta de cuidado de la gente y la mala alimentación. Esto nos demuestra que estamos en una situación muy mala yo diría similar a los años del 2000 al 2002 donde se declaró la emergencia sanitaria.

 

-¿Y cómo desarrolla su tarea Farmacéuticos Sin Fronteras?, ¿Cómo se organizan para llegar a los más perjudicados por esta crisis?

-Nosotros nos focalizamos en grupos vulnerables. Yo soy de William Morris así que puedo decirles que vulnerables hay en todo el país en este momento. Sin embargo tratamos de llegar a esos sectores donde la vulnerabilidad también está dada porque no hay otros servicios o farmacéuticos o médicos y donde no hay ningún tipo de atención. Ponemos el foco ahí y vemos que Argentina hoy debe tener un promedio de vida que es uno de los parámetros que se toma del desarrollo humano, de 77 o de 78 años pero la gente donde trabajamos fallece a los 40 años o sea la situación de la Argentina en salud es de una inequidad terrible. No es lo mismo nacer en la Ciudad de Buenos Aires o en Córdoba o en Mendoza, que nacer en el norte Formoseño, en el Chaco Salteño o en Santiago del Estero. Uno lamentablemente tiene que hablar de la desidia del gobernante y del poco compro-miso que hay porque vemos algo realmente dramático. Así que hacemos lo que podemos con colegas que trabajan solidariamente y comprometidos con la gente.

 

-La inequidad es tan grande que el que vive en Lugano vive menos que el que vive en Palermo. Ni hablar de las diferencias entre el que vive en Belgrano con el que vive en José C. Paz. Es increíble que por diferencias de un par de kilómetros, haya vecinos que viven en promedio más que otros.

-Pero esto tiene explicaciones que uno quisiera que quienes les corresponde sean los que lo solucionen. Nosotros somos una organización política pero no partidaria y vimos que ha habido cambios donde Argentina ha recibido reconocimientos en el ámbito sanitario por organismos como la Organización Mundial de la Salud o la Organización Panamericana de la Salud, donde nosotros participamos activamente. Por ejemplo el país fue reconocido por tener la mejor cobertura de vacunas del mundo. Y ahora acabamos de ver, que el mes pasado se retiró una de las vacunas porque no hay presupuesto o que se disminuyeron los presupuestos para el tratamiento de la gente que tiene HIV o enfermedades infectocontagiosas. Esto es gravísimo porque lamentablemente estamos retrocediendo y uno como ser humano quisiera que aunque sea lentamente, afirmemos todo lo que está bien y vayamos por más y acá lamentablemente estamos yendo por menos.

 

-¿Cómo se puede colaborar con la entidad?

Nosotros recibimos donaciones. No nos manejamos con la industria farmacéutica o con droguerías sino con el aporte de nuestros colegas. Este aporte lo hacen a través de proyectos que se diseñan y una vez diseñados tratamos de cumplirlos por un tiempo determinado. En el caso de los crónicos por un año y en ese año también tratamos de gestionar para que el Esta-do, que es el responsable, continúe. Es decir que no manejamos fondo por tenerlos sino contra un proyecto concreto haciendo nuestro trabajo de fármaco-vigilancia y de control fármaco-terapéutico. Por eso no es un tema el recurso material del medicamento sino también del recurso humano

Por otro lado sí trabajamos para complementar esta ayuda con algunas entidades, también sin fines de lucro, que colaboran con parte de la medicación pero siempre siguiendo las normas de la Organización Mundial de la Salud porque en el tema de donación hay que tener mucho cuidado ya que no estamos hablando de donar un par de zapatillas o alimentos (que está muy bien) sino medicamentos que tienen que ser de la misma calidad del que nosotros vamos y compramos en la farmacia. Tiene que ser exactamente el mismo.

 

 

«LO DE FARMACITY ES UN ATAQUE AL SISTEMA SANITARIO»

 

-¿Cómo vivís todo este proceso judicial promovido por Farmacity para poder desembarcar en la provincia de Buenos Aires?

-A mí me tocó como parte del Colegio de Farmacéuticos de la Provincia de Buenos Aires trabajar conjuntamente con senadores y diputados, cuando se sancionó la ley que ha sido un ejemplo para el mundo, con base sanitarista donde regula la cantidad de habitantes, la cantidad de metros y donde en la farmacia tiene que estar involucrado el farmacéutico no solo en la dirección técnica sino también en la propiedad. Mario Quintana, está tratando de violar esta ley (no es el único) pero en el caso puntual de Quintana, que hace poco dejó el gobierno y es uno de los accionistas de Farmacity y ha querido esto desde siempre. Empresas como Farmacity atacan el modelo sanitario, porque entienden el medicamento como un bien solamente comercial. Nosotros creemos que el medicamento es un bien primeramente social con muchos aspectos económicos pero es un bien social. Con la idea que quieren vender se caerían las pequeñas y medianas farmacias, estas pymes y todo se reduciría a una gran boca de expendio.

 

 

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1 respuesta

  1. Myriam dice:

    En la Posta que está en frente de la estación de servicio bajando del puente SANTA ROSA ESTAN DURMIENDO LA MAYORIA DEL TIEMPO YO PASO TODOS LOS DIAS HOY PASO UNA MOTO CON DOS SUJETOS TOMANDO CERVEZA las MULTAS QUE SE PIERDEN EM ESE LUGAR ES.INCALCULABLE AL IGUAL EN EL SEMAFORO QUE ESTA EN LAS CABAÑAS PARA SUBIR AL PUENTE SANTA ROSA ES INCALCULABLE LAS MULTAS QUE SE PIERDEN DONDE ESTA LA SEGURIDAD QUE PAGAMOS

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