Divididos en el festejo de sus 30 años se pronunció contra el Aeropuerto de El Palomar

“Premisa fundamental, no perder la alegría”, esbozó Mollo, después de escuchar algunos cánticos contra el presidente Mauricio Macri. “Gracias por salir de sus casas y venir hasta acá con esta lluvia y en una situación muy complicada del país”, quien ya ha hecho pública en otros recitales su posición ideológica contraria a las medidas que el gobierno lleva a cabo adelante

el cantante tuvo un momento para referirse al polémico nuevo aeropuerto en la zona Oeste del Conurbano.

Ricardo Mollo hizo un alto en el medio del recital para expresar abiertamente su rechazo a la polémica medida decidida por el Gobierno nacional de utilizar la Base Militar de El Palomar como un aeropuerto comercial, la cual fue implementada a pesar de la oposición vecinal y las causas judiciales.

«Hay todo un tema con el aeropuerto loco que pusieron que era una base aérea y hoy es un reguero de tóxicos sobre toda la población. Yo vivía ahí, pasaban los aviones por encima de mi casa y sé lo que pasa», comenzó Mollo.

«No es un lugar para un aeropuerto. Gustavo apoya esa moción porque somos los de Palomar y sabemos lo que pasa», concluyó el cantante con el apoyo de un Santaolalla que también se sumó a la movida y se ganó la ovación de la gente.

Además, Santaolalla vistió durante el recital una remera con la leyenda “No al aeropuerto comercial en la Base de El Palomar”.

Durante tres horas y frente a una multitud, el trío sacó a relucir su condición de “aplanadora del rock”, con un repertorio que repasó su historia y recordó a Sumo.

La lluvia no impidió que todos cantaras Che, ¿qué esperás?, uno de los hits de su álbum debut

Bajo el coro “Escúchenlo… La aplanadora, del rock and roll, es Divididos la puta que lo parió”, la banda dio paso a Los sueños y Haciendo cosas raras, despertando el primer gran pogo de la noche. El tándem Mollo/Arnedo/Ciavarella, siguió desmenuzando el álbum debut con el mix entre Un montón de huesos y La mosca porteña, hasta que dejaron de lado ese disco para pasar a Tanto anteojo, del álbum Narigón del siglo (2000)

El viaje musical de Divididos hizo un flashback y volvió al año 1993, para darle un repaso a Salir a comprar, de La era de la boludez, de cuando el trío tenía a Federico Gil Solá en la batería, y en la producción a Gustavo Santaolalla, quien al rato sería el gran invitado de la noche.

El  trío avanzó con Perro funk, del disco Amapola del 66 (2010) y el nostálgico viaje al pasado se llenó de golpes bajos con ¿Qué tal? mixturado con La rubia tarada, para volver a hacer el duelo por la pronta despedida de Luca y la de Sumo.

Por supuesto no pudo faltar  Paisano de Hurlingham, esa historia que refiere a un trayecto en el tren San Martín, ni La Flor azul, , acompañados por Jorge Calcaterra en guitarra y el violín virtuoso con alma de rock de Javier Casalla.

Sin dejar la emoción de lado, el bajista dio el entre a un dúo letal: Par mil y, con una orquesta de cuerdas, Spaghetti del rock, de Narigón del siglo, que en aquellos tiempos comandó rítmicamente el baterista Jorge Araujo.

Las cuerdas, lideradas por Alejandro Terán y Casalla, siguieron embelleciendo el rock de Divididos al son de Un alegre en este infierno, del álbum Vengo del placard del otro (2002), y La ñapi de mamá.

Tras Light my fire, el cover de The Doors que grabaron en el disco debut, llegó ¿Qué ves?, ese clásico que mezcla un reggae puro con una base rítmica folclórica, escoltados por el charango de Santaolalla. Claro, aquel himno rockero lo hicieron de maravillas, con lapsos de un in crescendo sonoro que enloqueció a la multitud.

La lluvia, en aquel momento, era una anécodota. Pero luego de La foca (ahora llamada Caballos de la noche, que sintetiza todo en su letra: “Las lágrimas y los recuerdos alumbran lo que va a venir/La muerte grita en el pasado/La música es una eternidad/Sueña para siempre”), del cover de Tengo -sí, la de Sandro-, y de Sucio y desprolijo, el agua volvió a tener su protagonismo. “Llueve, para, llovizna”, comentó Mollo, antes de hacer sonar, de un tirón, Amapola del 66, Rasputín y su final mezclado con Hey Jude, además de Paraguay.

El final de la lista fue inapelable. El 38, Ala Delta y un mix de Sumo (con Crua Chan y NextWeek) fue irresistible para un Hipódromo de Palermo abarrotado de gente. Así, parecía que el fin del viaje de Divididos era un hecho, cuando Ciavarella hacía crujir la Ludwig de grandes cuerpos (tributario de John Bonham) con un nuevo solo. Sin embargo, el sólido show del trío, bajo una ovación, se fue por la senda de El Arriero, de Yupanqui.

Finalmente, Ciavarella comandó desde sus parches el cierre definitivo, con El ojo blindado, de Sumo, corolario de casi tres horas clavadas de un show ecléctico, de 28 canciones, impecable desde el punto de vista técnico, repleto de texturas, sonidos y hasta códigos de algunas de las diferentes culturas que habitan la Argentina.

 

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1 respuesta

  1. Pedro Dante dice:

    Gracias DIVIDIDOS y SANTAOLALLA por hacer sentir el reclamo del pueblo de Palomar, Hurlingham, Tres de Febrero, Matanza y San Martin. Mientras los jueces corruptos que tienen la causa se esconden atrás de sus escritorios y juegan para el gobierno, empezando por la Jueza Federal de San Martín MARTINA FORNS que es la SIN VERGUENZA CORRUPTA que habilitó esta locura en forma ilegal….
    Pero a pesar de los jueces corruptos, los vecinos SEGUIREMOS LUCHANDO!!!! NO AL AEROPUERTO TRUCHO PALOMAR!!!!!

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