Por Horacio Magnacco.
A principios de abril nos llegó una fotografía que es la que ilustra esta nota. Se trata del hall del Centro Cultural Quinquela Martin, en Delfor Díaz 1660, dependiente de la Subsecretaría de Cultura del municipio de Hurlingham. El centro cultural contiene a la Biblioteca Municipal.
La fotografía muestra una cantidad enorme de libros preparados para su traslado, acumulados en pilas para su descarte. Una publicación digital, Planeta Hurlingham, hizo un detallado informe sobre el desmantelamiento de la Biblioteca Municipal:
https://planetahurlingham.opennemas.com/articulo/sociedad/denuncian-desmantelamiento-biblioteca-municipal-hurlingham/20260410123345002014.html
Ésta pila de libros maltratados que están en la puerta de la biblioteca y que a la velocidad de la luz (el envión lo tienen solamente para ocultar) desapareció del hall es la segunda tanda de libros descartados, la primera era más numerosa según las fuentes consultadas.
En la historia argentina el descarte de libros siempre estuvo relacionado a la censura, la violencia y el desprecio por la cultura, en el mundo también. Los ejemplos los conocemos todos, ¿no?
Unas preguntas sin respuesta y reflexiones sobre este hecho que ya no pueden ocultar:
1/ Los libros no son de la gestión municipal, los libros pertenecen a la comunidad de Hurlingham que los donó, los acercó a la biblioteca para que tengan una vida más allá de la que le puede dar un hogar. La gestión municipal no se puede arrogar la potestad sobre el material que forma parte de la Biblioteca, que comenzó a funcionar en ese edificio el 13 de septiembre de 2004, con muchísimos menos libros y que debe su crecimiento, justamente, a la comunidad de Hurlingham que los donó para su cuidado y protección. La biblioteca municipal fue una iniciativa de Nicolás Levaggi planteada en 1963, concretada años después por la entonces municipalidad de Morón, cuando decide ubicarla en lo que era la delegación municipal en boulevard O’Brien 856 y la delegación pasa al edificio de la Cavour (hoy Delfor Díaz).
2/ ¿Cuál es el destino final de los libros? ¿Dónde están? ¿Se hizo un registro de baja de patrimonio de cada uno de los ejemplares que se descartaron?
3/ Uno de los argumentos dichos en voz baja era «Poner en valor», una de las frases favoritas (y más huecas) de ésta gestión, pongan en valor la palabra y digan que están haciendo.
4/ La biblioteca contaba con una colección más que importante de literatura clásica, novelas, libros infantiles, una hemeroteca única que reunía las publicaciones barriales y zonales de Hurlingham y alrededores, y un caudal importante de revistas. ¿Dónde quedaron? ¿Dónde están?
5/ ¿Cuál fue el criterio de selección para conservar solamente un tercio de todo el material bibliográfico que poseía la institución?
Les proponemos a los responsables que nos hagan llegar sus palabras.
Como corolario, mientras todo esto sucedía, la Municipalidad publicó en facebook el día 23 de abril un video de una señora recomendando leer libros, para alejar a las infancias de las pantallas. ¡Qué falta de timing amigos! ¿no hablan entre ustedes?
El intendente de Hurlingham estudió Letras y es escritor. ¡¡Plop!!
Ésta nota no tiene remate.





