El proceso de industrialización en Hurlingham y su influencia en la historia e identidad del distrito

Hace un par de meses, en oportunidad de realizarse el Primer Foro de Patrimonio, Identidad y Turismo Cultural de Hurlingham,  el periodista Enrique Mujica, habló sobre Patrimonio Industrial y Comercial. En este nuevo Día de la Industria, Mujica, transcribe parte de esa exposición, repasando y sintetizando la historia de los distintos procesos económicos que atravesaron a Hurlingham.

Cuando se analiza por qué y dónde viene Hurlingham, se llega a la conclusión de que fue fruto de los distintos procesos económicos que vivió el país, y que se plasmaron en este terruño a través de la industria y su comercio. Su vida social, cultural y política tiene origen en esos establecimientos que le dieron forma e identidad.

AGRÍCOLA GANADERO (1810-1887)

Cuando Hurlingham no era Hurlingham y era apenas un paraje en la inmensidad de la pampa verde, y la Nación construía sus primeras bases económicas en un país agrícola ganadero, emerge en nuestra zona la primera actividad comercial e industrial: el Molino de Languevin, a la vera del Río Reconquista, en la intersección en donde hoy cruza la Ruta 201 (Avenida Roca).

Luego vinieron los primeros colonos con sus actividades. Ahí se destaca la familia Luna, cinco hermanos en total, que tienen sendas chacras que van desde parte de Villa Tesei hasta el Río Reconquista, la zona que le da nombre a este barrio y por donde se asienta el edificio municipal. También aparece la familia Quirno, con su Estanzuela en la zona donde hoy lleva nombre ese pintoresco barrio.

Ambos ejemplos de familias, trazan que la actividad agrícola ganadera es lo que caracteriza a la zona, todavía bajo los dominios del viejo Partido de Morón.

 

EL TREN, EL CAPITAL INGLÉS Y SU LÓGICA (1887-1927)

La irrupción del ferrocarril a mediados y fines del siglo XIX es la nave insignia del progreso y la llegada del capital inglés a la Argentina. Y Hurlingham no escapa a esa oleada. Primero, en 1887, llega ferrocarril a través de la empresa de Federico Lacroze, un empresario de Buenos Aires de origen francés. Instala una línea entre Chacarita y Campo de Mayo. Y en nuestra zona instala la estación parador Pereyra. La locomoción era a través de unas vías donde transitaba un coche tranway tirado por caballos. Luego, cinco años después llegó pasó la línea férrea del Buenos Aires al Pacifico, a partir de la inversión inglesa. Y junto a esa vía llegó la estación Hurlingham.

La llegada de un tren urbano y combinado con el de cargas, comenzó a dar otra fisonomía a la ciudad. En ese periodo se asentaron los primeros comercios y corralones que le dieron empuje a esta ciudad. También, aparecieron las quintas fruto hortícolas que comenzaban a abastecer los centros urbanos. Hurlingham seguía siendo rural.

 

AUTOS, EE.UU Y LA PROTO INDUSTRIA (1927-1945)

Si bien el avance inglés en la economía argentina estuvo signado por el ferrocarril (llevar las materias primas a la metrópoli para industrializar en sus fábricas), en la década del ’20 emerge como nueva hegemonía económica los Estados Unidos. Y a diferencia del inglés ya no necesitaba llevarse la materia prima, sino exportar su capital. Y su nave insignia, entre otras, fue la industria automotriz.

En Hurlingham 1927 comienza a edificarse la fábrica de neumáticos Good Year y en 1931 queda inaugurada. De manera paralela se instala Ford Argentina, en 1928, y al poco tiempo se instala el Automóvil Club Argentino, institución similar a las norteamericanas.

Entonces Hurlingham de a poco empieza a dejar ruralidad que tenía de quintas y un comercio incipiente, para ingresar a la modernidad en el siglo pasado que se materializó con el automóvil y empezaron los primeros asfaltos en la década del ’30, a través del gobernador conservador, Manuel Fresco, que con unos centavos cobrados en el litro de nafta hizo varios pavimentos en tierra bonaerense.

Y entre la década del ‘30 y el año ‘45 comienzan a instalarse otras industrias importantes. El caso emblemático lo vemos en la fábrica de levaduras CALSA, sobre avenida Vergara. Su fundador fue Otto Bemberg, y este tipo de industria fue producto de varias familias que tenían excedentes de la actividad agro exportadora y los vuelcan a industrias que abastecen el creciente mercado interno.

INDUSTRIALIZACIÓN Y MERCADO INTERNO (1945-1976)

A partir de 1945 se consolida una economía y una industrialización a partir de la sustitución de importaciones. El hemisferio norte estaba enfrascado en la Segunda Guerra Mundial y al país no ingresaba diferentes productos. Y ahí comienza a nacer con fuerza esas pequeñas y medianas industrias para suplir la ausencia de productos importados. Y Hurlingham no escapa a esa situación nacional.

En este periodo vemos que se desarrolla con fuerza el modelo de industrialización, con un mercado interno con demanda y la materialización del ahorro y crédito interno.

Y en las tierras de Hurlingham se instalan las primeras textiles, como Italar, que tenía su propia escuela, cine y club, ubicada en pleno centro de Villa Tesei. Enfrente, sobre con el tiempo la curtiembre CIDEC. Y a las orillas del arroyo Morón se eleva la fábrica de cajas y cartón corrugado Schcolnik. En uno de los ingresos a la ciudad, la firma Vicri o Vidrios Hurlingham, se constituye en una de las primeras firmas nacionales en producir vidrios. O la empresa Calfas, que retiraba el caucho de la Good Year para luego hacer todo tipo de productos para industrias o consumo en general. También estaba TecnoMadera, con la fabricación de aberturas. La característica de todas estas empresas es que estaban ligadas al mercado interno.

Sin dudas que todas esas industrias fueron los motores que impulsaron los distintos barrios de los tres pueblos que conforman el municipio. Trabajadores que compraban los terrenos que les eran ganados a las quintas o los hornos ladrilleros de los portugueses en Villa Tesei, por ejemplo. Por otro lado, los dos ferrocarriles provocaron el asentamiento de familias que se trasladaban a Capital a trabajar.

Y es así que Hurlingham empieza a generar una masa de ahorro y movimiento económico. Las entidades bancarias estaban lejos. San Miguel o Morón, era lo más próximo. Es así que un grupo de empresarios y comerciantes de Hurlingham deciden en juntar todo ese capital y las buenas intenciones, y fundan en 1960 el Banco de Hurlingham. Llegó a tener ocho sucursales en total.  Luego, nueve años después, se funda la Cooperativa de Crédito de Hurlingham, a partir del trabajo del militante Boris Spiva. En la década del ’60, el cooperativismo de crédito captó hasta el 15% del ahorro interno nacional. En 1979, políticas liberales mediante, esa cooperativa se transforma en la sucursal N° 25 del Banco Credicoop.

A modo de conclusión de este periodo, se podría decir que el municipio, que todavía pertenecía a Morón, se transformó en un polo industrial, compuesto con grandes, medianas y pequeñas industrias que se radicaron principalmente en la zona de Villa Tesei, y en donde todavía tienen una gran presencia.

DESINDUSTRIALIZACIÓN Y SERVICIOS (1976-2001)

La llegada de la última dictadura militar implicó, en el plano económico,  la puesta en marcha de una política de desindustrialización, una importación deliberada y una sobre valoración del negocio financiera por sobre el industrial. El resultado es conocido por todos: crecimiento de la deuda externa, desempleo y cierre de industrias. La década del ’80, tampoco pudo escapar a esa lógica, que terminó llamándose la década perdida porque decrecimos. El arrastre de los resultados económicos del gobierno dictatorial y un primer gobierno democrático activo en cuidar y fundar los cimientos de la democracia que vivimos, llevaron a esa situación.

La industria tambaleante y un mercado interno exiguo dejaron extenuados a la industria. La llegada de la década del ’90 y el auge de políticas neo liberales (importación deliberada, privatizaciones y realce del sector de servicios por sobre el industrial) llevó a una nueva encrucijada al sector industrial.

Una gran cantidad claudicó en el intento, y cerraron. Así fue como Italar se convirtió en el hipermercado Carrefour. Good Year dejó de producir en la Argentina y se trasladó a Brasil. Hoy sus instalaciones ofrecen alquiler de naves para fines de distribución y logística. Schcolnik cerró y Vidrios Hurlingham también, pues la situación no le dio tiempo para reconvertirse y la maquinaria obsoleta no pudo competir con el vidrio importado. Las tres manzanas que ocupaba Tecno Madera ahora está subdivida para hacer viviendas. Cidec sigue en pie, pero como empresa recuperada a través de una cooperativa de trabajo. Sin embargo hoy está en jaque por los costos de la luz y el gas.

Es así que le década del ’90 y todo lo que produjo se concentró en el fuerte quiebre económico de la crisis del 2001. Muchos quedaron en el camino, y otras se levantaron. La historia a posteriori es conocida por todos.

Si cabe decir, a modo de conclusión, que sin industria no país, no hay empresarios ni trabajadores. No hay rumbo y menos inclusión.

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