
Mario «Chino» Ferrarese fundó Triac el 21 de setiembre de 1986. FM Triac es la primera radio de Hurlingham y es la más antigua de las FM de Argentina.
Si ya es discutible el verso tanguero que dice que «20 años no es nada», es incuestionable que 40 años es un montón pero además la historia de Triac es aun más antigua que esas cuatro décadas que cumple la radio de Hurlingham.
Por Rody Rodríguez.
En una entrevista publicada en 1996 en el periódico El Ciudadano, cuando la radio había cumplido 10 años, Mario Antonio Ferrarese aseguró que «Triac es como una cosa que viene del pasado» y contó que su viejo, Don Mario Ferrarese, era radiotécnico, «yo jugaba con las piezas y me empezó a gustar la electrónica. Un día en una revistita tipo Lupín, vino ‘arme su minitransmisor’. Entonces lo armé con unas válvulas de mi viejo y a mi vieja, doña Elvira, le cagué Radio Belgrano y le giré el dial y se lo llevé a Radio del Pueblo y ahí entraba mi pequeño transmisor. Así empezó toda esta historia». Recién comenzaba la década del ’70.
Continúa Ferrarese diciendo: «Después armé un transmisor un poco más potente, y cada vez más. Empecé a pedir libros para interiorizarme. En un momento toda la cuadra del cine Hurlingham, donde yo vivía, escuchaba la radio. Después un poquito más; alguien me decía ‘che a mi casa no llega’, y tocando un poquito el transmisor llegaba. La gran gloria fue por el ’72 cuando llegamos a Kilómetro 18″.
Esa emisora precaria emitía desde la casa de los Ferrarese, ubicada en Isabel la Católica 931, bautizada por Diego Arnedo como la casita bafle.
Desde salía al aire AM 30 Radio Ferra, la radio que estaba al alcance solo de los oídos de los vecinos de la Plaza Ravenscroft.
El hobby de Ferrarese tuvo altas y bajas, pero en agosto de 1976 la cosa se complicó. Las transmisiones de la radio, que pasaba selectas grabaciones surgidas de la discoteca familiar, interferían las comunicaciones de la base aérea de El Palomar y la aventura radial concluyó en un patrullero.
Ferrarese recuerda el «julepe» de entonces: «le devolví la soga de la ropa a mi vieja, que la había usado para poner la antena de AM y me quedé en silencio sin dormir por varias noches».
El Chino Ferrarese ya tenía inocula la locura por la radio y obviamente no se iba a dar por vencido. Así es como en la década del 80’ empezó a experimentar otras alternativas para darle a Hurlingham su radio, que fueron desde la colocación de parlantes en las calles (como las viejas propaladoras) hasta una radio por cable, -el mismo método que unos años después aplicó la televisión-, hasta que se hizo eco de una tendencia que hacía furor en el mundo y era la instalación de radios de frecuencia modulada.
La posibilidad de armar equipos de baja potencia a precios más accesibles favoreció esta novedad en el espectro radiofónico, que aparecieron al margen de la legislación y copiando lo que ya venía ocurriendo en Estados Unidos y Europa, (fundamentalmente en Inglaterra e Italia).
Se las empezaron a conocer como «radios piratas», porque muchas de ellas emitían desde embarcaciones que se trasladaban de un lado a otro para que no sean detectados.
En la Argentina del apogeo democrático se prefirió llamarlas «Radios Libres» como ya se las llamaba en EEUU, las «Free Radio». También había un nombre técnico: «Low-Power FM» (FM de baja potencia), pero no pasó mucho tiempo para que algunas denominaciones un poco más despectivas comenzaran a surgir, como «radios clandestinas», o el más simpático pero no menos despectivo de «radios truchas».
Ese tipo de radios, verdadera radiodifusión alternativa se multiplicó exponencialmente. Distintas emisoras locales y comunitarias nacían en todos lados.
Fue en 1983 que flotó en al aire las primeras emisiones de la FMF (FM Ferrarese), ese intento experimental tomó forma el 21 de setiembre de 1986, cuando finalmente nació FM TRIAC, «La Radio de Hurlingham» de Mario Ferrarese. Hoy la radio alternativa más antigua del país.
Su aparición, hace 40 años, fue una verdadera revolución en materia de comunicación. En una época en la que la televisión por cable comenzaba sus primeras experiencias, lo mismo que las FM de las grandes radios de AM, la llegada de una radio «local» generó un entusiasmo particular.
Mario Ferrarese había además impuesto a su radio un estilo desconocido e inigualable, que priorizó la calidad artística y una selección de música en la que podía entremezclarse, unirse, «entenderse» Vivaldi, el trío Vitale-Baraj-González, Pink Floyd, Gal Costa, Génesis y Charly García, todo optimizado con una cuidada artística donde resaltaba la voz de María Graciela González.
En el medio de esa exquisita alquimia, se insertaron programas como «Rock en Triac» con Horacio Pollo Magnacco; «A Propósito» con Rody Rodríguez; «Metalian» con Gustavo Mayares; «Deshoras» con Eduardo Diana, Alejandro Laca Demichelis y Willy Frecha; «Deportriac» con Daniel Giozzari Baio, Rodolfo Polaco Riedel y Luis Zapato Freijo; «Solo Jazz» con Gabriel Blanco y Gabriel Ferrari; «Cerca de la salud» con Edis Buscarons; «Las tardes de Willy y el Pato» con Willy Frecha y Marcelo Pato Magnacco (que fue el primer operador técnico de la radio); «Titulares» con Hugo Ramos y Roberto Zaffonte, «El hombre de la calle» con Eduardo Oyarzú, entre otros programas más el aporte por ejemplo de Hugo Corrias, Cuqui Finotti, Willy Marconi, Ubaldo Luna, Ariel del Río, Carlos Batata Duarte, Claudia Benítez, Carlos Palacios, Enrique Mujica, Alfredo Sayús, Ubaldo Luna, que marcaron el inicio de la radio en Hurlingham y que a lo largo de una década lideró el aire local haciendo un tipo de radio que años después explotó por ejemplo la Rock&Pop.
Triac era una radio desenfadada, desestructurada, llena de una talentosa improvisación. En una época en la que las FM de las radios nacionales eran muy formales, con todo guionado, en la Triac la imaginación se había apoderado del aire.

Sin embargo esa revolución llena de libertad, innovación, expresión y creatividad generaba en Ferrarese una sensación contradictoria, hasta negativa: «En realidad mientras pasaba esto yo no disfrutaba de mi propia radio. Empezaron los primeros celos, porque vi que otra gente se metía en mi radio. Antes era mi juguete. Entonces empezó a producirse lo que después se tradujo en una época en que la radio afuera era muy escuchada, pero adentro era una crisis; yo prácticamente no estaba, escuchaba los programas en mi casa y me perdí la gran oportunidad, entre comillas, de ser la radio, por todo el factor humano que había, que era groso. En ese momento era todo necesidad de expresarse, recién salidos de la dictadura, llovían demos, gente, programas grosísimos. Pero la perdimos porque no había un conductor que tendría que haber sido yo y no me puse en el papel de decir ‘¡che! vamos a organizar esto’ y empezaron a aparecer los ciclos de ‘prendo la radio/apago la radio»; grandes crisis» relató Ferrarese en esa entrevista hecha por Gustavo Ríos en El Ciudadano en setiembre de 1996.

Entre 1986 y 1996, muchas, -miles tal vez-, fueron las radios de frecuencia modulada que poblaron el espectro en el conurbano. Con mayor potencia, con presupuestos más altos, las nuevas FM lucharon por imponerse entre las preferencias de los oyentes. TRIAC, aun con la crisis que confesaba Ferrarese, se mantuvo sin esfuerzo, con la soberbia tranquilidad de saberse pionera y seguida por oyentes fanáticos.
En medio de esos «ciclos de ‘prendo la radio/apago la radio» hubo mudanzas, cambios bruscos, sus estudios pasaron de la «Casita-Bafle» a un local de la Galería Paseo de las Flores en la Av. Jauretche, (donde Divididos dice que hay huelga de amores), ese local se incendió y enseguida hubo una sociedad frustrante y efímera de Ferrarese con el empresario y dirigente liberal Osvaldo Ravier, con estadía breve en estudios en un edificio ubicado en la Av. Vergara y Verdi, luego otra vez al Paseo de las Flores, en locales propios en el primer piso.
Ya Triac tenía como logo un dinosaurio, y si bien apenas habían pasado algo más de 10 años de su creación, ya la radio se califica asimismo como una leyenda, y los oyentes incondicionales fueron reconocidos como «radiosaurios».

En 1998, Ferrarese se mudó a Córdoba y en su nuevo hogar de Traslasierra puso en marcha una nueva versión de FM TRIAC, allí Mario se convirtió en «el Señor de los Hornillos».
En Hurlingham la continuidad de la Triac –que siguió en el Paseo de las Flores- quedó en manos de Rody Rodríguez, junto a Marcelo Magnacco y Raúl Coria, desde allí se mantuvieron algunos clásicos programas como «El Coleccionista» con Miguel Ángel Calcagno, «El Duende» con Daniel Díaz, «La Bisagra» de Isabella Terza, «La radio a-prueba» de Raúl Héctor Martínez; «Triac es noticia» con Hugo Ramos; «El Perseguidor» del Pollo Magnacco; «Sin fronteras» con Sandra Rodríguez y Rodolfo Orozco;»Cazadores del sonido» con Jorge Schiamarella y «Zona Rock» de Norma Vicedo, entre otros.

En Hurlingham o en Traslasierra, en una especie de caprichosa unidad geográfica como le pasó a Sumo o Las Pelotas, Triac siguió viva.
Hernán Suar, Walter Lionetti, Andrea Prodan, Daniel Di Nápoli, Germán Daffunchio, Marcelo «Flaco» Pini, Sergio Flores, José «Pepe Lui» Molinuevo, Claudia Chiappino, Diego Solía, Álvaro Mora, Ricardo Posatti, Vicky Blanco, Carlos Rivolta, Gabriela Delisi, Federico Gil Solá, Eva Coscia, Ludovica Squirru, Alfredo Rosso, Antonio Birabent, Fito Páez, Laro Bialobrzeski, Cabe Freytes, son otros de los muchísimos nombres que alimentaron y alimentan a lo largo de 40 años la leyenda TRIAC.





