Laura Salzman, presidenta del Colegio de Nutricionistas de la Provincia de Buenos Aires, advirtió sobre el impacto del proyecto enviado por el Gobierno al Senado. Denunció presiones de la industria y la desatención de los legisladores.
El debate alrededor de la Ley de Promoción de la Alimentación Saludable —popularmente conocida como la Ley de Etiquetado Frontal— sumó un nuevo e intenso capítulo. Luego de que el Poder Ejecutivo Nacional enviara un proyecto al Senado para derogar por completo la normativa vigente desde 2021, los profesionales de la salud encendieron las alarmas. En declaraciones al programa ¿Cómo sigue esto? por Radio UNAHUR, Laura Salzman, presidenta del Colegio de Nutricionistas de la provincia de Buenos Aires, defendió firmemente la ley y criticó la postura del oficialismo.
“El gobierno nacional envió un proyecto al Senado para derogar una ley que tiene cinco años, que se fue implementando progresivamente y lo que quieren hacer básicamente es romper una lógica de cuidado muy potente”, denunció Salzman al inicio de la entrevista.
Para la especialista, la medida oficialista responde a intereses comerciales que buscan desmantelar una política pública construida de manera colectiva a nivel regional: “Lo que se quiere hacer desde el gobierno nacional es favorecer a las empresas y favorecer el libre comercio en los países de Latinoamérica, en todo lo que es MERCOSUR”. En ese sentido, fue tajante al evaluar el impacto en la ciudadanía: “Entendemos como comunidad profesional que eso va en desmedro de la salud y entendemos que lo que viene a hacer esta ley es justamente protegernos, informarnos, conocer qué estamos comiendo y realmente es como sacarnos ese derecho en un punto, esa posibilidad de elegir”.
Un freno al marketing infantil y la adicción sensorial
Salzman remarcó que la ley va mucho más allá de los conocidos octógonos negros e incluye ejes fundamentales como la regulación de la publicidad dirigida a menores y la transformación de los entornos escolares. “Hay una vulneración del derecho porque los niños y las niñas no tienen idea sobre la calidad nutricional de lo que están queriendo consumir, entonces hay un componente bastante perverso por parte de la industria alimentaria, eso hay que decirlo fuertemente. Por eso la ley viene a regular ese aspecto”, argumentó.
La profesional puso especial énfasis en cómo los productos ultraprocesados manipulan la sensorialidad de los consumidores a través de aditivos, azúcares y sodio, alejándolos de los alimentos frescos. Con respecto a la recurrente presencia de los sellos en las góndolas, explicó: “Muchos dicen ‘¿pero todo tiene sellos?’. Y sí, efectivamente, porque la industria alimentaria no produce productos que te nutran específicamente. Muchas veces esos productos contienen nutrientes críticos que lo que hacen es llenarte y no necesariamente nutrirte”.
Para graficar el impacto psicológico y preventivo de la ley, Salzman trazó un paralelismo histórico: “El efecto de esa campaña de promoción y prevención respecto al fumar [con imágenes en los atados de cigarrillos], es lo que busca de alguna manera el etiquetado frontal. El sello de advertencia”.

Incertidumbre en el Senado y resistencia profesional
A pesar de que el proyecto ya giró a comisiones dentro de la Cámara Alta, la comunidad de nutricionistas se topó con trabas políticas al intentar abrir canales de diálogo con los representantes legislativos. “La percepción de lo que viene es triste porque hay ciertos legisladores, al menos con quienes nos quisimos reunir desde Provincia de Buenos Aires, que no se quieren reunir hasta no tener las definiciones con sus propios bloques para poder tomar una decisión al respecto y eso la verdad que deprime bastante. Eso ya es un síntoma de que la cosa no va bien”, lamentó Salzman.
No obstante, aclaró que el sector está abierto a debatir optimizaciones técnicas, pero de ninguna manera aceptarán un retroceso total. “Estamos abiertos a repensar un nuevo proyecto de ley porque entendemos que hay mejoras que hacer, pero de ninguna manera la derogación. Nos parece que sería un atraso volver a foja cero”, enfatizó.
Hacia el final, la titular del Colegio bonaerense respaldó la efectividad de la norma citando datos de la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA, los cuales reflejan que 6 de cada 10 personas modificaron sus hábitos de compra a partir de la implementación de los octógonos. Concluyó con una defensa directa a la simplicidad del sistema: “El etiquetado frontal es la manera más fácil, más sencilla de entender qué estás comiendo”.





