Por la igualdad de origen

NOTA 1

Por Rody RodrÍguez ||

El  intendente de Hurlingham Juan Zabaleta inauguró una sala en un jardín de infantes municipal. La noticia fue dada por algunos medios con un tono de sorna, minimizando el anuncio. Como si la apertura de un aula no fuera merecedora de un acto.

Sin embargo que 60 chicos tengan su espacio en un jardín de infantes es una noticia que vale la pena destacarse, al tiempo de recordar la importancia que tiene la educación inicial.

Durante ese acto, Zabaleta dijo también «El compromiso de este gobierno municipal es que el año que viene ningún chico se quede sin matrícula para comenzar las clases en el jardín».

De concretarse esta promesa se estarían protegiendo preceptos fundamentales de los derechos de los niños y los adolescentes. Se está anunciando mucho más que aulas. Se está anunciando la intervención del Estado para que los chicos tengan una igualdad de origen y de inicio para que a partir de allí puedan reafirmar sus capacidades.

Y hablar de igualdad de origen es tener siempre presente que el jardín ya es la escuela.

Muchas veces cuando se reclama una vacante en un jardín de infantes, se argumenta que la necesitan porque la mamá trabaja, el papá también y no tienen donde dejar a los chicos. Es importante inculcar que el jardín no es una guardería, el objetivo del jardín de infantes es que los chicos aprendan. El jardín ya es la escuela, es una institución con la que hay que cumplir, a la que hay que ir todos los días, donde los chicos inician su aprendizaje.

Los chicos que van al jardín de infantes tienen mejor experiencia en la escuela primaria y los chicos que no van al jardín de infantes son los que tienen más dificultades en la escuela primaria. Los chicos que fracasan en el primer año de la escuela primaria casi siempre son chicos que no fueron al jardín de infantes y eso genera una enorme injusticia.

Y esas injusticias se combaten con mayor inversión en educación. Inversiones constantes. Porque la educación es un sistema en crecimiento. Nunca se llega. El sistema siempre crece, si no fuera así sería un fracaso escandaloso y entonces hay que tender, hay que empujar para que el sistema educativo crezca. Que haya más chicos en la escuela, en sus distintos niveles, y que tengan más igualdad de oportunidades.

Por eso, la apertura de un aula, y en un jardín de infantes particularmente, siempre será merecedora de un acto, de una celebración. Porque nunca se debe minimizar cualquier aporte que se haga por el derecho de los pibes.

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