50 años del golpe: ¿Se modificó la estructura del horror?

Algunos detalles de los dramáticos años de la dictadura y el modo en los que lo vivió  Hurlingham están retratados en el libro Apuntes del Horror, de los periodistas Alfredo Sayús y Fabián Domínguez, editado en 2001.

En el texto se hace un abordaje de los prolegómenos del golpe cívico-militar y recoge testimonios de protagonistas de la época.

Del libro de Sayús y Domínguez se destaca el aporte realizado al comenzar a confeccionar la lista de desaparecidos en la ciudad, que luego la Comisión Memoria, Verdad y Justicia de Hurlingham y desde el 2015 Estado municipal, inicialmente con Odila Casella como responsable del área de Derechos Humanos, siguió completando.

Alfredo Sayús, reseña 25 años después, como se gestó el libro que realizó con Domínguez.

¿Se modificó la estructura del horror?

A 50 años de la última asonada militar en la Argentina, autoproclamada pomposamente como “Proceso de Reorganización Nacional” y que no fue otra cosa que un genocidio infame que sumió al país en uno de los períodos más oscuros de su historia en todos los aspectos sociales, donde la política, la cultura, la educación, la economía, las costumbres, pero también la solidaridad, las redes barriales, la idea colectiva de crecimiento, la del trabajo conjunto quedaron mancillados por una barbarie implementada desde el gobierno que nos obliga hoy a analizar el contexto social del período y a interpelarnos como sujetos de derecho en aquel período histórico en el que no había derechos.

Es en este marco que, junto con el colega periodista y amigo Fabián Domínguez, trabajando ambos para el periódico de San Miguel “La Hoja a Diario”, decidimos iniciar por 1999 una investigación sobre el accionar de aquella dictadura cívico-militar-eclesiástica-empresarial en la denominada Zona 4 (según el organigrama de división territorial implementado por el gobierno para la aplicación de su organización terrorista) sobre cómo había operado el aparato represivo gubernamental sobre ese territorio delimitado por los partidos de Escobar, Tigre, San Isidro, San Martín, San Fernando, Vicente López, Pilar, General Sarmiento, Tres de Febrero y Zárate.

Esta investigación dio como resultado la publicación, en aquel periódico, de una serie de artículos, en su mayoría testimonios de ex detenidos-desaparecidos, familiares, integrantes de organismos de derechos humanos, que en el mismo año se adaptaron al formato de libro con el título “La sombra de Campo de Mayo”. A partir de esta publicación comenzaron una serie de presentaciones en diferentes distritos del Gran Buenos Aires y uno de esas presentaciones fue en Hurlingham.

Allí, entre el público asistente, estaban Jaime Steimberg, su esposa Sara Ludmer y Odila Casella, integrantes de la Asociación Seré por la Memoria y la Vida; Vecinos de Hurlingham por los Derechos Humanos y Familiares de Detenidos-Desaparecidos por Razones Políticas, quienes una vez finalizada la presentación de “La sombra de Campo de Mayo” se acercaron a nosotros y nos propusieron realizar una investigación similar en el recientemente creado distrito de Hurlingham, ciudad que antes perteneciera al partido de Morón.

Con la misma temática investigativa del libro anterior, se publicó “Apuntes del Horror -Los años setenta en Hurlingham y su influencia en la vida nacional-”, que fuera editado en el año 2001, precisamente 25 años después del golpe de Estado y a 25 años del aniversario que estamos recordando ahora como un ejercicio de memoria ineludible. Hoy, a 50 años del inicio de aquella fatídica dictadura, otro colega periodista, amigo y director de El Clásico de Hurlingham, Rody Rodríguez, me solicitó que escribiese un artículo sobre cómo fue aquel ejercicio investigativo y de qué se trata “Apuntes del Horror”. Allá vamos.

Como ya dijera, habían pasado 25 años del inicio de la dictadura en 1976 y lo insólito de esto fue que, a pesar del largo tiempo transcurrido desde el golpe de Estado algunos miedos seguían vigentes en varios/as de los/las entrevistados/as. No pretendo hacer un análisis psicológico de tal situación, dado que no soy un profesional de la Psicología. Sin embargo, creo que sociológicamente muchas experiencias traumáticas vividas generan en nosotros un impedimento mental de poder transmitir en palabras esas experiencias en algún momento de nuestras vidas.

Esto ocurrió con muchas víctimas que sobrevivieron a genocidios en el siglo XX e, incluso, en Argentina, con muchos sobrevivientes de la Guerra de Malvinas que aun hoy no pueden relatar cómo vivieron esa situación. En definitiva, con ese autoimpedimento de varios de los entrevistados en Hurlingham tuvimos que armar un entramado testimonial que generaba en ellos una angustia que no habían olvidado pero que tampoco les interesaba exteriorizar. Obviamente, esta situación no se dio con todos/as los/las entrevistados/as. Quienes pudieron superar ese trance y que en su mayoría militaron en los organismos de derechos humanos, es probable que poder amplificar el relato de lo ocurrido les haya servido de catarsis ante el horror vivido.

Así las cosas, en una tarea investigativa que nos llevo un poco más de un año, “Apuntes del Horror” rescata una breve historia de la creación de la ciudad de Hurlingham; hechos clave del accionar previo a la dictadura en la zona, como fue la balacera en la que la policía y grupos parapoliciales abatieron a parte de la cúpula de Montoneros en un bar de William Morris, la utilización del otrora Banco de Hurlingham como entidad financiera de los depósitos de dinero de Montoneros; la época en la que Jorge Rafael Videla (cuando aun no era general, ni dictador) vivió en la zona como un vecino más y ya adentrándonos en los hechos posteriores al golpe de Estado, están los testimonios de Carmen Ruiz Díaz de Viudez, Sara Ludmer, Jaime Steimberg, María Susana Munárriz, Rafael Aragó y su esposa Ana Beatriz, Roberto “Tito” Salvador y su esposa Mónica Rosso, Álvaro Aragón, Odila Casella y Mónica Palma. Esto se complementa con otros hechos que marcaron a fuego el territorio y que convirtieron a Hurlingham en una ciudad de militancia y lucha contrapuesta a la bucólica imagen de vecindad inglesa que supo tener en los inicios de su creación.

Tal vez, lo incumplido de esta investigación que devino en “Apuntes del Horror” es el hecho que, como autores del libro, siempre tuvimos la intención de abrir una puerta y que el transcurso de los años generara otras investigaciones y publicaciones de libros a nivel local de otros periodistas o historiadores en un sentido amplio de los efectos sociales, políticos, culturales a través del tiempo que pudo haber generado esa dictadura como resabio de episodios traumáticos y de decisiones de los diferentes gobiernos en todos estos años. Sin embargo, a 50 años del golpe de Estado de 1976 eso no ocurrió. De todos modos, siempre estamos a tiempo.

Por otra parte, dado la involución que venimos experimentando en muchos aspectos del devenir social en las últimas décadas, con avances tecnológicos que impactan notoriamente en las decisiones personales y colectivas cotidianas y no tan cotidianas, también surge el interrogatorio que da título a este artículo: ¿Se modificó la estructura del horror? Lo más grave de esto es que parece no haber resistencia suficiente para cambiar esta nueva estructura de dominación, sino más bien una sumisión a poderes que ya no son tan visibles como otrora y que están llevando nuevamente a los pueblos a seguir siendo víctimas del horror.

(Agradezco a la colega docente y amiga Cristina Heredia, quien me facilitó algunos datos de docentes de la EEM N°1 “Esteban Echeverría”, cuyos nombres aparecen en “Apuntes del Horror” y yo no recordaba sus apellidos)

ALFREDO SAYUS | Publicado en EL CLÁSICO, edición de marzo 2026

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