A 70 años de la epidemia de poliomielitis: una batalla con lavandina, cal y bolsitas de alcanfor

Por Agustina Balbuena.

En marzo de 1956 se produjo un pico de poliomielitis en Buenos Aires, la mayor epidemia de esa enfermedad en la historia. No había vacunas, las víctimas preferidas eran bebés. Para rechazar el virus los vecinos apelaron a todo tipo de recursos. Ese mismo año se creó ARENIL, Délfor Díaz formó parte de esa iniciativa. El descubrimiento de las vacunas y su importancia.

A fines de 1955 comenzaron a detectarse los primeros casos de una enfermedad que ya había afectado a la población a principios de siglo y entre 1942 y 1943 (1): la poliomielitis. Una patología muy contagiosa causada por un virus que invade el sistema nervioso y que podía causar parálisis en cuestión de horas, afectando, sobre todo a menores de cinco años, de hecho a la enfermedad se la conocía popularmente como «parálisis infantil».

Las cifras de contagiados fue creciendo pero el gobierno de facto del General Pedro Aramburu no le dio mayor importancia, además habían abandonado el curso de acción trazado por Ramón Carrillo, en los últimos 10 años al frente del ministerio de Salud (2).

Para el verano de 1956 la epidemia de poliomielitis había alcanzado dimensiones dramáticas. «El gobierno de facto negó la existencia del brote, no tomó medidas imprescindibles y sus respuestas fueron tardías e insuficientes; el periodismo se encargó de difundir las novedades de la grave crisis».(3)

La enfermedad se fue propagando de manera alarmante. Se registraron 6.490 casos, para una población total de la Argentina de 18 millones, más del 70% de los contagiados eran menores de 4 años.

REMEDIOS CASEROS

Al no haber directivas desde el gobierno, los vecinos empezaron a tomar medidas por las de ellos, desesperados por la situación. Algunos se encerraban en sus casas, imponiéndose una cuarentena; otros -los que podían- se iban al interior del país, suponiendo erróneamente que iban a estar más protegidos. Los hombres empezaron a pintar todo con cal: los frentes de sus casas, los cordones de las veredas, los troncos de los árboles.

Las mujeres baldeaban a cada rato la vereda con lavandina, proliferaron los amuletos, los rosarios y las estampitas religiosas. Se sabía que la causa de muerte más frecuente de la polio era la insuficiencia respiratoria, por eso las madres les colgaban a sus hijos una bolsita de alcanfor, una sustancia vegetal, muy utilizada en esos tiempos para aliviar la tos y la congestión nasal y les hacían respirar vapores de agua hervida con eucalipto; a los más bebés algunas mamás los envolvían hasta la cabeza, como se hacía en la edad media (que se los fajaba con vendas inmovilizando brazos y piernas para -supuestamente- evitar malformaciones), en este caso se hacía porque estaba la creencia popular que así se protegía a los bebés de la poliomielitis.

Nada de esto tenía resultado positivo y aunque se dudara de la efectividad de esos recursos se hacía igual. Era hacer algo antes que nada…

El saldo fue dramático: falleció casi el 10% de los afectados por polio, casi todos nenes y nenas. Los hospitales no daban abasto. El nosocomio especializado, el de Enfermedades Infecciosas Francisco Javier Muñiz de la Capital Federal, destinó casi todas sus camas a los pacientes más seriamente afectados. Ante la enorme gravedad de la situación, el gobierno finalmente adquirió pulmotores y otra aparatología destinada a la insuficiencia respiratoria.

El Hospital de Niños durante la epidemia de polio en 1956. Foto: Archivo General de la Nación

DELFOR DÍAZ Y ARENIL

En Hurlingham la situación era desesperante. Había solo una sala de primeros auxilios que había sido gestionada por el médico Délfor Díaz a mediados de los años ’50 que dependía de la Sociedad de Fomento y Socorros Mutuos Cosmopolita. Ese pequeño centro era insuficiente para la magnitud del problema sanitario.

Sala de espera en la guardia de ARENIL en Morón, en 1956. Foto: Instituto y Archivo histórico de Morón.

El propio Dr. Díaz había sido nombrado en noviembre de 1955 interventor del Hospital de Morón4, y convocado por el Secretario de Salud del municipio Mario Stolbizer (5) empezaron a pensar cómo enfrentar ese flagelo.

Así fue como el 28 de marzo de 1956, en pleno pico de la epidemia, hicieron una primera reunión con profesionales de la salud, autoridades municipales, representantes de instituciones culturales, gremiales y vecinos en general. Así nació la Asociación para la Rehabilitación del Niño Lisiado (ARENIL), entidad que se formalizó el 1° de junio de ese año, ya con la sede ubicada en la esquina de Sarmiento y Cañada de Juan Ruiz, lindante a las vías del ferrocarril Sarmiento, en el centro de Morón (6).

Sede de ARENIL creado en 1956 en Morón.

La presidencia de ARENIL quedó en manos de Salvador Jaime como presidente y Aída Pasquini de Díaz como Vicepresidenta. Aída Pasquini era esposa de Delfor Díaz (7).

La entidad ayudó a la rehabilitación física y psíquica de muchísimos chiquitos. Fue una institución que trabajó enormemente al servicio de la comunidad. Durante más de 65 años funcionó como centro de rehabilitación infantil, vacunatorio y consultorios médicos, contribuyendo a la salud y la integración de los niños en la sociedad (8).

LAS LLEGADAS DE LAS VACUNAS

La investigación científica pudo modificar un estado de situación penoso y alarmante: Dos grupos de investigación, trabajando en dos universidades norteamericanas habían comunicado la producción de la tan esperada vacuna contra la poliomielitis.

En 1952, el médico neoyorquino Jonas Edward Salk (9) desarrolló la primera vacuna inactivada (IPV, inyectable), reduciendo drásticamente las epidemias. Salk rehusó patentar su conquista, diciendo «No hay patente. ¿Se puede patentar el sol?»

Pocos años después, el Dr. Albert Sabin logró preparar una vacuna con actividad contra los poliovirus, pero con la particularidad de ser activa por vía oral. En 1963 ya comenzó a usarse en Argentina. Como lo había hecho Salk, Sabin también había renunciado a los derechos de patentamiento para mantener los bajos costos de la vacuna y facilitar su difusión a nivel mundial.

En julio de 1967 el Profesor Sabin visitó la Argentina, y entre sus actividades se presentó en ARENIL, en Morón. Fue recibido por las autoridades municipales, representantes de las escuelas del partido y de la comunidad israelita local. Después de recorrer las instalaciones, se le entregó un diploma como socio honorario de la institución (10). También fue recibido por el Dr. Delfor Díaz.

El Profesor Albert Sabin en su visita a ARENIL, en Morón, en agosto de 1967. Foto: Instituto y Archivo histórico de Morón.

La vacuna bOPV -Sabin oral- fue esencial en la lucha contra esta enfermedad y permitió que en Argentina no se registren casos de polio virus salvaje. En 2020 se modificó en nuestro país el esquema de vacunación antipoliomielítica sin alterar las edades para las aplicaciones. Se reemplazó la vacuna Sabin oral, por la vacuna Salk inyectable.

Ya van más de 40 años sin poliomielitis en la Argentina, el último caso reportado fue en la provincia de Salta en 1984 sin embargo la amenaza continúa.

La Organización Panamericana de la Salud ha clasificado a la Argentina junto con Perú y Haití como países de muy alto riesgo de reaparición de poliomielitis debido fundamentalmente a la caída sostenida en las tasas de vacunación.

La falta de percepción de riesgo en las nuevas generaciones que no han visto nunca casos de polio hacen que muchos no visualicen la necesidad de seguir vacunando a los niños contra esta enfermedad (11).

Al respecto, Fishel Szlajen, doctor en Filosofía con postdoctorado en bioética afirmó: «Las vacunas constituyen la intervención sanitaria más eficaz de la historia contra enfermedades infecciosas. Sin embargo, el ecosistema digital contemporáneo favoreció la proliferación de discursos antivacunas que hoy, lejos de limitarse a sectores marginales, se infiltran en instituciones públicas, comprometiendo políticas sanitarias esenciales».

Subrayar la importancia de las vacunas parece una obviedad. UNICEF en octubre del año pasado afirmó: «Ningún niño o niña debería morir de una enfermedad prevenible. El año pasado, sin embargo, más de 14 millones de menores de un año no recibieron ninguna vacuna, por lo que hoy son más vulnerables frente a enfermedades graves que pueden prevenirse y corren el riesgo de morir» y respecto particularmente a la poliomielitis fundamentó que desde 1988 los casos de esa enfermedad «se han reducido en un 99% desde 1988, con 3.000 millones de niños y niñas inmunizados y 20 millones de personas que hoy en día pueden caminar pero que, sin las vacunas, habrían quedado paralizadas» (12)

(NOTAS)
(1) A partir de ese brote en 1943, con financiamiento privado y con la colaboración de la National Foundation de Estados Unidos, se creó la Asociación de Lucha contra la Parálisis Infantil (ALPI).
(2) Durante los primeros gobiernos de Perón (1946-1955) fue trascendental la gestión de Ramón Carrillo al frente del Ministerio de Salud. Entre los aspectos más salientes cabe señalar la centralización de instituciones sanitarias; la erradicación del paludismo; la creación de más de 20 hospitales; la disminución de la tasa de mortalidad infantil; el lanzamiento de planes masivos de educación sanitaria y campañas intensivas de vacunación.
(3) ANTONIO RAÚL DE LOS SANTOS, Academia Nacional de Medicina. Historia de las epidemias de poliomielitis de la Ciudad de Buenos Aires. CIENCIA E INVESTIGACIÓN – TOMO 72 Nº 2 – 2022
(4) El Hospital llamado«Ostaciana Bravo de Lavignolle» era propiedad de la Sociedad «Conferencias de Señoras de San Vicente de Paul de la República Argentina» pero a través de un convenio era coadministrado con el municipio. Ese convenio caducó en febrero de 1957 y la comuna, a instancias de Delfor Díaz, adquirió el Hospital a nombre del Municipio de Morón.
(5) Mario Stolbizer (1914-1972) Fue secretario de Salud durante el gobierno municipal de facto en Morón, desde 1955 a 1958. Fue impulsor de la Asociación para la Rehabilitación del Niño Lisiado (Arenil). Una de sus hijas, Margarita Rosa Stolbizer, nacida el 17 de marzo de 1955, fue concejal radical (1985-1989), presidenta de la UCR bonaerense en 2003. Fundó su propio espacio político el GEN. Fue diputada nacional en los períodos 1997-2005; 2009-2017 y 2021-2025.
(6) Instituto y Archivo histórico de la Municipalidad de Morón.
(7) En consonancia con la labor Delfor Díaz, Aída Pasquini también dedicó muchas horas de esfuerzo en mantener entidades de beneficencia de Hurlingham, entre ellas la Comisión Pro Ayuda a los pobres de la que era tesorera. Su tarea, muy valorada por la comunidad, fue la que impulsó que el Jardín N’ 910, ubicado en Diego de Carvajal y General Rodríguez, lleve su nombre.
(8) ARENIL cerró en 2023 y en octubre del 2025, la gestión del intendente de Morón Lucas Ghi, recuperó para el municipio el histórico edificio con el objetivo de transformarlo en un centro de salud orientado a la atención y el cuidado de personas mayores mediante una inversión público-privada, en el marco del proceso de quiebra de la institución.
(9) La escuela de educación primaria N° 11, ubicada en
Necochea 855, entre la Av. Roca y Pedro de Mendoza de Hurlingham, lleva el nombre de Jonas Salk. El presidente de Estados Unidos, Dwigth Eisenhower lo distinguiócomo «benefactor de la Humanidad».
(10) Instituto y Archivo histórico de la Municipalidad de Morón. https://historiamoron.wordpress.com/archivo/                                                              (11) Universidad de Mendoza. https://um.edu.ar/                                                          (12) UNICEF. https://www.unicef.org/es/historias/por-que-son-importantes-las-vacunas-para-los-ninos

 

Nota publicada en la revista digital EL CLÁSICO N°15 edición de abril 2026.

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