El Abierto de Hurlingham celebra 133 años de gloria e historias inéditas

José «Pepe» Santamaría, histórico dirigente del Hurlingham Club, convoca a los vecinos a presenciar un torneo único de 133 años de historia. Detalla el arraigo popular del polo local, la epopeya olímpica de 1924 y derriba mitos: «Las entradas son más baratas que las del fútbol».

Se largó oficialmente el 133° Abierto de Hurlingham, el prestigioso torneo que marca el inicio de Triple Corona 2026 organizada por la Asociación Argentina de Polo (AAP). En una entrevista con el programa «¿Cómo sigue esto?» de Radio UNAHUR, el histórico dirigente, promotor y difusor del club, José «Pepe» Santamaría, analizó la magnitud de este evento único que se desarrolla en el corazón de la ciudad y repasó las razones que convierten a la Argentina en el líder indiscutido de esta disciplina a nivel mundial.

DÍAS DE DEFINICIÓN EN LA CANCHA MÁS ANTIGUA DEL PAÍS

El certamen ingresa en su etapa más vibrante. Santamaría confirmó el cronograma para las dos grandes finales que albergarán las míticas instalaciones del Hurlingham Club:

  • Copa Subsidiaria: Se disputará el jueves 1 de octubre a las 16:00 h en la cancha 2.
  • Gran Final del Abierto: Tendrá lugar el sábado 3 de octubre en la prestigiosa cancha 1, escenario que ya espera al equipo de Adolfo Cambiaso, clasificado tras ganar su respectiva semifinal.

El dirigente aprovechó la oportunidad para invitar a toda la comunidad y romper los prejuicios económicos que suelen rodear a este deporte. «A veces la gente asocia mucho al polo con la exclusividad, pero la verdad es que las entradas son mucho más baratas que una entrada al fútbol para ver una cosa única: los mejores caballos y los mejores jugadores del mundo. Para nuestros vecinos, esto debe ser un orgullo de todos», enfatizó.

PARÍS 1924 Y EL ORIGEN DE LA PRIMERA MEDALLA DE ORO

La supremacía argentina no es nueva. Santamaría recordó un hito del deporte nacional: la obtención de la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de París 1924. Aquella hazaña, que significó el primer oro olímpico de la historia para Argentina y para toda Sudamérica, se gestó gracias a una enorme superioridad nacida en Hurlingham.

«En 1922, cuatro miembros del club cargaron 37 caballos y viajaron a Inglaterra y Estados Unidos para medirse con las potencias mundiales», relató Santamaría. «En Estados Unidos le ganaron a un equipo de 40 goles de hándicap. La gran figura era Lewis Lacey, un jugador de 10 goles que se había radicado en Hurlingham a los tres años y hacía genialidades con la bocha, una especie de Adolfo Cambiaso de la época».

A raíz de ese viaje, el gobierno argentino supo que el polo era una garantía de éxito. De cara a los Juegos Olímpicos de 1924, se decidió recortar el presupuesto de otras disciplinas para financiar el viaje de los polistas. «Había tanta seguridad de traer una medalla que se bajaron algunos deportes de la comitiva para llevar al polo. Y cumplieron», detalló. Lo curioso es que Lacey no jugó ese torneo olímpico por una cuestión de caballerosidad: al ser descendiente británico, fue convocado por ambos países y decidió no jugar para ninguno para no enfrentar a sus amigos.

TRADICIÓN E HISTORIAS DE LA CORONA BRITÁNICA SOBRE EL CÉSPED LOCAL

Por su origen inglés y el esmero en mantener vivas las tradiciones, el Hurlingham Club ha sido históricamente una parada obligatoria para la realeza del Reino Unido. La mística del club atrajo a lo largo de las décadas a los máximos miembros de la corona británica, dejando anécdotas memorables grabadas en la historia de la ciudad. En 1966, el príncipe Felipe, duque de Edimburgo, quien ostentaba 5 goles de hándicap, demostró ser un gran jugador al disputar y alcanzar la final del Abierto. En aquella oportunidad, le prestaron caballos locales y compitió en un equipo con un tope de 30 goles de valorización junto a Daniel González y los legendarios Alberto y Horacio Heguy, cayendo en el partido decisivo por apenas un gol de diferencia.

Décadas más tarde, en 1999, fue el turno de su hijo, el actual rey Carlos III, quien visitó las instalaciones contando con 4 goles de hándicap y demostrando un profundo conocimiento del juego. Sobre aquella jornada, Santamaría reveló una inolvidable vivencia personal al confesar que tuvo la suerte de jugar ese año en contra de él en la emblemática cancha número uno. Durante el encuentro, el entonces príncipe heredero le comentó una charla familiar que demuestra el peso internacional del club: detalló que, cuando su padre supo que viajaba a la Argentina, le sugirió «no dejes de pasar por Hurlingham».

DE PASEAR VECINOS A LA ELITE MUNDIAL: LA MOVILIDAD SOCIAL EN EL POLO

Al ser consultado sobre si el polo es un terreno reservado únicamente para las familias tradicionales, Santamaría fue categórico al señalar que existen «muchísimos casos» de trabajadores de los clubes que llegaron a lo más alto.

Como ejemplo emblemático, el dirigente recordó a una querida familia local: «La familia Merlos, vecinos de Hurlingham. Tenían una caballeriza acá sobre la calle O’Brien, enfrente al club, y alquilaban caballos para que la gente paseara por lo que hoy es el club hípico San Jorge. Con el tiempo, su hijo se transformó en profesional y, por supuesto, luego sus nietos también. Hay innumerables historias así».

A este desarrollo social se le suma una enorme cadena productiva que transforma al polo en una fuente laboral clave para el país. «Los propios jugadores de alto hándicap reconocen que casi el 70% del rendimiento depende del caballo«, afirmó Santamaría, destacando que Argentina exporta al mundo el talento de sus domadores, peticeros, veterinarios y herreros. En la actualidad, el monopolio del talento sigue intacto: «En este momento hay solamente nueve jugadores en el mundo que tienen 10 goles de hándicap (el máximo nivel), y todos ellos son argentinos».

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí