El Ministro de Infraestructura y Servicios Públicos de la Provincia de Buenos Aires, Gabriel Katopodis analizó el impacto del freno a la obra pública nacional, la privatización de AySA y el escenario social actual en diálogo con Rody Rodríguez en Radio Unahur. Durante la entrevista en el programa ¿Cómo sigue esto? el funcionario detalló la continuidad del plan de infraestructura bonaerense y trazó la hoja de ruta que, desde su perspectiva, debe seguir el peronismo de cara a los próximos desafíos electorales.
— Hace poco se inauguró el campo de deportes de la Universidad Nacional de Hurlingham, una obra que había quedado paralizada y que la provincia de Buenos Aires a través de tu ministerio pudo concluir. Me gustaría que arranquemos charlando sobre este programa de infraestructura universitaria en la provincia.
— Sí, tal cual vos lo decís, obras que quedaron frenadas, que quedaron paradas. En realidad quedaron 2.300 obras en todo el país, 1.000 en la provincia de Buenos Aires, pero estas en las universidades son las que más bronca o más dolor nos dan porque son laboratorios, son aulas, son espacios para nuestros pibes. Estamos hablando del futuro de la Argentina. No hay duda de que si hay una llave, si hay una ventana de oportunidad que tiene nuestro país es poner toda la inteligencia que podamos generar y que tenemos al servicio de producir y de enriquecer todo eso que tenemos.
Entonces, bueno, poder terminar estas obras, en este caso la Universidad de Hurlingham con Jimmy Perczik y en cada universidad, es un esfuerzo de la provincia muy grande. Son 25 universidades en la provincia de Buenos Aires, cada una con su obra, están todas en ejecución o licitándose o algunas terminadas y eso, bueno, nos va a permitir también mostrar que las cosas se pueden hacer de otra manera, que no había que hacerlo así, que frenar la obra pública y frenar las obras en las universidades fue una muy mala idea.
— Decís que son decisiones del gobierno que causan dolor, dan bronca, imagino también porque van contra el sentido común. Por ejemplo, ahora se habla y mucho sobre las consecuencias climáticas, los riesgos de inundación por el incremento de lluvias por el fenómeno climático de El Niño, la necesidad de planificación, frente a eso vemos una decisión del gobierno nacional de frenar todo lo que es obra pública.
— Sí, estamos frente a una situación cada vez más difícil, concreta, ya la estamos sufriendo en distintas localidades de la Argentina y lamentablemente vamos a tener un verano muy complejo, muy complicado y entonces que el gobierno nacional se haya retirado, que haya frenado todas las obras, ya ahora en este caso hidráulicas, pluviales, terraplenes, desagües y que son tan importantes para prepararte mejor como país, como sociedad frente a algo que es muy pero muy evidente, que está cambiando el clima, que tenemos inviernos más largos, veranos más cortos, que cada vez que llueve, cada vez es con más intensidad y en más corto tiempo y eso tiene que ver con todo lo que viene pasando en la región, con pronósticos que son todavía mucho más graves que los que teníamos hace seis, siete semanas en cuanto al avistamiento del Pacífico y frente a eso, bueno, el gobierno nacional que no sólo no hizo las obras, sino que se quedó con la plata que tenía obligado por ley que invertir en ese tipo de obras. Cada vecino de Hurlingham que carga nafta, una parte de esa plata va a un fondo hídrico y ese fondo hídrico tendría que estar invertido en obras en Hurlingham, en pluviales, en caños, en desagües y no, se la timbearon toda, se la robaron, se la llevaron, la desviaron, la plata la cobraron, nos la cobraron, la está pagando hoy mismo ahora en este momento cualquier laburante de Hurlingham en esa estación de servicio donde está cargando nafta, la pagamos, y las obras no se hicieron y la plata no está.
— Hablabas de pluviales, hablabas de caños. Me acuerdo que hace cerca de cuatro años se había inaugurado uno de los módulos de la planta depuradora para el tratamiento de líquidos cloacales de AySA acá en Hurlingham, una inversión muy importante, que benefició no solamente al vecino de Hurlingham, a toda la región, casi 300.000 habitantes. Esa planta que había sido inaugurada durante la presencia de Néstor Kirchner, quedó paralizada durante la gestión de Mauricio Macri, se reactivó en tu gestión en Nación y ahora AySA terminó privatizado.
— La pregunta es ¿para qué? ¿Para qué vendieron una empresa que estaba equilibrada? ¿Para qué regalaron una empresa que después de mucho esfuerzo habíamos logrado tener números en orden, con obras, con servicio, con una tarifa razonable? No es que vendieron una empresa deficitaria, que se la sacaron de encima porque tenía un rojo fiscal. Eso no pasaba en el caso de AySA. La vendieron y ahora le aplicaron un tarifazo que va a ser mortal porque cada vez el costo, el valor, el porcentaje de la boleta de agua en el esfuerzo de las familias es mayor. Antes vos destinabas del 5 al 6 por ciento de tu ingreso para pagar la boleta de agua y hoy es más del 30 y eso es grave porque después eso tiene una consecuencia muy concreta que es que no te alcanza la plata porque tuviste que usar tu sueldo, tu ingreso en pagar más caro los servicios, en pagar más caro el pasaje de tren o de colectivo, en tener que poner y disponer más plata para vivir que está muy pero muy caro en la Argentina.
— Estás recorriendo mucho la provincia de Buenos Aires con obras que llegan a muchos municipios, incluso distritos que no tienen el mismo color político que el del gobierno de la provincia.
— Sí tenemos obras en toda la provincia. Ayer me tocó recorrer la Rambla en Mar del Plata, una inversión de 25 mil millones de pesos para hacerla casi de nuevo. Hace 85 años que no se hacía nada. La histórica Rambla se estaba por derrumbar literalmente, una pieza, un espacio patrimonial, histórico, hicimos todo el recambio del solado, toda la puesta en valor de las fachadas, todo el recambio de toda la estructura que estaba por abajo y que estaba absolutamente deteriorada.
— Sos del conurbano, conocés el conurbano, y recorrés toda la provincia, ¿qué es lo que observás, qué sensación te queda cuando hablás con vecinos?
— Como en toda la provincia, lo que vemos es que nadie está bien, nadie. No está bien el comerciante, no está bien el empresario pyme, no está bien el laburante, no está bien la clase media, no está bien el profesor universitario, no está bien el jubilado. Milei definitivamente gobierna para los ricos y creo que eso se empieza a notar hace un año, dos años. La gente estaba con algunas dudas de si esto iba a andar o no iba a andar, si había que seguir haciendo el esfuerzo y ahora siente después de tres años que está esperando que lleguen las soluciones que esas soluciones no llegan. Después de tres años de un esfuerzo enorme, sienten que pusieron de nuevo mucho sacrificio y no vuelve nada. Y a la par de eso ve que hay un presidente que gobierna y decide todos los días cosas para favorecer a los ricos, a los más ricos de la Argentina y eso hay que terminarlo.
Hoy la conversación, la conversación en cualquier sobremesa, en la calle, en la puerta de un aula, en cualquier intervalo de las clases entre los pibes, hoy la conversación cotidiana es que la plata no alcanza, que llegar a fin de mes es un suplicio, que todos los días las cosas están cada vez más caras. Y frente a eso va a haber una sociedad, va a haber una parte muy importante de los argentinos que va a querer votar una alternativa, que ya tiene la decisión tomada de no volver a votar a Milei, y nosotros tenemos que estar a la altura de esa expectativa.
«EL VECINO NOS TIENE QUE VER LABURANDO, NO A LOS SILLAZOS EN UNA INTERNA»
— Ahora, Gabriel, también hay muchos que forman parte de ese enorme movimiento que funciona desde hace muchos años, que es el partido antiperonista, que no piensan en favor de un proyecto, sino en contra de un espacio. ¿Cómo logra el peronismo vencer esa barrera?
— Mira, me parece que en general lo que la gente está esperando es una idea clara de cómo vamos a resolver los problemas que tiene el país, y cómo fundamentalmente le vamos a llevar soluciones a los problemas cotidianos que tiene ese ciudadano. En ese sentido me parece que hay dos o tres claves. Primero, la autenticidad. Venimos de una elección en Brasil donde la nitidez y la autenticidad de lo que somos, de lo que decimos, es fundamental. Poner la cara, poner el cuerpo, jugártela, sin dobleces, sin dobles caras, me parece que es un punto que nosotros como espacio político tenemos que desarrollar. Lo segundo, por supuesto, es poder plantear con claridad que se puede vivir mejor, que las cosas se pueden hacer mejor, que todos o buena parte de los argentinos están sintiendo que se tiene que hacer algo mejor con la Argentina, y eso es lo que nosotros tenemos que poder ofrecer, porque tenemos una oportunidad.
No es que no hay plata, sí hay plata, hay plata, pero se la están llevando los más ricos de la Argentina, están entrando dólares como nunca, por distintos motivos que no vale la pena desarrollar, y hay que decidir qué hacemos con esos dólares y con esos recursos tan valiosos que tiene nuestro país. Entonces, hay una oportunidad, ya no hay ninguna duda. Ahora, ¿qué hacemos con esa oportunidad? Es la pregunta de esta elección y el desafío de esta elección es cómo le vamos a garantizar un laburo con un sueldo que alcance, un sueldo que no te obligue a tener que tener tres o cuatro changas, a tener que resignar tranquilidad familiar, a tener que laburar 15 horas o a tener que endeudarte, y eso es lo que nosotros tenemos que poder garantizar, volver a ordenarle la vida a la gente que necesita sentir que vale la pena el esfuerzo, que te podés hacer una casita, que podés tomarte dos o tres días de descanso cada tanto e irte a la costa, que la vida funcione con todo lo que sabemos que pone en valor nuestra gente.
— Lo que no es más ni menos que una vida normal.
— Sí, la gente no pide mucho, ¿no? Un poquito de tranquilidad.
— ¿Cómo está el peronismo frente a ese desafío de poder constituirse en opción?
— Mirá, me parece que está claro que tenemos varios pasos por resolver. El primero es cómo conectamos con esas preocupaciones, cómo ese vecino cuando se da vuelta y nos mira, no nos ve a los sillazos en una interna que no le importan a nadie y nos ve ocupados y arremangados, en mi caso haciendo obra pública, rompiéndome el alma para llegar con más agua, con más cloaca, con más escuelas o hacer las obras en las universidades, pero me parece que el punto es que nos vean enfocados, que nos vean no en un cumple, sino concentrados y laburando por todo lo que le preocupa al vecino de a pie.
Lo segundo es cómo se eligen los candidatos, cómo vamos a elegir a nuestros candidatos en la nación y en la provincia de Buenos Aires. Definitivamente los tiene que elegir la gente, no puede ser un acuerdo de cúpulas, no puede ser un acuerdo de arriba para abajo y que resuelva quiénes tienen que representarnos, tenemos que ampliar, tenemos que generar una gran participación de millones de argentinos, de bonaerenses en la provincia de Buenos Aires que decidan quiénes son, quiénes cumplen con algunos atributos y que no sea ni una rosca de tres o cuatro, los que definan esa representación política.
Y después lo otro que me parece que es fundamental es movilizar a nuestra sociedad. Nosotros vamos a necesitar algo de lo de Brasil, pero que se empiece a construir antes, no el último día porque después no llegás, después te arrepentís por no haber arrancado antes. Bueno, Brasil estuvo ahí en el límite, ¿qué quiere decir eso? Y bueno, necesitamos no sólo de dirigentes, sino que va a ser también de cómo logramos que los estudiantes, que los docentes, que los empresarios, que los comerciantes, que cada uno desde su lugar pone lo suyo y se involucra y participa. Va a haber que romperse el alma, va a haber que caminar, va a haber que poner el cuerpo porque vamos a enfrentar un poder económico monstruoso que no nos va a perdonar, no nos va a dar ninguna ventaja. Después de lo de Brasil, Argentina pasa a ser una pelea central, el combate de fondo y vamos a tener que prepararnos porque vamos a una guerra.





