Martín Bernal: «Si no custodiamos lo humano, nos transformaremos en máquinas»

El párroco de la Catedral de Morón, Martín Bernal, analizó la inminente llegada del Papa León XIV a la Argentina, detalló el cronograma de actividades y advirtió sobre la crisis de la verdad en tiempos de algoritmos e inteligencia artificial.

A pocos días del inicio de una histórica gira papal, la Iglesia argentina ultima los detalles para recibir al Sumo Pontífice. El Papa León XIV visitará la Argentina del 8 al 11 de noviembre próximo, un acontecimiento trascendental que genera una enorme expectativa tras superarse semanas de fuerte preocupación por su estado de salud. Así lo confirmó el sacerdorte Martín Bernal, párroco de la histórica Catedral de la Inmaculada Concepción del Buen Viaje de Morón, en diálogo con Rody Rodríguez en el programa ¿Cómo sigue esto? por Radio Unahur.

Bernal, quien se desempeña en la comisión de comunicación que coordina la cobertura del evento, calificó la confirmación de la gira como «un regalo enorme» y destacó el itinerario de actividades, que combinará masivos encuentros litúrgicos con reuniones de profunda agenda social, ecuménica y de asistencia.

Tres misas multitudinarias y una agenda con impronta social

El cronograma oficial ratifica que León XIV mantendrá un ritmo intenso durante sus cuatro días en el país. El Sumo Pontífice celebrará tres misas multitudinarias: la primera tendrá lugar el lunes en Palermo (Buenos Aires), la segunda será en la provincia de Córdoba y la tercera y última se realizará en el Santuario de Luján.

Paralelamente, la agenda papal contempla espacios reservados para la cercanía y la periferia social: Un encuentro ecuménico en el Palacio Libertad, (ex Centro Cultural Kirchner) una reunión con empresarios y movimientos sociales en la Universidad Católica Argentina (UCA), una visita al Cotolengo de Don Orione para tomar contacto con el mundo de la discapacidad y la salud y un encuentro con personas privadas de su libertad en la cárcel de Devoto.

En tanto la vigilia juvenil en Palermo está programada para la tarde del martes, inmediatamente después de su regreso de Córdoba.

Para Bernal, la expectativa trasciende ampliamente las fronteras de la comunidad católica. «Es una presencia que moviliza el sentimiento de la gran mayoría de la gente, más allá de la religión que profesen, porque el Papa es un referente para el mundo», afirmó, recordando además sus tiempos de seminarista durante las históricas visitas de Juan Pablo II en 1982 y 1987.

La posverdad y el drama del desarraigo juvenil

Al evaluar los desafíos socio-comunicacionales del presente, el párroco manifestó su inquietud ante los fenómenos de polarización y crispación que anulan el diálogo comunitario, apuntando directamente al impacto de la mentira tecnológica.

«Está lo que es este tiempo de la posverdad, que no son las mentiras de toda la vida. La posverdad es considerar que no hay verdad, que la verdad es lo que yo construyo o lo que yo pienso», advirtió Bernal. Explicó que esta distorsión se ve drásticamente potenciada por el uso nocivo de la inteligencia artificial para la generación de contenidos falsos. «Es un tiempo donde la verdad está en crisis y la mentira hace su camino».

Esta ausencia de certezas y marcos referenciales colectivos se conecta de forma alarmante, según el religioso, con problemáticas graves de salud mental y exclusión en la población joven: «La cantidad de suicidios jóvenes y adolescentes en nuestro país ofrece un panorama muy complejo, y eso tiene que ver con la falta de sentido de la vida; el ‘para qué vivir si todo se va al tacho’. Cuando uno no tiene un sostén —que es sobre todo el del afecto, de la dignidad, de una familia, de los amigos, del trabajo— el futuro directamente no se visualiza».

Custodiar el corazón ante los algoritmos

Frente al avance tecnológico vertiginoso, Bernal rescató la lucidez y la valentía del Papa León XIV, plasmadas en su primera encíclica de carácter eminentemente social. El documento aborda la custodia del corazón humano en los tiempos de la inteligencia artificial. «Si no custodiamos lo humano, vamos a ir progresivamente transformándonos en autómatas, en máquinas», reflexionó el sacerdote.

A modo de cierre, y recuperando conceptos analizados junto al teólogo italiano Antonio Spadaro, el párroco propuso una diferenciación poética y filosófica clave para contrarrestar el pesimismo actual: la tensión entre «la probabilidad» y «la posibilidad».

«Los algoritmos nos meten en el mundo de la probabilidad, donde todo se mide por capacidades y oportunidades pre calculadas. La posibilidad, en cambio, es abrirse a la vida», concluyó Bernal. «Cuando ante un diagnóstico médico, social o intelectual terminante uno se pone a trabajar y pone la vida, el tiempo, el corazón y la dedicación, se rompe la probabilidad y se abre la posibilidad. Me parece que por ahí va la clave de este tiempo».

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