La zona oeste del GBA es la que más sufre por la actual situación económica


Un nuevo informe del Centro de Estudios Metropolitanos muestra que los índices de inseguridad alimentaria, laboral y social sufrieron un profundo deterioro en los últimos tres meses, con un panorama incluso peor que a comienzos de 2017. La zona oeste es la que registra los peores índices.

BUENOS AIRES. El presidente Mauricio Macri fue el encargado de anunciar una baja de la pobreza a partir de los números aportados por el Indec para el segundo semestre del año pasado. Sin embargo, los índices de inseguridad alimentaria, laboral y económica se vieron severamente afectados en los últimos cuatro meses. Las conclusiones surgen del Quinto Monitor de Clima Social realizado por el Centro de Estudios Metropolitanos (CEM).
El CEM es un acuerdo interuniversitario entre la UNAHUR (Universidad Nacional de Hurlingham); la UMET (Universidad Metropolitana para la Educación y el Trabajo y la Universidad Nacional Arturo Jauretche.
“La última medición de la encuesta identifica un claro deterioro de todos los indicadores subjetivos (percepciones individuales) y objetivos (experiencias personales y a nivel del hogar) de inseguridad” señala el estudio de la CEM. También se aprecia sostenidamente en el tiempo la consolidación de profundas disparidades sociales y territoriales al interior del área metropolitana.
En total se entrevistaron 2.145 personas de la Ciudad de Buenos Aires y del Conurbano bonaerense, respetándose las proporciones por edad, sexo y nivel económico social.En este muestreo del área metropolitana (que incluye la Ciudad de Buenos Aires y el conurbano) observa que las mujeres, los adultos jóvenes (en particular entre 30 y 44 años), y los estratos sociales bajos y medios-bajos son quienes afirman padecer mayores niveles de inseguridades. El informe indica que los padecimientos más graves se encuentran localizados entre los residentes del Oeste del Gran Buenos Aires, compuesto por los municipios de Hurlingham, Ituzaingó, Moreno, Merlo, Morón, La Matanza y Tres de Febrero.

ALGUNOS INDICADORES
El 45% de los vecinos de la zona oeste disminuyeron la porción de las comidas porque no tienen suficiente dinero para comprar alimentos. Esto le ocurre al 33 de los habitantes de la zona norte y al 20% de la Ciudad de Buenos Aires.
El 27 por ciento de la zona oeste pasó momentos de hambre, frente a un 6% que sufrió lo mismo en Capital.
En el 47% de los hogares de la zona oeste, alguien perdió el trabajo, y el 30% de los encuestados de esa zona teme perder el suyo en el corto plazo.
El 64% de los consultados de la zona oeste no le alcanza el sueldo, algo que sufren el 57% de la zona sur y el 46% de los porteños.
El 72 % de los encuestados de la zona oeste compran productos de segundas marcas mientras el 66% de los porteños decidieron cambiar por marcas más económicas.
Las entrevistas fueron telefónicas, a teléfonos fijos. El periodista Raúl Kollman de Página/12 subraya que “este dato significa que el cuadro de situación es aún peor, porque quienes tienen teléfonos fijos, aún en los sectores de menores recursos, tienen mejor situación que los que hoy se mueven únicamente con celulares, con tarjeta”.

DIAGNÓSTICO
Con los resultados de la encuesta a la vista, los responsables del estudio Matías Barroetaveña y Germán Lodola, hicieron un diagnósticos de la realidad social del área metropolitana, para ellos “quedan pocas dudas que el deterioro de las condiciones de vida de los estratos sociales más afectados se relaciona, entre otros factores, con la caída del poder adquisitivo del salario (pese a los esfuerzos del equipo económico y el encuadramiento político del Banco Central, la inflación del primer trimestre rondará el 7%); la adopción de una nueva fórmula de movilidad jubilatoria, aplicable también para los receptores de AUH y asignaciones familiares, que arroja un factor de ajuste menor que la inflación proyectada; el fuerte aumento de las tarifas de los servicios públicos y el combustible; y las serias dificultades de la economía para generar empleo privado, a pesar de la aprobación de la reforma tributaria que promueve (en línea con la reforma laboral, de momento cajoneada) la eliminación de regulaciones y la reducción de la carga impositiva para la clase empresaria y propietaria. Imposibilitado de recurrir por mucho más tiempo al mercado de capitales, al menos al ritmo que lo venía haciendo, el gobierno enfrenta el dilema de continuar con el plan gradualista de ajuste o profundizar las políticas orientadas a reducir el déficit fiscal, tal como demanda parte del elenco económico. La restricción externa de la economía, las proyecciones de crecimiento limitado (en torno al 2,5%) para el bienio 2018-2019, y la ausencia de elecciones en el horizonte cercano, pueden habilitar esta segunda opción. Al menos hasta el nuevo segundo semestre que daría inicio a la campaña por la reelección una vez finalizado el mundial”.
El CEM es un consorcio de cooperación conformado por la Universidad Metropolitana para la Educación y el Trabajo, la Universidad Nacional Arturo Jauretche y la Universidad Nacional de Hurlingham. Su objetivo es analizar el desarrollo metropolitano con una fuerte impronta interdisciplinaria. Articula con los distintos institutos, núcleos, departamentos, docentes e investigadores de las universidades que lo conforman

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